Vacaciones de final de verano con tu hijo adolescente

Acampada en Wioming
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Ya quedan muy pocos días para el final del verano, dentro de nada comienza de nuevo la escuela. Dentro de nada vuelve otra vez la rutina del curso con su poco tiempo, sus prisas, sus tareas y sus obligaciones.

Quizá la familia ya tuvo sus vacaciones, quizá, como tantas familias, los hijos disfrutaron del verano y los padres siguieron trabajando. Pero también quizá se pueden aprovechar los últimos días para hacer unas minivacaciones.

Para estar junto a los hijos adolescentes unos pocos días antes del fin del verano.

Necesidad de organización

Es cierto que cuando se idean actividades con adolescentes es mucho más práctico tenerlo todo previsto con antelación. Sobre todo si estamos hablando de un viaje, cuanto mejor se organice más garantías tendremos de que todo irá bien.

Pero también un viaje imprevisto y con poco tiempo para organizarlo puede resultar un éxito. Lo primero por lo inesperado que hará que todos seamos más tolerantes con aquello que no salga tan bien como esperábamos. Y sobre todo porque tener poco tiempo para organizarlo no significa que no pueda hacerse bien.

Las excusas más frecuentes

Ante la posibilidad de organizar algo de última hora las excusas más frecuentes para no hacerlos son varias.

  • Es muy caro. Es cierto que viajar es casi siempre muy caro, pero no siempre. Tenemos varias alternativas para hacer que sea más barato. Podemos buscar una opción que no signifique un gran desembolso como hacer camping o aprovechar que la mayoría de las personas ya han estado de vacaciones y pueden encontrarse precios más baratos.
  • No hay tiempo para organizarlo. Si lo pensamos bien y nos ponemos a ello, quizá podamos organizarlo de un día para otro. Eso sí, todo el mundo tiene que colaborar. Pero si creamos un buen ambiente en la familia, todos estamos ilusionados y ponemos nuestro grano de arena, todo puede salir perfecto.
  • Queda poco tiempo de vacaciones. Por eso. Esa es la razón para realizar un corto viaje de fin de vacaciones, para que toda la familia esté junta y para que todos puedan recargar las pilas justo antes de volver a la escuela.

     

    Qué hay que tener en cuenta

    • Ajustado a nuestro bolsillo. Lo primero que hay que buscar es un viaje cuyo coste podamos pagar. A lo mejor no podemos ir una semana pero sí tres días. Y tres días pueden ser suficientes para pasarla muy bien.
    • Al gusto de todos. Toda la familia debe participar en la elección del destino. Así nos aseguraremos de que es al gusto de todos.
    • Toda la familia colabora. Un viaje imprevisto de mini vacaciones al final del verano puede no solo ser una magnífica idea para que la familia disfrute sino también  una forma de que los hijos se acostumbren a colaborar. Aprovechar que hay que organizar diversas cosas para el viaje puede utilizarse para repartir las tareas entre todos. Seguro que las realizarán perfectas porque unas vacaciones, aunque sean cortas, son un objetivo gozoso.
    • Pacto. Una buena idea cuando se realizan este tipo de actividades con los hijos, sobre todo si entre ellos hay adolescentes, es proponer un pacto para lo que dure la salida: vacaciones sin enfados. Hablar con los adolescentes antes y pedirles que se comprometan a no enfadarse pero comprometernos nosotros, sus padres y madres, también a no enfadarnos aunque ellos lo hagan. Si nosotros cumplimos el pacto veremos que es mucho más frecuente que ellos también lo hagan.