Todo lo que debes saber de la sangre

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La sangre en el ser humano

La sangre y su composición
La sangre está formada por varios tipos de células: glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Rafe Swan | Getty Images

La sangre es vida. Es un tejido conectivo (en inglés) complejo que mantiene a nuestros órganos funcionando. De hecho, es el único tejido líquido en todo el organismo. Viaja por el interior de nuestro cuerpo, impulsada por el corazón, que bombea cinco litros de sangre en un minuto. Este fluido esencial para la vida transporta el oxígeno y los nutrientes necesarios para el funcionamiento de las células de las distintas partes del organismo a través del larguísimo sistema circulatorio (con una extensión de 100.000 km de vasos sanguíneos, además de recoger los desechos metabólicos. La sangre también regula nuestra temperatura corporal.

Está formada por componentes sólidos y líquidos. Una gota de sangre contiene millones de células sanguíneas flotando en el plasma. Es impresionante si pensamos que allí se encuentran 250.000 plaquetas por cm3, 5.000.000 de hematíes y 10.000 glóbulos blancos.

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Componentes de la sangre

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Componentes de la sangre: glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Science Photo Library - STEVE GSCHMEISSNER.

La sangre es un fluido pegajoso y opaco con sabor metálico compuesto en un 90% por agua. Se trata de un líquido llamado plasma, de color amarillento, en el que están disueltas sales (electrolitos), azúcar (glucosa), hormonas, desechos metabólicos, gases respiratorios y proteínas. La sangre contiene tres tipos de células sanguíneas: los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas.

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Glóbulos rojos: transportistas de oxígeno, nutrientes y desechos

globulos rojos o eritrocitos de la sangre
spanteldotru | Getty Images

Glóbulos rojos, hematíes o eritrocitos (RBC)

Son células pequeñas y flexibles sin núcleo, que tienen forma de disco bicóncavo (parecen rosquillas en miniatura). La vida de los glóbulos rojos es de 120 días y son muy numerosas (cinco millones de glóbulos rojos por milímetro cúbico de sangre).

Los eritrocitos contienen la hemoglobina (Hb), una proteína pigmentada rica en hierro, que se encarga de transportar el oxígeno y pequeñas cantidades de dióxido de carbono, y que le da a la sangre su característico color rojo intenso.

La sangre es más roja cuando lleva oxígeno en su recorrido por las arterias, bombeada desde el corazón a los tejidos, que cuando circula por las venas que vuelve de los tejidos al corazón sin oxígeno. Los eritrocitos le confieren el factor de viscosidad a la sangre.

El hematocrito es la proporción de glóbulos rojos en relación al volumen total de sangre.

Cuando el número de hemoglobina (hierro) baja por debajo de 14g/dl en hombres y de 12 g/dl en mujeres se considera que existe una anemia. Su carencia además provoca palidez y debilidad.

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Leucocitos: los soldados de la sangre

Leucocitos o globulos blancos
Imágenes de una microfotografía electrónica de barrido (SEM) de células B, un tipo de glóbulo blanco que responde al ataque inmonológico. Representan el 10 por ciento de los linfocitos del cuerpo. Al encontrar un antígeno extraño, tal como una proteína de la superficie bacteriana, la de las células B inmaduras o bien se divide en un número de células plasmáticas, que producen anticuerpos, o que madura en una célula de memoria. Las células de memoria permanecen en el cuerpo durante años, dando la inmunidad al patógeno originales. La superficie de la célula está cubierta con microvellosidades, para ayudar a que se unan a proteínas diana. Science Photo Library - STEVE GSCHMEISSNER | Getty Images

Glóbulos blancos o leucocitos (WBC)

Son células, que se forman en la médula ósea, cuya misión es defender al organismo contra agentes patógenos y combatir infecciones (bacterias (en inglés),  virus (en inglés) u otros microorganismos).

Los glóbulos blancos son como un pequeño ejército encargado de identificar y destruir todo organismo ajeno a nuestro cuerpo. También nos defienden de células tumorales. Para ello, tienen la capacidad de separarse del torrente sanguíneo para acudir donde se les necesite.

Hay entre 4.000 y 11.000 glóbulos blancos (en inglés) por milímetro cúbico de sangre.

Su número aumenta cuando hay una leucemia, una infección, una inflamación o estrés físico debido a una operación quirúrgica o fiebre o emocional, insuficiencia renal o quemaduras.

Tipos de glóbulos blancos y sus funciones:

Hay varios tipos de leucocitos, que protegen al organismo de diferentes infecciones. Se clasifican en dos grupos principales: granulocitos y agranulocitos.

Granulocitos:

  • Neutrófilos: son los más numerosos de los glóbulos bloancos producidos en la médula ósea, y protegen al cuerpo contra la infección. Cuando el cuerpo necesita muchos neutrófilos se producen grandes cantidades de formas inmaduras de neutrófilos, llamados cayados.
  • Eosinófilos: se vuelven activos cuando la persona tiene ciertas reacciones alérgicas, infecciones u otras afecciones médicas. Son unos buenos indicadores de procesos alérgicos, aunque sean inespecíficos, es decir, aumentan en cualquier caso y, por lo tanto, no podemos identificar al agente desencadenante.
  • Basófilos: es un tipo específico de células blancas que se tiñe con facilidad con ciertos colorantes básicos. A pesar de ser escasos tienen un papel importante en la respuesta inmunitaria del cuerpo, ya que liberan histamina (en inglés) y otras sustancias químicas en los vasos sanguíneos.

