Tratamientos para la miocardiopatía hipertrófica

Se trata con medicamentos, pero a veces es necesario un marcapasos o un DAI

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El tratamiento terapéutico de la miocardiopatía hipertrófica abarca desde fármacos antiarrítmicos hasta anticoagulantes. © George Doyle|Getty Images

Los medicamentos son el tratamiento por elección para la miocardiopatía hipertrófica, especialmente los betabloqueantes y los bloqueantes de los canales del calcio. Este tipo de fármacos ayudan al corazón a contraerse y relajarse de manera correcta, reduciendo el dolor torácico o la dificultad para respirar al hacer ejercicio.

Recordemos que la miocardiopatía hipertrófica es una enfermedad crónica que produce un engrosamiento anormal (hipertrofia) y progresivo de las paredes del músculo del corazón.

Esta condición empeora la capacidad de bombeo del corazón, ya que hace que este se haga más rígido de lo normal, y provocando que haya una mayor resistencia a la entrada de sangre que proviene de los pulmones.

La hipertrofia se localiza en los ventrículos y en el tabique, y suele ser asimétrica. La enfermedad produce una contracción distorsionada y un movimiento anormal de la válvula mitral.

Cuando además hay arritmias

En personas que sufren además una alteración del ritmo cardíaco (arritmias), el tratamiento terapéutico abarca desde fármacos antiarrítmicos hasta anticoagulantes para reducir el riesgo de formación de coágulos de sangre, y evitar que se produzca un accidente cerrebrovascular.

En algunos casos, es posible que el paciente necesite un marcapasos para controlar los latidos cardíacos o un desfibrilador automático implantable (DAI) que controle ritmos cardiacos potencialmente mortales.

Ambos dispositivos regulan la frecuencia cardíaca tanto por exceso como por defecto para adecuarla a un latido normal (entre 60 y 70 pulsaciones por minuto).

Si hay una obstrucción grave del flujo de la sangre fuera del corazón, es muy probable que se realice una miomectomía quirúrgica. Esta intervención consiste en la extirpación de la parte del tabique cardíaco que provoca la obstrucción.

También se puede practicar en los casos que se requiera de una ablación septal del tabique con alcohol. Para ello, se causa, de forma controlada, un infarto con la aplicación de una inyección de alcohol dentro de las arterias, que irrigan la parte engrosada del corazón. Este responde convirtiendo la zona en tejido cicatricial, reduciendo su grosor y disminuyendo la obstrucción.

Si la alteración de las válvulas es grave será necesaria una intervención quirúrgica para mejorar los síntomas, y en otros casos, es posible que se necesite un trasplante de corazón.

Es importante que si padeces de miocardiopatía hipertrófica, antes de someterte a una intervención quirúrgica o dental tomes antes antibióticos para reducir el riesgo de endocarditis infecciosa.

Puedes leer: ¿Qué es una miocardipatía?

Causas de la miocardiopatía

Entre las causas más frecuentes se encuentra una hipertensión arterial no controlada, una enfermedad valvular, ejercicio físico de alto rendimiento, una cardiopatía congénita, o una enfermedad coronaria. Este engrosamiento anormal del miocardio puede ser una respuesta adaptativa del músculo a un esfuerzo excesivo y continuado.

La miocardiopatía hipertrófica no suele presentar síntomas.

Es frecuente que esta afección se detecte por casualidad durante un examen médico de rutina. Esta alteración cardíaca puede provocar también angina de pecho, síncope, disnea y muerte súbita.Y su evolución puede variar en cada persona. Es posible incluso que la enfermedad permanezca invariable durante muchos años.

Referencias:

Maron BJ. Hypertrophic cardiomyopathy. Bonow RO, Mann DL, Zipes DP, Libby P, eds.Braunwald's Heart Disease: A Textbook of Cardiovascular Medicine. 9th ed. St. Louis, Mo: WB Saunders; 2011:chap 69.