Violencia sexual contra los adolescentes

Un delito
La violencia sexual es un asunto social no privado. Omar Havana/Getty Images

Sufrir violencia sexual durante la adolescencia es una de las experiencias más traumáticas, dolorosas e invalidantes que pueden vivir los jóvenes. Muchas personas creen que cuando las chicas y los chicos llegan a la adolescencia el riesgo de violencia sexual es menor para ellos porque ya son capaces de defenderse. Pero eso no es cierto, las estadisticas dicen que precisamente la adolescencia es la edad de mayor riesgo.

Según las Asociación contra el Abuso Sexual de Texas (TAASA) -y sus datos pueden ser extrapolables a otros lugares- el 38% de las mujeres que han sido violadas son adolescentes de entre 14 y 17 años; una de cada cuatro mujeres universitarias ha sido violada o ha sufrido un intento de violación; el 78% de las chicas que han padecido una violación no se lo cuenta a sus padres y solo el 6% acude a la policía. Esta asociación también ha realizado un estudio estadístico que demuestra que las mujeres entre 16 y 24 años son el grupo con mayor riesgo de sufrir violencia sexual.

Aunque también los chicos de estas edades sufren violencia sexual el riesgo es mucho mayor para las chicas.

 

Qué es la violencia sexual

Violencia o abuso sexual es cualquier acto de naturaleza sexual al que se obliga a una persona, en este caso a un adolescente. Cuando a una adolescente se la obliga a mantener relaciones sexuales o cualquier tipo de contacto sexual sin que ella lo desee, cuando se la toca o se la obliga a tocar a alguien.

También cuando se la obliga a desnudarse o a acariciarse íntimamente, aunque el agresor no la toque, eso es un abuso sexual. O cuando el que se desnuda o se acaricia sexualmente ante la adolescente es el agresor también eso es violencia. Igualmente es abuso sexual cuando el agresor acosa verbalmente, con palabras, llamadas, etc… de contenido sexual a un menor.

Y es abuso sexual cuando se obliga a alguien a mantener relaciones sexuales sin protección.

Es muy importante que las adolescentes y los adolescentes sepan sin ningún género de dudas que violencia sexual no es solo la penetración no deseada si no cualquier acto de naturaleza sexual en el que se les obligue a participar en contra de sus deseos, tanto si ese acto es físico como psicológico o verbal.

Tampoco es imprescindible para que se cometa abuso sexual, que el adolescente esté junto a su agresor. Son muy frecuentes los casos de abuso sexual que ocurren a través de internet. Y también es muy importante que los adolescentes entiendan perfectamente esto.

 

No es un asunto privado

Durante décadas, la violencia sexual se consideró un asunto privado. Era algo que desgraciadamente ocurría y de lo que no se hablaba. Cada vez más las organizaciones de mujeres y las que se encargan de la protección de los derechos humanos han conseguido que la violencia sexual se considere un asunto social, en el que el estado tiene responsabilidad y la sociedad debe reaccionar. La violencia sexual es ahora en la mayoría de los países un atentado contra la integridad de la mujer o la adolescente que la padece y en la mayoría de los lugares un delito muy grave.

De la misma forma que no se nos ocurriría ocultar un asesinato por "verguenza", lo mismo debemos pensar con la violencia sexual. Por el bien de las víctimas y para conseguir una sociedad cada vez más segura es aconsejable denunciar siempre los abusos sexuales.

 

Cómo detectarla

Aunque con frecuencia se cree que la mayoría de las agresiones sexuales son cometidas por desconocidos, la realidad dice una cosa muy distinta. En la mayor parte de los casos de violencia sexual sobre las adolescentes, el violador era el novio o un amigo y en un número mucho menor, un desconocido.

También, como ocurre con los abusos sexuales en la infancia, hay casos de agresiones sexuales desde el ámbito familiar cometidos por padres, familiares o amigos cercanos y en el ámbito escolar por maestros, consejeros, tutores, entrenadores, etc…

Ya hemos visto que las chicas tienden a guardarse para sí mismas esas experiencias tan terribles. Pero hay algunos síntomas que pueden ayudarnos a detectar que una chica o un chico está sufriendo o ha sufrido violencia sexual:

  • Infecciones en el tracto urinario
  • Ropa rota, sobre todo si es la ropa interior
  • Heridas o cardenales alrededor de la boca, la vagina o el ano
  • Cambios repentinos en el comportamiento
  • Cambios repentinos en el rendimiento escolar
  • Ataques de ira
  • Tristeza excesiva sin motivo aparente
  • Rechazo repentino hacia un miembro de la familia o amigo o, por el contrario, deseo de estar a menudo con él.
  • Rechazo a estar con la familia

 

La aparición de estos comportamientos a veces está relacionada con abuso sexual pero no siempre es así, también pueden indicar otros problemas y a veces este tipo de comportamiento se produce solo por los cambios propios de la adolescencia. Pero si observamos uno a varios de estos síntomas en un adolescente habrá que indagar para saber qué es lo que lo ha provocado. Si no somos capaces de llegar a una conclusión o si dudamos lo más aconsejable es acudir a un experto. Podemos hablar con el pediatra del niño o la niña o incluso pedir ayuda a la enfermera de la escuela. Ellos sabrán orientarnos sobre a quién acudir. Pero es muy importante reaccionar, saber qué es lo que está ocurriendo realmente y pararlo porque las consecuencias de la violencia sexual sobre los adolescentes son muy graves.