Usos probados científicamente del limón

Limon. Foto © [Rekha Garton / Getty Images]

El limón, que a los mexicanos nos suena tan nuestro, es en realidad un fruto asiático. Su nombre proviene del persa, pero era conocido en las culturas de China, la India y Birmania. En Europa fue desconocido hasta bien entrada la Edad Media, cuando los árabes lo introdujeron en la Península Ibérica. De ahí se extendió por toda la tierra mediterránea, de clima benigno para su crecimiento.

Fue así como se consolidó en las cocinas española, italiana y hasta cierta medida en la francesa.

A Sudamérica viajó con los españoles y se asentó en algunos lugares, destacando Perú, Brasil y México (acaso no es una casualidad que sean los países con mayor empuje gastronómico del continente).

Su uso ha sido por miles de años alimenticio, y también se aprovechan sus cualidades aromáticas. En la gastronomía es muy variado, pues se utiliza tanto en repostería, como bebidas  —alcohólicas y sin alcohol— y como condimento de un sinnúmero de recetas.

Usos cosméticos del limón

No es acostumbrado en usos tópicos, ya que causa quemaduras en la piel, cuyas cicatrices pueden permanecer por meses o años. Sin embargo, el limón —y de preferencia la cáscara de limón— sí se utilizan en tratamientos para la piel, para ayudar a la formación de colágeno, el engrosamiento de la piel, y prevenir cicatrices. Es importante que si se utiliza limón sobre la piel se evite la exposición al sol.

El limón también se utiliza como neutralizador de olores, tanto en ambientes como en el cuerpo.

Dos gotas de limón pueden ser un sustituto natural de los desodorantes.

El limón y el cáncer

El limón se considera un alimento poderosamente alcalino en la sangre. En una dieta libre de alimentos ácidos, el consumo de limón puede ser contraproducente, debido a que la excesiva alcalinidad también es dañina para el organismo.

Sin embargo, en la dieta moderna, rica en alimentos acidificantes, el limón aporta importantes beneficios.

Uno de ellos es que sus polifenoles, como los del té verde y el vino tinto, tienen propiedades anticancerígenas, y son auxiliares en el tratamiento contra el cáncer. En un estudio experimental publicado en diciembre de 2015, el consumo de limón reducía el crecimiento tumoral y la toxicidad de los tratamientos farmacológicos del cáncer.

El consumo regular de limón puede ser sugerido, dentro de una dieta para el tratamiento del cáncer, como un promotor de la salud.

Los químicos presentes en el limón y muchos otros cítricos tienen efectos en el cuerpo que todavía no entendemos por completo, pero existe una alta posibilidad de que sus efectos nocivos puedan ser descartados. Por otro lado, el impacto que tienen estos ingredientes en tubos de ensayo y laboratorios es muy distinto a la biodinámica de los alimentos en el organismo, que sufren una intensa transformación y que interactúan con el resto de los alimentos.

Pese a ello, es evidente que las culturas que consumen limón, y que lo hacen en conjunto con abundantes verduras y pocos alimentos de origen animal, tienen menor recurrencia de cáncer, y que el aumento de cáncer está vinculado con prácticas que alejan la dieta de estas tradiciones, como la comida enlatada, pre-congelada o con sustitutos artificiales de limón y otros condimentos.

 

Los limones y la anemia

La cantidad de hierro presente en los limones es poca en comparación con los requerimientos diarios. Sin embargo, el limón sí ayuda a la mejor absorción de hierro en el organismo.

Las personas que sufren anemia severa u otros problemas nutricionales, tienen problemas para absorber el nutriente que les hace falta, como si el cuerpo se adaptara a no recibirlo.

Lo mismo pasa con el zinc, un mineral que, entre otras funciones, es crucial para la elaboración de los ácidos que disuelven la comida y extraen sus nutrientes.

El limón entonces favorece la absorción de hierro y otros nutrientes, lo que refuerza la noción de que mejora el sistema inmunológico.

 

El limón ayuda a bajar de peso

Hay todo un misterio en torno a los beneficios del limón. Se dice que ayuda a la digestión de grasas —una característica atribuida a todos los cítricos— y que puede tratar enfermedades tan variadas como diabetes o artritis, además de ser excelente para bajar de peso.

La realidad es que el limón puede ayudar, si nuestro sobrepeso está asociado con problemas en torno a la acidez de nuestros alimentos. Muchas personas con artritis han manifestado reducción del dolor y la inflamación tras dos semanas tomando agua tibia con limón en ayunas. En general, la mayoría de las personas reportan un aumento de energía y mejoras sustanciales en el sistema digestivo.

El limón puede ser un suplemento ideal en la transición de una dieta ácida a una alcalina, y en procesos de desintoxicación para tratar enfermedades crónico-degenerativas. Pero el limón es un remedio con limitantes, no sustituye medicamentos, y sus ventajas iniciales tienden a asentarse e incluso desaparecer, si no se incorporan cambios radicales de hábitos, como sedentarismo y dieta.