¿Tus hijos cuentan contigo?

¿Qué les puedes garantizar?

mano de confianza mama
Tu hijo busca la garantía de tu apoyo. © Andrew Jalbert | Dreamstime.com

Cuanto quisiéramos todos los padres poder comprar una póliza de garantía que nos asegurara la felicidad eterna de nuestros hijos. Sin embargo, hay muchos variables en la vida diaria, y muy pocas cosas son seguras.

Como papá o mamá, ¿cuáles son las cosas que sí puedes garantizar?

  1. Tus buenas intenciones.

    Por lo general, los papás tomamos muy en serio nuestros deseos y aspiraciones para nuestros hijos. Desde que nacen, les deseamos el mejor de los entornos, queremos que crezcan sanos y felices y tomamos decisiones siempre pensando en su bienestar.

    Como papá o mamá, debes sentirte tranquilo sabiendo que honestamente deseas lo mejor para tus niños. Si este deseo guía todas tus interacciones con ellos, vas a tomar algunas decisiones muy buenas (y otras malas, por supuesto) que les van a ayudar mucho.

  1. Tus errores.

    Admitirlos y aceptarlos. Eres humano. Por más que tengas buenas intenciones, te vas a equivocar. Tal vez niegas un permiso en el peor momento y hagas sufrir a tu hijo. O tal vez eres muy permisivo y tus hijos terminan haciendo lo que quieren cuando necesitan más límites.

    Sin embargo, todavía hay esperanza siempre y cuando reconozcas tu error y lo admitas. Ser transparente de esta forma es dar a tus hijos una gran lección: todos nos equivocamos, y hay que reconocer y corregir nuestros errores para salir adelante. También tenemos que perdonar los errores de los demás.

  2. La mejor salud posible.

    Puedes garantizar a tus hijos un entorno que favorezca la salud en vez de la enfermedad, tanto física como mental y espiritual. ¿Cómo haces eso? Erradicando los malos hábitos como fumar, el tomar refrescos en exceso y el estar comiendo a todas horas por todas partes de la casa, por ejemplo, podrás ayudar a sanar el ambiente del hogar.

    También si tu familia practica la inteligencia emocional y la buena comunicación, puedes garantizar una atmósfera libre del veneno de los malos entendimientos y los silencios que matan, tanto como los gritos y los insultos.

    Dentro de tu casa te toca a ti poner la muestra, logrando encauzar las buenas intenciones para llegar a tener un lugar con armonía en donde tus hijos se sientan aceptados, protegidos y seguros.

    Tu compromiso con la salud sigue: ¿has escogido al mejor pediatra para tus hijos? ¿Ellos tienen todas sus vacunas? Cuando se enferman, ¿les brindas tus cuidados para que se sientan mejor y realmente se curen?

  1. La mejor educación posible.

    La educación equivale a aprendizaje, que equivale a crecimiento.

    En casa garantiza que tus hijos aprendan modales poniéndoles un impecable ejemplo. Ensénales a ser agradecidos y a pedir las cosas por favor. Es importante que tus hijos tengan la oportunidad de convivir en un ambiente de cordialidad para que ellos actúen con consideración hacia los demás.

    En tanto a la educación en la escuela (y fuera de ella), puedes garantizar que siempre pondrás interés en sus asuntos escolares y les escucharás cada vez que tengan ganas de compartir alguna experiencia contigo.

    También proporcionarás material estimulante que los motiva a aprender y a superarse: libros interesantes, salidas a museos y teatros, juegos divertidos que retan la mente, y por supuesto el material que necesiten para hacer la tarea.

    Y obviamente harás todo de tu parte para escoger la mejor escuela posible en donde tus hijos tengan la oportunidad de crecer y realizar su potencial.

    Ojo: En ningún momento puedes garantizar pagarles la inscripción a Harvard, ni asegurar que vayan a tener una brillante trayectoria escolar. Pero puedes poner todo lo que tienes de tu parte para asegurar el mejor lugar posible en donde ellos puedan desarrollar sus talentos.

  1. Tu respeto.

    Puedes garantizar a tus hijos que respetarás su individualidad, y que nunca te burlarás de ellos ni conscientemente les pondrás en una situación en donde sientan humillados.

    Puedes garantizar que respetarás su espacio y que tratarás de darles toda la libertad que ellos puedan manejar, para que desarrollen sus propios gustos y encuentren su propia identidad.

    Si quieres, puedes garantizarles una voz importante dentro de la familia, invitándoles a aportar opiniones, sugerencias y planes para mejorar cosas en la casa.

  2. Tus altas expectativas.

    Esperas lo mejor para tus hijos, entonces hay que esperar lo mejor de ellos. Como resultado del respeto que les tienes, puedes garantizar que nunca aceptarás que se rindan antes de llegar a metas importantes sin haber hecho un esfuerzo aceptable.

    Las expectativas parecen cumplirse sorprendentemente. Cuando mi hermano participó en una carrera de 50 millas en las montañas por arriba de los 12,000 pies, nos cuenta que lo único que lo motivó a perseverar era la conciencia de las expectativas de su esposa. (“Me hubiera matado si no termino,” dijo, bromeando.)

    Si tu hijo conoce tus expectativas para él, puedes garantizar que eso influirá su nivel de compromiso. Puede alcanzar la excelencia (o tal vez no), pero si no se espera nada de él, no se esforzará.

  1. Tu apoyo incondicional.

    Tus hijos necesitan poder contar contigo, sabiendo que siempre los aceptarás y los amarás incondicionalmente a pesar de sus errores.

    Si puedes cumplir esta promesa, los harás fuertes y seguros, te lo garantizo.