Un milagro de Santa María Magdalena

Un testimonio de un milagro de Santa María Magdalena

María Magdalena de las Rosas por Tanya Torres
María Magdalena de las Rosas. Tanya Torres© 2012
La historia más conocida de Santa María Magdalena dice que fue una mujer a quien Jesús liberó de 7 demonios. Estos “demonios”, a través de los años, llegaron a identificarse con los 7 pecados cardinales, especialmente con la lujuria. Con el tiempo, varias de las mujeres que tienen contacto con Jesús en el Nuevo Testamento se convirtieron en una sola en la mente de los teólogos: Santa María Magdalena.

La mujer que lavó los pies de Jesús con sus lágrimas y los secó con su cabello no solo fue identificada como María Magdalena, sino que también como una prostituta debido a que las mujeres “respetables” de esos tiempos llevaban el cabello tapado por un velo, y porque además el fariseo dueño de la casa que visita Jesús da a entender que la mujer es una pecadora.

Con los años, la Magdalena se convirtió en la prostituta arrepentida, la pecadora cuya entrega al amor de Jesús la redimió de sus pecados. A pesar de que en 1969 la iglesia Católica reconoció que cada una de estas mujeres era un personaje bíblico distinto y que no había razón para identificar a María Magdalena como prostituta, la santa que por siglos sirvió de ejemplo y esperanza a todos aquellos que intentaban dejar atrás los pecados de la carne sigue representando hoy en día la posibilidad de la redención y un nuevo comienzo.

El siguiente testimonio es un ejemplo vivo del poder de intercesión de Santa María Magdalena, la santa de los nuevos comienzos.

El haberse convertido en la prostituta redimida representa para las personas de ayer y de hoy la posibilidad de lograr también transformar las dificultades sexuales para lograr la paz interior y entrar en comunión con el amor de Dios, como lo demuestra este testimonio y la devoción de Oscar hacia esta santa milagrosa:

Casi toda mi vida sufrí de un problema de tipo sexual, del cual personalmente consideré que nunca quedaría sano. Soy una persona que oro bastante y practico la religión católica. Procuraba practicar el sacramento de la confesión, pero callaba mi falta por temor, por pena, o por no ver alguna solución efectiva.

Sin embargo algunas veces lo hice, y una vez un sacerdote me recomendó hacer ayunos, los cuales realicé algunas veces y en algo servían.

Otra vez un sacerdote me sugirió ayuda psicológica, la cual realicé con pocos resultados, además tocaba pagar cada consulta.

Por último decidí refugiarme en Dios, y pedirle toda su ayuda, para lo cual me acogí a un grupo de aliados que nunca fallan: Dios Padre, Jesús, el Espíritu Santo, la Virgencita de Medjugorje, San José, Santa María Magdalena, y los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael.

Ya hace año y medio que me encuentro sin trabajo, y decidí orar mucho, pero especialmente éste año 2013. El primer día del año, enero 1, comencé a leer la Sagrada Biblia, siguiendo un programa establecido para cada día de la semana, y a la fecha lo estoy cumpliendo. Al leerla se va uno adentrando en temas diversos, al igual que muchas situaciones que han sucedido a través de los tiempos.

Ha sido de gran apoyo y paz leer y meditar todos los acontecimientos por los cuales han pasado nuestros ancestros.

A veces pasaba al Nuevo Testamento, para leer partes de la vida de Nuestro Señor Jesucristo, de sus milagros, de sus enseñanzas, de su ejemplo, de su humildad, de su sencillez, de su amor y de su paz.

Le pedía a Dios que me ayudara en mi problema, sabiendo que para Él todo es posible, pero a la vez a veces lo vemos tan perfecto, y sentimos que nosotros no somos nada junto a Él, que me pregunté alguna vez, “Quiero pedirle que me ayude en mi problema a alguien que haya sido de ‘carne y hueso’, que también haya sido pecador, y haya tenido virtudes y defectos como todos nosotros, pero no sabía quién podría ser.”

Seguía leyendo La Biblia, y me encontré con María Magdalena, la cual tildaban de "pecadora", que tenía "siete demonios", que era prostituta, etc.

y dije: “Esta es la santa que puede interesarme para acogerme, y comencé a buscar información sobre ella.”

Un día estando en el silencio de mi habitación, leyendo la información encontrada sobre María de Magdala, sentí una gran atracción hacia ella, dada por el Espíritu Santo, pues sí, la había oído varias veces, pero estaba sintiendo algo especial por ella, como amor, pero un amor respetuoso, de ser acogido por ella. Además el hecho de haber sido una pecadora, y de haber conocido a Jesús en un momento de su vida, haber comprado el perfume, y haberle enjugado sus pies, y de paso haberse arrepentido de sus pecados, ser perdonada y haberse convertido en su discípula amada y aventajada, además de ser mujer, me daba todo lo que yo estaba esperando.

Así que me acogí a ella, y comencé a imaginármela, a ver imágenes de ella, a rezar su novena, a leer la información sobre ella, y lo poco que nos da la Sagrada Palabra. Continué haciéndolo a diario y en las noches, hasta que mi problema se iba alejando, hasta que al final era más fácil dejarlo y tomar el camino correcto. Ahora está bastante superado, y veo difícil volver atrás. ¡No lo haré seguro! Ya tengo mi protectora, defensora y siempre la invoco.

La frase clave es: "Todo es posible para el que cree". Y así es, hoy gracias a Dios, que por intercesión de Santa María Magdalena, ¡soy completamente sano! Gloria a Dios y a su santa. ¡La fe mueve montañas!

Fuí donde un confesor y le comenté lo sucedido y me dijo: “Oscar, ¡es un milagro! Y así es.

Este es mi testimonio. Sigo pegado a mi Santa Hermosa, Santa Maria Magdalena, pues la quiero mucho, y quiero promulgar su devoción especialmente a las persona como yo, que tengan problemas de índole sexual. Invóquenla, ámenla, pídanle por su liberación y curación, que todo se les dará, ¡seguro!

Espero que mi testimonio, sirva para muchas personas, pues la idea es obtener la salvación definitiva, y que todos gocemos con amor del paraíso verdadero que nos prometió Dios.