Usar el pasado para afrontar tus problemas presentes

Pensar en el pasado
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El pasado puede utilizarse para aumentar la resiliencia, estar mejor preparados para afrontar problemas futuros y crecer como personas. Para ello es importante ser capaces de aprender de las experiencias pasadas, sacar de ellas el máximo partido y saber cómo aplicar lo aprendido cuando nos encontremos con problemas en el futuro.

Algunas personas van por la vida viviendo solo el momento presente. Eso puede servirles para olvidar fácilmente los malos momentos pero también les impide aprender de ellos y pueden acabar cometiendo los mismos errores una y otra vez o no sabiendo cómo afrontar experiencias que ya han vivido en el pasado.

Es decir, pasan por la vida sin aprender de ella.

No obstante, ten en cuenta que aprender del pasado no significa estar dándole vueltas hasta la obsesión a las cosas que te suceden. Basta con dedicarles un momento desde un punto de vista constructivo; es decir, con una intención y propósito concreto: el de aprender. Una vez que has sacado todo el provecho posible a esa experiencia, puedes dejarla atrás y centrarte en el presente hasta que llegue el momento de usar lo aprendido en el pasado.

Hazte las siguientes preguntas

Cuando te encuentres en situaciones difíciles en tu vida, puedes hacerte estas preguntas sobre tus reacciones pasadas en momentos complicados y problemáticos. Esto te servirá para descubrir modos de actuar y afrontar tu problema actual. Por ejemplo, si te sientes bloqueado por algún problema especialmente difícil o una etapa dura en tu vida que no sabes bien cómo afrontar, es el momento perfecto para echar mano de lo que aprendiste en el pasado.

  • ¿Qué acontecimientos de tu vida han sido los más estresantes para ti?
  • ¿Cómo suelen afectarte esos acontecimientos? Es decir, qué emociones sientes, cómo sueles reaccionar.
  • ¿Cuáles de esas reacciones te han servido de ayuda? ¿Cuáles han servido solo para empeorar el problema?
  • ¿Qué recursos has utilizado como ayuda? Por ejemplo, libros, centros de ayuda, personas, Internet… ¿Cuáles suelen ser los más efectivos para ti?
  • ¿A qué personas has recurrido en esos momentos? ¿Cuáles de ellas han sido más efectivas al ayudarte?
  • ¿Qué has aprendido de ti gracias a esos momentos difíciles? ¿Y de tus relaciones con los demás?
  • En el pasado, ¿te ha servido para algo ayudar a otra persona que ha pasado por una experiencia similar a la tuya?
  • ¿Qué obstáculos has superado y cómo lo has hecho?
  • ¿Qué estrategias usaste para sentirte mejor y calmarte en esos momentos difíciles? ¿Cuáles de estas estrategias fueron realmente efectivas y cuáles sirvieron solo para empeorar las cosas?

Tras responder a todas estas preguntas puedes haber aprendido muchas cosas. Por ejemplo, podrías darte cuenta de que eres más capaz de afrontar tus problemas de lo que piensas en este momento. Cuando nos encontramos de repente en una situación complicada, podemos tener una reacción inicial de miedo, indefensión y sensación de ser incapaces de afrontarla. Pero eso no significa que no podamos hacerlo. Al repasar tu pasado, puedes darte cuenta de te estás olvidando de que tienes una buena capacidad para resolver problemas, cuentas con gente que puede ayudarte o tienes otros recursos a los que echar mano.

Igualmente, tus respuestas servirán para recordarte las habilidades a las que recurriste en el pasado, ya sea para resolver el problema, para calmarte y poder pensar con claridad o para afrontarlo de cualquier otro modo.

Otra información importante que te aportará tu pasado hace referencia a las malas estrategias que usaste y que deberías descartar. Por ejemplo, si recurriste al alcohol para tratar de fingir que todo va bien, seguramente el problema empeoró y puede que hasta ocasionara problemas nuevos. Si ahora ves que tiendes a usar de nuevo el alcohol, pensar en el pasado puede ayudarte a evitarlo y a encontrar un modo mejor de lidiar con tus emociones más dolorosas.

¿Y si has vivido pocas experiencias?

Si apenas has vividos situaciones problemáticas o difíciles, puedes hacer dos cosas:

1. Recurre a problemas poco importantes que hayas tenido. También pueden servirte de ayuda.

2. Pide a otras personas que respondan a las anteriores preguntas. De hecho, esta estrategia puede servirte aunque tengas un largo pasado de experiencias duras.

Cuando los demás te den sus respuestas, te encontrarás con una interesante y larga lista de estrategias para afrontar y superar problemas.