Zenón de Citio

El fundador del estoicismo

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Zenón de Citio. United States public domain

Se considera a Zenón de Citio el fundador del estoicismo, una de las tres corrientes de la filosofía helenística postaristotélica junto al escepticismo y al epicureísmo.

Zenón nace en el 333 o 335 aEC en la ciudad de Citio, una colonia griega establecida en la isla de Chipre. Según Diógenes Laercio es hijo de Manaseo o Demeo, Laercio comenta que Citio era una pequeña población donde abundaban los fenicios, así que en ocasiones se atribuye a Zenón una ascendencia Fenicia.



Su formación parte de la filosofía cínica, ya que fue discípulo del cínico Crates de Tebas y del megarense Estilpón, que a su vez eran discípulos del famoso Diógenes de Sinope. También influyen en su formación los académicos Jenócrates y Polemón. Siguiendo la profesión paterna se dedica al comercio, hasta que a los 45 años de edad funda su escuela.

La escuela del Pórtico

Zenón se instala en Atenas y comienza a dar lecciones en el denominado “pórtico abigarrado” o “pórtico pintado”. Esta última expresión en griego se dice Stoa Poikilè -pese a que el nombre oficial del edificio en sí era Peisianaktios debido a su constructor Pisianacte-, de la palabra stoa o “pórtico” derivará el nombre de la escuela de Zenón, por eso se le llama a su filosofía estoicismo.

En los comienzos de su escuela las enseñanzas de Zenón son un tanto eclécticas y con cierta inclinación hacia el cinismo dada la formación del filósofo.



Además de la filosofía cínica influyen en Zenón autores como Heráclito, Platón y Aristóteles. Pero sobre todo lo que hace Zenón es competir con su gran adversario y contemporáneo Epicuro de Samos.

Presenta la filosofía dividida en lógica, física y ética, y parece que también incide en la importancia de la formación retórica para poder defender sus postulados.

Pero serán sus discípulos los que sistematicen su pensamiento presentando un corpus más homogéneo y con características propias y definidas.

Obras de Zenón

Gracias a Diógenes Laercio y a sus “Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres” sabemos cuales fueron las principales obras de Zenón y sus títulos. Así conocemos que escribió De la República, De la vida según la naturaleza, Del apetito o De la naturaleza del hombre, De las pasiones, De lo conveniente, De la ley, De la disciplina griega, De la vista, Del universo, De las señales, Dogmas pitagóricos, Universales, De las dicciones, Tiestes, Del amor, Exhortaciones, Diatribas; cinco libros De problemas homéricos, Discursos poéticos. Así como las Soluciones artísticas, dos Elencos, Comentarios y los Morales de Crates.

Casí la totalidad de este material se ha perdido y tan solo se han conservado algunos fragmentos que se conocen como los “Vetera fragmenta”.

Posiblemente su obra más antigua sea la De la República, escrita como replica a la obra homónima compuesta por Platón. Sus propuestas eran en todo contrarias a las de la obra platónica, y en su momento gozó de la misma repercusión que el texto de Platón.

Plutarco comenta algunos de los principales contenidos De la República de Zenón.

Así dice que esta obra se centraba en el siguiente postulado todos los hombres serán compañeros ciudadanos” (Plutarco, De Alexandri Fortuna, 1.6, SVF 1.262).

No obstante, como antiestóico que era Plutarco no dice eso como elogio, más bien lo considera una utopía imposible e incluso ironiza sobre ello cuando dice “Como yo ciertamente, por el perro, desearía –dijo- disponer en un banquete las distribuciones imaginadas por Zenón en La República, escrito más burlesco que serio.” (Plutarco, Charlas de sobremesa III).

Zenón y sus discípulos

La vida de Zenón en Atenas transcurre de manera placida. Parece ser que los atenienses le tenían en gran estima y, según explica Diógenes Laercio, le otorgaron las llaves de la ciudad y le premiaron con una corona de oro y una estatua de bronce. Iguales honores le rindió su ciudad natal de Citio.



Uno de sus admiradores era el rey Antígono de Macedonia, quién en cada visita a Atenas le instaba a que abandonase la ciudad y le acompañase a su corte. No obstante, Zenón nunca quiso abandonar Atenas aunque le envió al rey a uno de sus discípulos, Perseo, para que le instruyese en el estoicismo.

Zenón fallece en el año 264 aEC, y los atenienses le dedicaron notables honras fúnebres.

Se consideran discípulos de Zenón a los primeros representantes del estoicismo antiguo. Entre ellos se cuenta a Aristón de Quíos, Herilo de Cartago, Dionisio de Heraclia -que acabó por abandonar el estoicismo por considerar que no se podía ser indiferente al dolor-, Perseo de Citio y Cleantes. Este último será el sucesor de Zenón como director de la escuela del Pórtico.