Vida de Henry Ford

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Henry Ford. Wikimedia Commons

 Henry Ford es uno de los más grandes líderes empresariales de Estados Unidos, que aceleró el desarrollo de la nación.  Popularizó el automóvil  para la gente común  con el Modelo T y  desarrolló la línea de ensamblaje para llevar a cabo la producción masiva.  

Fue un pacifista, al no estar de acuerdo con la Primera Guerra  Mundial, pero también fue un antisemita confeso, que expresó sus ideas en publicaciones, y llegó a recibir el reconocimiento del gobierno alemán.

Designó altos slarios para sus mejores empleados, como forma de retenerlos y hacerlos partícipes de la compañía Motor Ford Co., fundada por él.

    Henry Ford nació durante la Guerra Civil, el 30 de julio de 1863 en la granja de su familia en Dearborn, Michigan. Desde temprana edad le llamaron la atención las máquinas y engranajes mecánicos. Cuando su padre le regaló un reloj a los 15 años, lo desmontó y volvió a ensamblar, provocando el asombro de los vecinos.

Descontento con el trabajo de la finca, se fue de aprendiz de maquinista  en Detroit, donde aprendió a operar máquinas a vapor y estudió contaduría.

 En 1888,  se casa con  Clara Ala Bryant  y tiene un hijo, Edsel, regresa al trabajo en la granja para mantener a su familia. Pero es contratado por la compañía de iluminación de Thomas Edison, donde es promovido entre los ingenieros. En 1896 presenta  los directivos un cuatriciclo construido por él.

Edison lo estimula a que perfeccione el modelo. Ford vende el modelo para construir otro mejor.

La amistad de Edison y Ford, con 20 años de diferencia, se mantuvo por muchos años, incluso Ford llegó a comprar una casa en Fort Myers, Florida, junto a la de Edison, donde instalaron un laboratorio.

 Ford incorpora   Ford Motor Company en 1903, y promote que construirá un auto par alas multitudes.

Lo cumple en octubre de 1908 con la producción del Modelo T a un valor de mercado de $950. Se fabricó durante 19 años, reduciendo su costo hasta $280. Más de 15 millones se vendieron en Estados Unidos.

Para 1914, la planta de Ford de  Highland Park, lograba producir un auto completo en 93 minutos, comparado con el record de 728 minutos. Esto se logró gracias  a  la línea de ensamblaje, que no se detenía, la subdivisión del trabajo y la coordinación de operaciones.

Al mismo tiempo, estableció un salario de $5 diarios ( lo que equivalía a $110) y cortó la jornada laboral a 8 horas para poder crear tres turnos de trabajo. La fábrica de Ford llegó a terminar un Modelo T cada 24 segundos.

Pero el mercado se saturó y la competencia se hizo más dura, dejando de venderse los autos y  exigiendo un cambio en el mercado. Ford tuvo que comenzar de nuevo, creando un nuevo modelo, el Modelo A en colaboración con su hijo Edsel, con quien tenía una relación de confrontación. El  cambio costó el despido de miles de trabajadores de la planta, paralizada por seis meses.

Ford murió el 7 de abril de 1947, de una hemorragia cerebral a los 83 años en su propiedad de   Dearborn, llamada  Fair Lane.

El Modelo T había revolucionado el estilo de vida estadounidense.

Con la popularización del automóvil,  crecieron los suburbios de las ciudades y surgieron las grandes autopistas y la posibilidad de llegar a los puntos más remotos para el hombre común. Paradójicamente,  Ford añoraba la vida rural, al punto de patrocinar un proyecto de vida idílico llamado Greenfield Village.