Yogur casero: cremosidad, versatilidad y sabor

Yogur
Combina el yogur con tus frutas de estación favoritas. Foto: Shutterstock.com

Tengo algo con el yogur natural. Fuertes recuerdos de la infancia entremezclados con su sabor natural agridulce y cremosa textura.

En mi búsqueda por esos sabores nativos hallé que lo más cercano es el sabor del yogur casero.

De hecho, hallo que yogur, quesos y panes en casa posee una magia única, un halo especial.

El yogur no sólo es un snack fantástico para todos sino que es también ideal para el desayuno, para servir con vegetales o para untarlo a la griega con pollo asado, ensaladas y hasta como postre servido con miel.

Mi parte favorita de hacer yogur casero es que no se necesita ninguna máquina especial.

Como este yogur se hace sin el uso de máquina, deberás hallar un lugar insulado para que el mismo se asiente por unas horas antes de colocarlo en la heladera.

De hecho, el horno es un buen lugar insulado para que el yogur descanse durante la noche.

Si tu horno es a gas y tiene piloto, préndelo por unos minutos para precalentarlo y luego apágalo.

Si tu horno es eléctrico, préndelo un ratito con la misma finalidad y apágalo.

Luego, en el estante más bajo del horno coloca una bandeja con agua hirviendo antes de proceder a colocar el yogur.

El otro tema que a destacar es el consumo de los microorganismos de bacteria activa.

En la receta destaco el uso de yogur probiótico. Estos son los que contienen bacterias de cultivo activa benéficas para la salud: fortalecen el sistema inmunológico y el sistema digestivo en el cual se aloja la base de las defensas del cuerpo.

Si el cuerpo tiene bacteria sana en el sistema digestivo, fortalecerás tu sistema de defensa.

El uso de antibióticos, nutrición pobre, alcohol, estrés, edad avanzada, o tabaco son solos ejemplos de lo que destruyen la "buena" bacteria en los intestinos.

Recuerdo que de niña el yogur era lo primero que se me daba cuando me enfermaba y tomaba antibióticos.

El otro beneficio de los probióticoses que promueven la absorción de nutrientes, estimulan la digestión, combaten los agentes patógenos (bacteria dañina) y evitan el envejecimiento prematuro de las células.

Las bacterias vivas del grupo probiótico que verás con regularidad son la L. acidophilus, Bifidus, L. casei, y L. rhamnosus.

No se ha declarado una cantidad mínima o máxima de probiótico al día que debas o puedas consumir.

Cuando haces tu propio yogur, la finalidad de la bacteria viva ess activa el proceso de fermentación del yogur.

Una vez completado el proceso, asegúrate de colocar los frascos con yogur en la heladera para mantener la bacteria viva y aprovechar al máximo todos sus fantásticos beneficios.

Cómelo solo, con miel, como untado o aderezo o con tus frutas de estación favoritas.