Vida Milagrosa: Una oración del corazón

¿Sabes cuál es la voluntad de Dios para tu vida?

Arcoiris
Dominio público

Hay momentos en que todos nos preguntamos si vamos por el camino correcto, si lo que hacemos, creemos y decimos es cierto y refleja la voluntad divina. A mí a veces me pasa que antes de dar un taller, o una charla, o una presentación de algún tipo, por un momento breve me lleno de dudas y no sé si lo que hago "vale la pena".

Conozco personas para quien este momento que describo, se extiende a través de su trabajo y de su vida, tornando lo que hacen en una tortura.

Una amiga que es completamente brillante sufrió de migrañas por largo tiempo, migrañas que coincidían con clases o charlas. A mí misma me ha pasado muchas veces que me enfermo cuando tengo que hacer algo que me da miedo o que no quiero hacer. 

Con el tiempo tanto mi amiga como yo hemos logrado "hacerle trampas a nuestras mentes" cambiando nuestra actitud ante lo que hacemos y poniendo en manos de Dios nuestro trabajo. 

A mi amiga se le quitaron las migrañas y a mí se me quitaron las alergias. No es que nunca nos den, pero se redujeron en un 95%. 

Uno de los elementos de esta transformación fue simplemente eliminar las actividades que provocaban tanto estrés o miedo que nos dañaban la salud. Mi amiga dejó su cotizado trabajo de profesora para vivir una vida más simple y libre cuidando de su bebé, escribiendo, y dando charlas y presentaciones solo de vez en cuando.

Yo dejé también de dar clases de arte en escuelas y otras actividades que no eran para mí.

Me dejé llevar hacia lo que me gustaba en ese momento, que era escribir y hacer arte. Me sorprendió descubrir que disfrutaba mucho más de vender arte que de enseñar, pues a la mayoría de los artistas vender les molesta demasiado.

El elemento más importante de la transformación, sin embargo, fue aprender a aceptar la voluntad divina.

Después de escuchar la frase "Dios solo quiere que seas feliz" de varias personas desconocidas, comencé a darme cuenta de lo que quería decir en realidad. Si estás en este mundo es para hacer la voluntad de Dios, y la voluntad de Dios solo se realiza si tu ser está armonizado y en un estado de gracia. 

¿Cómo se está en gracia? Haciendo lo que llena de dicha al corazón. Y observando hacia dónde te guía. Lo más seguro es que descubras que Dios te provee lo que necesitas cuando te y le permites llenarte de amor mediante las acciones cotidianas. 

Estuve varios años llevando mi trabajo y objetos de arte a todos los lugares que podía. Lo hacía con entusiasmo, y con el tiempo empecé a ver que mis esfuerzos estaban dando fruto. Pero necesitaba un cambio, y empecé a pensar en tener una tienda "menos itinerante".

En Nueva York, un alquiler de un espacio comercial es extremadamente caro. Un micronegocio muchas veces no puede sobrevivir y pagar alquiler. En mi barrio los negocios nacen y mueren en cuestión de meses. Así que esa opción no me parecía inteligente. Pero algo me seguía diciendo que yo quería tener una tienda.

Hasta que un día mis dedos escribieron un anuncio: "Té con Tanya". No sé de dónde salió esa frase.

Pero tan pronto la escribí, algo milagroso ocurrió. A la gente le gustó la idea y desde entonces mi taller se convirtió en mi tienda, por cita, ¡exclusivísima!

Y todo surgió de entender que Dios sabe mejor que yo lo que necesito. Entender que aceptar la voluntad de Dios no quiere decir aceptar los problemas o las desgracias o la incomodidad. La voluntad de Dios es la felicidad, según el ser humano que la sienta.

A mí me hace feliz recibir gente en mi taller y compartir lo que hago. Pero a mi amiga, por ejemplo, eso le daría triple migraña. Lo que a ella la hizo feliz fue alejarse del bullicio de esta ciudad y disfrutar de su nueva familia. Si ella hubiera asumido que la voluntad de Dios era que se quedara en su codiciado trabajo de profesora en una universidad, hubiera terminado en el hospital.

Y si yo me hubiera cerrado a las posibilidades y me hubiera quedado dando clases de arte, nunca hubiera recibido el cariño y entusiasmo de las personas que visitan mi taller. 

Cuando digas "Padre, que se haga tu voluntad", recuerda lo que quiere decir. La voluntad de Dios es la armonía, el gozo, la felicidad, la plenitud. El resto —los problemas y los malestares— se da cuando vamos en contra de la voluntad divina. 

Un último ejemplo: Otra amiga tuvo una relación larga y tortuosa con el "hombre de su vida". No podía ver más allá. No se podía imaginar de otra manera que no fuera con él, o sola. Hasta que el maltrato fue tanto que escogió estar sola. Y aún no podía dejar de pensar en él. 

Con el tiempo se fue sanando hasta que un día, años más tarde, se encontró con un antiguo amor. 

Desde ese día no se separaron. Se hizo la voluntad de Dios, porque ella se rindió a Su voluntad y dejó de aferrarse a lo que solo le daba dolor.

Casi nunca sabemos lo que Dios quiere para nosotros. Solo sabemos lo que creemos que queremos. Cuando tengas duda, pregúntate: ¿Qué, ahora mismo, así como estoy, me hace sentir mejor? ¿Qué me hace sentir (un poco de) felicidad? Y dirígete en esa dirección con una oración del corazón. Aquí tienes un ejemplo (¡pero dila desde tu propio corazón!):

"Dios mío, que se haga tu voluntad,

en lo que digo,

en lo que hago,

en lo que escribo, 

en cada paso que dé hoy,

en cada pensamiento,

que se haga tu voluntad en mí,

haz de mí tu instrumento,

envíame a tus ángeles,

Padre celestial,

Madre Divina,

guía mis acciones en este día y todos los días,

para que en mi paso por este mundo

siempre actúe con tu paz, con tu amor, con tu alegría y esperanza,

y que solo Tu voluntad

se exprese a través de mis acciones, pensamientos y palabras.

Amén."

 

Comienza tu vida milagrosa reflexionando sobre los conceptos que la hacen posible. Estos son los primeros pasos hacia una vida llena de paz, alegría, amor y grandes milagros.