Vida milagrosa: Prácticas milagrosas para los que no creen en nada

Arcoiris
Dominio público

Si no crees en nada, te invito a considerar que sí puedes creer en algo que nunca te abandona: el amor. Estas prácticas transformadoras del ser están basadas en los principios de esta "religión" universal y adaptable a cualquier creencia o falta de ella. Con ellas puedes lograr milagros en tu propia vida:

1. El silencio: Practicar el silencio no es solo para los monjes enclaustrados. Esta práctica te ayuda a calmar la mente, afinar los sentidos y adquirir mejor control de tus palabras.

De esta manera podrás evitar decir cosas de las que te puedas arrepentir, o hablar de más cuando lo que debas hacer es escuchar. Te ayudará a evitar esa enfermedad del siglo XXI que hace a las personas hablar sin parar (a veces desde las esquinas de las iglesias) hasta caer en una especie de monólogo que las separa del mundo y les impide comunicarse de manera efectiva con otros seres. 

2. "Esto también pasará": Cada vez que tengas un mal momento, recuerda que tarde o temprano pasará. Recuerda esos momentos del pasado en que te sentiste infeliz y que un día quedaron atrás para dar paso a momentos de felicidad. Igualmente en los momentos felices, recuerda que pasarán. Vívelos con conciencia y disfrútalos a plenitud para que te sostengan en el futuro. 

3. Siente la energía vital de tu cuerpo: En los momentos de más estrés y ansiedad, cuando la otra gente dice "Diós ayúdame", vuelve al presente y escápate de los laberintos que crea tu mente sintiendo la energía vital de tu cuerpo.

Respira profundamente y pon atención al recorrer de la sangre en tu cuerpo. Concéntrate en esa sensación hasta que el mal momento pase o mejore. 

4. Practica la bondad: Ya que tu falta de religión te permite ser como quieres ser, eres libre de practicar la bondad, y de esta manera ayudar a mejorar el mundo.

La bondad que ofrezcas a otra persona será un regalo libre de tu corazón, ya que nada ni nadie te obliga a ofrecerla. Cuando alguien te trate mal, te alce la voz o te hable despectivamente, contesta con toda la bondad que pueda sostener tu corazón. En la mayoría de los casos la persona inconsciente responderá a tu acto de bondad suavizando su actitud y reconociéndote como un maestro de vida en ese momento. Nunca te permitas caer en el mismo círculo de negatividad en que se encuentre la persona malhumorada.

4. Ofrece servicio a otros seres humanos: No tienes que irte en una misión cristiana, solo tienes que mantenerte alerta a situaciones en las que puedas ofrecer tu ayuda y hacerlo con buena voluntad. Unos minutos de tu tiempo pueden cambiar la vida de otra persona. Y si tu ayuda no es recibida, no te preocupes, tú intentaste hacer tu parte y contribuiste a mejorar el mundo con tu deseo de servir. 

5. Practica la gratitud: Establece una práctica de gratitud. Si no te sientes bien diciendo "gracias" al vacío (pues sabes que nadie te escucha), entonces da las gracias a la primera persona que te venga a la mente y que de alguna manera te haya afectado para llegar a ser quien eres. La gratitud se trata de sentir profundamente las cosas buenas (¡y a veces las malas!) Si vives con gratitud, nunca serás esa persona malhumorada que le amarga la vida a los demás.

 

6. Cultiva la creatividad: Practicar la creatividad crea dentro de ti un estado de paz y amor que para los religiosos surge con la oración o la meditación. Al crear ofreces lo mejor de ti al mundo, y de de paso, contrarrestas el mal humor y la amargura.

7. Pregunta: No asumas, no juzgues, no creas lo que tu mente te dicta sin antes escuchar las razones de la parte opuesta. Si tuvieras religión, algún texto sagrado te lo diría (y seguro que no le harías mucho caso), pero como solo eres creyente en el amor, le debes lealtad a tu propia mente. Parte de esa lealtad, es guiarla y controlarla pues, ya la mente humana es muy creativa, si se lo permites inventará toda una historia respecto a cualquier situación de la que no tenga todos los datos. En esta historia influirán todos tus prejuicios y miedos.

Si no preguntas antes de llegar a una conclusión, solo lograrás crear sufrimiento para ti y para los demás.  

8. Intenta el perdón: Si para los religiosos es difícil perdonar, cómo no va a ser difícil para los que no creen en nada. Ni siquiera pueden decir "Dios lo castigará" (esa frase que asusta tanto a los que creemos en el amor…). El perdón es difícil, pero es también esencial para vivir una vida de libertad. Solo te hiere quien quieres o aprecias, por eso concéntrate tu amor y la compasión por la persona, y aprende (poco a poco) a perdonar.

Los milagros no tienen que ser ocurrencias antinaturales. Cada cambio en el propio ser es un pequeño milagro que impulsa a la humanidad a crecer y superar sus limitaciones.