Vida milagrosa: Vivir

Aprende a vivir y hacer lo que amas

Arcángel Uriel por Tanya Torres
Acude al arcángel Uriel para activar tu pasión. © Tanya Torres

Nadie nace enseñado. Aparte de los instintos básicos, el resto hay que aprenderlo. Y vivir no es la excepción. Porque vivir es un instinto, pero también es una responsabilidad, y una vocación.

Todo ser humano lleva dentro la llama de la pasión. Ésta se expresa de infinitas maneras, distinta según la persona que la vive. Y a veces dejare expresarse, y parece extinguirse. 

Es entonces cuando la persona comienza a morir.

Su cuerpo está vivo, sus instintos también, pero la fuerza que la movió un día se ha dormido y no surge mas que en esos pocos y únicos momentos en que algo la mueve tan profundamente que despierta para luego volver a esconderse. 

¿Cómo se sale de ese sueño? ¿Cómo se despierta la pasión, el amor por la vida, el deseo de evolucionar y expandirse cuando día tras día la rutina parece reclamar el puesto del ser? 

Se aprende a vivir. 

¿Qué quiere decir esta frase? Para cada persona debería tener un significado distinto. Pero para la persona con inclinación espiritual, contiene una condición. Aprender a vivir es entrar en comunicación con Dios, en todos sus infinitos aspectos y permutaciones, en cada paso y en cada instante de reconocimiento. Aprender a vivir es estar alerta a los estados interiores y reconocer lo que se siente

En términos prácticos, vivir es expresarse y recibir al mundo en tu conciencia de acuerdo a esa expresión única de tu alma.

 

La vocación

Vocación es la inspiración con que Dios llama a algún estado. Se utiliza para llamar el impulso que sienten aquellos que dedican su vida a la religión, pero cada alma escucha el llamado de Dios de manera distinta. La única manera de vivir —vivir de verdad— es siguiendo ese llamado.

Tu vocación

De seguro has visto gente feliz. Pueden ser pobres, ricos, regulares, pero lo que los distingue no es su afluencia sino su disposición. Tienen una sonrisa en los labios, hacen su trabajo con placer. Y cuando los encuentras, te llenan el alma de esperanza, o por lo menos te ponen una sonrisa en tus propios labios. Algunas personas sienten lo contrario a encontrar a una persona feliz: los critican, los llaman hipócritas, los atacan. Si algún día sientes eso, ten cuidado. Es un mensaje de tu alma.

La única razón para tener que criticar a una persona feliz es porque se es infeliz. Observa a la persona. ¿Qué te molesta? ¿Acaso hace lo que tú quisieras hacer? ¿Te hace preguntarte "por qué él y yo no"? Tu alma está inquieta porque reconoce su vocación. Hay algo en las circunstancias de ese ser que te mueve, te despierta la pasión, y antes de que se convierta en veneno, tienes el poder de convertirlo en algo grandioso para ti: 

  • Reconoce el deseo de tu alma. Ponlo en palabras. Observa tus sentimientos al observar a la persona que te incomoda o te atrae. ¿Cómo puedes tú, a tu manera, con tus propios medios y talento, alcanzar eso que te inquieta? Imita y emula, y reconoce lo bueno en la persona que te inspira. Pide incluso su ayuda y consejo. Convierte tu envidia en amor y ofrece honra a quien te inspira. 
  • No pierdas el tiempo. Dedica cada momento a dar pasos para acercarte a tu vocación. Si descubres que lo que más te atrae en el mundo es ser madre, comienza a cuidar tu cuerpo, a educarte en la mejor manera de ayudar a tus hijos, a cultivar tu ser para que todo lo que necesites llegue a ti. Si tu vocación es ser escritor, lee y absorbe todo lo que puedas de tus ídolos y ejerce la escritura como si fuera tu comida diaria. Come y respira tu pasión. Rodéate de personas que estén viviendo algo similar a lo que deseas vivir y emula su trayectoria guiándote de sus pasos y consejos. No permitas que nadie te coarte con sus críticas. Recuerda que en su alma algo falta. Ten compasión por la persona, y ten fe en ti.
  • Sigue la regla de oro. Dice: trata a los demás como querrías que te trataran a ti. Todos los genios, y todas las personas verdaderamente felices, rompen las reglas con excepción de una, la regla de oro. Es la misma regla que ofreció Jesús cuando pronunció el nuevo mandamiento de amar a tu prójimo como a ti mismo. Amar, ante todo, es no hacer daño. Es por eso que no debes criticar a los que viven su pasión, cualquiera que esta sea.
  • Vive cada día, hagas lo que hagas. No esperes a terminar esa maestría, o a conseguir ese dinero, ¡ni siquiera a crecer! Viene a la mente el ejemplo del autor Christopher Paolini, quien comenzó una serie de libros de fantasía juvenil con solo 15 años de edad. Fue educado en casa por sus padres, y fue tal vez esta libertad lo que le permitió ver más allá de las fórmulas prescritas por una sociedad que asigna a cada cual un lugar rígido y una carrera definida. Sus libros se convirtieron en bestsellers y hasta en una película llamada Eragon
  • Confía en Dios. Los seres humanos tienen la costumbre de dudar a la hora de sentir placer y bienestar. Si se sienten bien, dudan de que vaya a durar, de que sea correcto, de que luego vayan a tener que pagar con creces por esos momentos de libertad. Pero el ser verdaderamente espiritual sabe que Dios no es el ser vengativo que pintan los que se adueñan de las palabras sagradas. El ser que sabe amar sabe también recibir amor. Y el amor se manifiesta de muchas maneras, a veces en placer, a veces en pasión, y a veces en silencio. El amor, cuando le permites manifestarse, te ayuda a amar y te protege. Y Dios es amor. 

Vivir y hacer lo que amas no es una fórmula prescrita, es un arte y requiere creatividad y entrega. Observa, define, enfócate y entrégate. El amor de Dios te impulsa, y Su chispa divina en ti tiene el potencial de convertirse en una llama intensa e infinita. 

¿Necesitas más inspiración para vivir una vida más milagrosa?

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