Vigorexia en adolescentes

Cuando los chicos se obsesionan con sus músculos

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Una de las obsesiones de los que padecen vigorexia son sus músculos abdominales. germanuncut77

La vigorexia, anorexia invertida o dismorfia muscular es un trastorno psicológico que afecta cada vez más a los adolescentes. Consiste en la obsesión extrema por conseguir un cuerpo musculoso y libre de grasa. Aunque recibe eso tres nombres, actualmente es más conocido por el primero, vigorexia.

La mayoría de los afectados son varones de entre 18 y 35 años pero también hay adolescentes más jóvenes que la sufren.

Y otro aspecto que confirman en las consultas de los especialista es que aunque hasta hace poco tiempo afectaba sobre todo a los varones cada vez hay más mujeres que lo padecen.

Qué es la vigorexia

No se trata de un trastorno de la alimentación sino de un trastorno psicológico que afecta a la percepción de la propia imagen, y en eso coincide con los trastornos de la alimentación como la anorexia y la bulimia.

Las personas que la padecen ver su cuerpo como enclenque. Se ven a sí mismos como débiles, de apariencia excesivamente delgada y con poca masa muscular, aunque sean completamente normales. Pero es importante recordar que este trastorno provoca una alteración en la forma en la que los enfermos se ven a sí mismos.

Para cambiar esa apariencia que creen que tienen, las personas que padecen vigorexia realizan muchas horas de ejercicio destinado a aumentar su masa muscular, con esa intención cambian también su alimentación y en los casos más graves llegan a tomar productos químicos que también hacen esa función como los esteroides anabolizantes.

Qué consecuencias tiene

  • Lesiones. El exceso de ejercicio provoca problemas en huesos, tendones y músculos. En las personas que padecen este trastorno son muy frecuentes las lesiones, con mucha frecuencia graves.
  • Trastornos metabólicos. Los enfermos de vigorexia siguen dietas en las que consumen exceso de hidratos de carbono y proteínas y en las que eliminan por completo las grasas y otros alimentos. Además muchos de ellos toman complementos alimenticios sin supervisión médica. En la mayoría de los casos, los enfermos tienen déficits importantes de algunos nutrientes y de vitaminas. Todo ello provoca en sus organismos alteraciones metabólicas que en los casos extremos pueden ser muy graves.
  • Enganchados a su droga. Después de hacer ejercicio, el cuerpo humano produce naturalmente unas sustancias llamadas endorfinas que son como opiáceos naturales. Ellas son las responsables de la sensación de placer que se obtiene tras hacer ejercicio. También tiene la facultad de mitigar el dolor muscular. Pero cuando el ejercicio es constante, el cuerpo necesita cada vez más endorfinas para sentirse bien. Lo que les ocurre a los enfermos de vigorexia es que cada vez necesitan hacer más horas de ejercicio y más duro para sentirse bien.
  • Esteroides anabolizantes. En muchos casos, los enfermos consumen estas sustancias que ayudan a aumentar la masa muscular. Pero el cuerpo humano no es capaz de procesar una cantidad grande de estas hormonas por lo que se uso puede ser muy dañino. La cantidad de efectos negativos que tienen sobre el organismo es enorme: en las mujeres producen masculinización de sus cuerpos y en los varones, al revés, pueden provocar que los testículos se hagan más pequeños y que crezcan los senos. Además de importantes alteraciones cardiacas que en los casos más graves pueden llevar a la muerte.

Quién puede padecer vigorexia

Cualquier persona de cualquier edad puede sufrir vigorexia, aunque el grupo más afectado son los varones de entre 18 y 35 años, cada vez más adolescentes caen en ella.

 Algunos rasgos de la personalidad que parecen influir para aumentar el riesgo de padecerá son:

Cómo saber si un adolescente tiene vigorexia

  • Se miran continuamente al espejo.
  • Tienen terror a adelgazar porque eso significará perder masa muscular.
  • Siguen una dieta de carbohidratos y proteínas. Eliminan por completo la grasa de su alimentación y la mayoría de las verduras y las frutas.
  • Consumen barras energéticas y otros complejos alimenticios.
  • Se pesan con mucha frecuencia.
  • Hacen comentarios sobre su musculatura, siempre les parece pequeña y se comparan con personas más musculosas.
  • Cambian sus hábitos, dejan de estudiar o de salir con sus amigos para pasar más tiempo en el gimnasio o trabajando sus músculos.
  • Dejan de ir a comidas familiares porque los alimentos de esas celebraciones no suelen ajustarse a su dieta.

    Si observas en tu adolescente varios de estos comportamientos, si ves que el aspecto de su cuerpo ha cambiado drásticamente y que está obsesionado con el entrenamiento para aumentar sus músculos es muy probable que padezca vigoriexia. El trastorno solo lo puede diagnosticar un doctor y solo un médico experto puede ponerle un tratamiento. Por eso es importante que si se detectan algunos de los síntomas anteriores se acuda rápidamente al doctor.

    La vigorexia tiene tratamiento que consiste, sobre todo, en una modificación del comportamiento del adolescente. Puede ser un tratamiento largo pero en general funciona bien. Y eso sí, cuánto antes se diagnostique el trastorno, más fácil será que el adolescente consiga salir de él.