Agranulocitos:

  • Linfocitos: se encargan de identificar los atacantes y coordinar el bloqueo. Son los segundos leucocitos más abundantes en la sangre.
  • Monocitos: son los glóbulos blancos más grandes de todos, ayudan al sistema inmunológico (en inglés). Cuando pasan a los tejidos se convierten en macrófagos. Estos eliminan los cuerpos extraños que se encuentran en su camino. Son muy importantes en la lucha contra infecciones (tuberculosis).

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Plaquetas: ayudan a controlar hemorragias

Plaquetas de la sangre
Las plaquetas son las encargadas de taponar una herida cuando nos cortamos para evitar una hemorragia. CMSP | Getty Images

Plaquetas o trombocitos

También llamadas trombocitos, las plaquetas forman coágulos para taponar un punto sangrante y controlar la hemorragia.

Son las células más pequeñas de la sangre y su vida es muy corta (9 días). Actúan coordinadamente con los factores de coagulación. Cuando nos hacemos un corte y se rompe un vaso sanguíneo, se liberan unas proteínas de las paredes del vaso que desencadenan una reacción muy compleja con otras proteínas (factores de coagulación).

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¿Qué funciones tiene la sangre?

Las funciones de la sangre
La sangre nos protege, oxigena nuestros órganos y regula nuestra temperatura corporal, entre otras funciones. STEVE GSCHMEISSNER| Getty Images

Funciones de la sangre en el cuerpo

La sangre transporta el oxígeno y nutrientes a todas las células del cuerpo, lleva hormonas a las células, contiene factores de coagulación que facilitan la coagulación y la cicatrización de heridas, gestiona reacciones químicas en los tejidos, regula nuestra temperatura corporal y nutre nuestro sistema inmunitario creando anticuerpos.

Al mismo tiempo, el flujo sanguíneo recoge los “restos”, es decir, los productos ya usados por las células, los catabólicos, que se eliminaran fundamentalmente después de ser filtrados por los riñones, dando lugar a la orina. Es este un papel activo, ya que se aprovecha para mantener el equilibrio de los electrolitos,el sodio, el potasio y la glucosa expulsando o ahorrando, según se precise. Se transportan las hormonas (en inglés) y es su nivel en sangre lo que indica al órgano productor los requerimientos de la persona.

La sangre es, además, el vehículo que lleva la medicación allí donde sea necesaria, por ejemplo, los antibióticos y los productos “alimenticios” absorbidos a través del intestino. Cada hora la sangre recorre 120 veces el cuerpo humano entero.

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Todos los tipos de sangre

Grupos sanguineos
Cuando una persona recibe sangre de otro grupo sanguíneo, el cuerpo reacciona atacando con una respuesta inmunológica, pudiendo provocar la muerte. Por ello es muy importante conocer tu grupo sanguíneo. BSIP/UIG | Getty Images

Los genes heredados de nuestros padres determinan nuestros grupos sanguíneos: A, B, AB y O. Estos grupos se clasifican en función de la proteína que contienen nuestros glóbulos rojos. Así una persona cuya sangre tiene la proteína B, será del grupo sanguíneo B. Si no tienen proteína A ni B es del grupo O, también llamado donante universal. Estas personas pueden donar sangre a los otros grupos, pero solo recibirla del grupo O.

Cuando una persona recibe sangre de otro grupo sanguíneo (en inglés) diferente al suyo, el sistema inmunológico reacciona atacando, pudiendo provocar la muerte. Por eso es muy importante conocer tu grupo sanguíneo. El cuerpo no reconoce la sangre de otro grupo sanguíneo y lo interpreta como un agente externo al que debe eliminar. Este mismo mecanismo actúa en caso de trasplantes de órganos o tejidos.

Proteína Rh

La proteína Rh positiva o negativa en la sangre condiciona también el grupo sanguíneo. Así las personas con Rh positivo solo pueden donar sangre a las personas con Rh positivo. Este factor es muy importante en caso de madres Rh (-) con una gestación de feto Rh (+). La madre desarrolla “defensas” hacia este factor, que le es ajeno. Si esta reacción no se trata con una vacuna, la segunda gestación del feto RH (+) puede llegar a producir el fallecimiento de la madre durante el parto. Esta situación ocurre cuando el padre es RH (+) que normalmente es predominante, es decir, la combinación factor positivo del padre y negativo de la madre siempre da lugar a positivo en el hijo.

Referencias:

La sangre. Instituto del Corazón de Texas. Accedido: el 17 de octubre de 2013 http://www.texasheartinstitute.org/HIC/Anatomy_Esp/blood_sp.cfm

Sangre. MedlinePlus. Enciclopedia Nacional de Estados Unidos. Accedido: el 17 de octubre de 2013. http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/blood.html

Anatomia y Fisiología Humana, 9a Edición. Elaine N. Marieb.Pearson Educación 2008