Yoga para la fertilidad (II)

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Postura de la pinza (Paschimottanasana)

Postura de la pinza
La pinza es una de las posturas a las que más beneficios se le atribuyen. ©Hero Images/ Getty Images

Siéntate con las piernas estiradas hacia adelante y los pies flexionados (con los dedos de los pies apuntando hacia ti). Siente los isquiones (los huesitos donde nos sentamos); para esto puedes acomodar mejor las nalgas.

Asegúrate de que tu columna esté recta. Para esto, puedes apoyar las palmas de las manos a lado y lado de tu cadera, haciendo algo de presión hacia abajo un par de segundos. Esto hará que tu columna crezca.

Inhala y estira los brazos a cada lado de tu cabeza y conservando este estiramiento, exhala y dóblate hacia delante desde la cadera, como tu fueras a tocar la pared que tienes en frente. Deja caer tu torso, y agarra tus dedos de los pies, tus tobillos o pantorrillas: donde sea más cómodo. Asegúrate de que tus pies siguen juntos, flexionados (los dedos apuntando hacia tu cabeza), las piernas estiradas.

Cierra los ojos. Respira profundamente y al exhalar intenta bajar un poco más, desde el pecho. La idea no es llevar la frente a las rodillas, sino el pecho hacia los muslos.

Asegúrate de que tus piernas están completamente estiradas y que la columna sigue estando recta. Inhala y estira la columna y al exhalar siente cómo se suelta un poco la tensión de las caderas.

No importa hasta dónde llegues. Profundiza en cada respiración en Paschimottanasana, permite que la fuerza de la gravedad te ayude a bajar. Tu cuerpo debe estar relajado. Mantén la postura 30 segundos. 

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Postura de la cabeza en las rodillas (Janu Sirsasana)

Janu Sirsasana Postura de la cabeza en las rodillas
Jnau Sirsasana abre la cadera y estira la columna vertebral. ©Hero Images/ Getty Images

Siéntate en el suelo, con las piernas estiradas hacia adelante y la espalda recta, en Dandasana.

Dobla tu rodilla derecha y acerca la planta del pie derecho a la parte interna de la pierna izquierda.

Mantén la pierna izquierda estirada y el pie flexionado, y dóblate hacia adelante, manteniendo el pecho abierto, en dirección a la pierna izquierda (o la pierna que esté estirada). 

Coloca tus manos donde más cómodo sea para ti: sobre la pierna que está estirada, detrás de la planta del pie si alcanzas sin forzarte demasiado, o en el suelo. 

Intenta llevar el pecho y la frente a la pierna izquierda. Cierra los ojos y respira. Baja más profundamente en cada exhalación y libera tensiones.

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Postura de la mariposa (Baddha Konasana)

Postura de la mariposa
La postura de la mariposa abre las caderas y favorece la fertilidad. ©John Freeman/ Getty Images

Para empezar con Badhakonasana (Postura de la mariposa) siéntate con las piernas estiradas hacia adelante y la espalda recta.

Ahora separa las piernas un poco y dobla las rodillas de manera que tus pies estén cerca de tu pelvis, las piernas dobladas hacia los lados. Junta las plantas de los pies.

Deja que tus muslos relajen y que las rodillas caigan hacia los lados. Intenta mantener la espalda recta mientras intentas sentarte más cerca de tus pies. Abre el pecho y respira profundo.

Con tus manos en las rodillas, presiona suavemente los muslos hacia el suelo. Toma tus pies con tus manos firmemente y comienza batir las piernas dobladas como las alas de una mariposa, durante 30 segundos.

Haz una respiración profunda y en la exhalación dóblate hacia delante, desde la cintura, manteniendo la espalda recta. Ayúdate haciendo presión con los codos en las rodillas para acercar tus muslos más hacia el suelo.

Sigue respirando con control, lenta y profundamente, intentado bajar un poco más en la exhalación, durante otros 30 segundos. 

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Torsión espinal (Ardha Matsyendrasana)

torsión half spinal twist
La torsión espinal da un estiramiento a la columna, favorece la digestión, previene el dolor del espalda baja, entre otros beneficios. ©Tatiana Kolesnikova/ Getty Images

Arrodíllate, sentado sobre las piernas y con la espalda recta, para iniciar esta postura.

Deslízate hacia el lado derecho y mantén la pierna derecha doblada, pasa la izquierda encima, apoyando el pie junto a la rodilla derecha. Debes quedar bien sentado, con ambos isquiones (los huesos en los que nos sentamos) apoyados en el suelo. No te sientes sobre el pie izquierdo.

Apoya el brazo izquierdo en el suelo y plántalo junto a tu columna, firme y estirado, con la palma de la mano hacia afuera. Estira el derecho bien arriba, cerca a tu oreja derecha y llévalo al costado izquierdo de la rodilla izquierda.

Gira tus hombros y tu cabeza hacia tu izquierda. Utiliza el brazo derecho para profundizar la postura; puedes dejarlo haciendo presión contra la pierna, estirado, haciendo que tu cuerpo gire un poco más, o si puedes, estíralo y agarra tu pie izquierdo. Lo importante es que tus hombros estén alineados.

Mira por encima del hombro derecho. Cierra los ojos si lo prefieres. Respira profundamente y con cada inhalación siente cómo tu columna crece y cómo giras más con cada exhalación. Sostén 30 segundos, y repite la torsión espinal hacia el lado contrario. Puedes también practicar la versión más sencilla. 

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Postura de los pies elevados (Viparita Karani)

viparita karani
La postura de los pies elevados promueve la circulación, el sosiego y el descanso. ©Gibson Pictures/ Getty Images

Coloca dos cobijas dobladas, una sobre la otra, junto a la pared. Siéntate cerca a una pared, con tu costado apoyado sobre la pared y dobla las rodillas al pecho.

Apoya tu espalda en el suelo mientras elevas tus piernas, descansándolas sobre la pared y apoyando la parte superior de tu cuerpo con los codos.

Cuando tengas las piernas sobre la pared, deja que tu espalda se apoye cómodamente sobre el suelo. Libera los brazos y déjalos relajados a cada lado o sobre tu cabeza. 

Quédate en esta postura varios minutos, de cinco a diez. Recuerda respirar profundamente y llevar la atención a tu respiración, lo cual ayuda a que la mente esté tranquila. 

Para salir de la postura puedes doblar las piernas hacia tu pecho y rodarte hacia un costado.