Tips y cuidados al viajar embarazada

Viajar embarazada
©Getty Images/Gene Chuka

Viajar embarazada es seguro, en tanto tengas un embarazo normal (sin riesgos o complicaciones conocidas), no lo hagas con mucha frecuencia o por largos períodos de tiempo, y tu médico no te indique lo contrario. 

En cuanto a la proximidad de tu fecha de parto, no debes viajar en avión después de las 36 semanas de embarazo (dentro de Estados Unidos), según el Congreso Americano de Ginecólogos y Obstetras.

Para viajar a destinos internacionales, las políticas las establecen las aerolíneas, pero por lo general el límite se marca entre las 32 y 35 semanas, incluyendo tu fecha de regreso.

Si tienes un embarazo de alto riesgo o con complicaciones, como preclampsia, embarazo múltiple, pérdidas previas, entre otras, mejor mantén los pies en la tierra. Recuerda que la tripulación del avión no tiene la capacidad para tratar emergencias obstétricas.

Consejos para viajar embarazada en avión

Consúltale a tu médico antes de viajar. Si existe cualquier riesgo de que entres en trabajo de parto prematuro, es mejor que evites volar. En todo caso, solicita a tu médico un certificado de permiso para viajar, porque algunas aerolíneas lo pueden requerir y no quieres llevarte sorpresas en el aeropuerto. A lo largo del viaje, mantente atenta a las señales de peligro en el embarazo y a los movimientos del bebé.

Viaja acompañada. Un acompañante puede ayudarte con el equipaje y caminar hasta la otra terminal por un antojo tuyo.

Pero su mayor utilidad es como fuente de información y ayuda en caso de que te sientas mal o tengas alguna necesidad médica.

Levántate y camina o mueve las piernas. En tanto sea seguro, levántate y camina por los pasillos cada hora para ayudar a tu circulación y evitar que se formen coágulos. Por supuesto que no debes hacerlo si hay turbulencia o tienes instrucciones de permanecer sentada y con el cinturón abrochado, pero por lo menos debes estirar las piernas y hacer flexiones en tu asiento cada 30 minutos.

Utiliza el cinturón de seguridad. Aunque la luz del cinturón esté apagada, mantén tu cinturón abrochado siempre que estés sentada. Recuerda que una caída o impacto fuerte es muy peligrosa para una mujer embarazada, y en un avión no puedes predecir movimientos o turbulencias súbitas (más información en: Cómo colocar el cinturón de seguridad durante el embarazo).

Lleva comida. Cuando los presupuestos de las aerolíneas las llevaron a reducir gastos, la comida en el avión pasó a ser un beneficio de primera clase. Dependiendo de la longitud de tu vuelo, con costos recibes un vaso de agua y maní. Y como bien sabes, el hambre y necesidades alimenticias de las mujeres embarazadas no pueden esperar hasta tu próxima escala. Toma precauciones y empaca suficientes refrigerios en tu equipaje de mano. Las comidas pequeñas pero frecuentes también te pueden ayudar a evitar las náuseas en el embarazo.

Evita tomar gaseosas o alimentos que puedan producir gas. En el aire, cuando la presión que experimenta el avión desciende, los gases dentro de tu abdomen se expanden. Si has tomado una gaseosa te sentirás más incómoda de la cuenta.

Toma mucha agua. El aire que respiras en el avión contiene muy poca humedad y te puede deshidratar más rápidamente.

Asegúrate de tomar mucha agua para prevenir deshidratación y coágulos sanguíneos (te puede interesar: FAQ: ¿Cuánta agua debes tomar en el embarazo?).

¿Ventana o pasillo? ¡Pasillo! Para nadie es secreto que las mujeres embarazadas van al baño a cada rato, y no es tu culpa. La presión que tu panza ejerce sobre tu vejiga hace que necesites ir al baño con frecuencia, sobre todo si pasas sentada mucho tiempo. Además debes levantarte cada hora para caminar y, después de horas confinada en un espacio pequeño e incómodo, probablemente quieras ser la primera en salir del avión.

Nada de cargar maletas ni objetos pesados. Lo único que puedes cargar es tu pasaporte, y tal vez tu cartera y equipaje de mano con ruedas. Lleva a mano dinero para propinas, y aprovecha los servicios de los ayudantes que encuentras en los aeropuertos.

Si debes poner tu equipaje de mano en el compartimento superior, solicítale ayuda a un asistente de vuelo u otro pasajero. Y a la hora de recoger tu equipaje en el carrusel, pide la asistencia de quien esté a tu lado. ¡Te sorprenderá ver cuántas personas están dispuestas a ayudar a una mujer embarazada!

Vístete cómoda. Ya hablamos de la importancia de la ayudar a la circulación para evitar la formación de coágulos, esa es una de las razones para vestirte cómoda. Además, a la hora de pasar por la revisión de seguridad te ahorras tiempo si utilizas ropa que no tenga objetos metálicos. Recuerda que la temperatura en el avión es impredecible; vístete en capas para que no sufras por frío ni por calor.

Lleva contigo toda la información pertinente, incluyendo tu tipo de sangre, detalles de tu condición y números de contacto en caso de emergencia.

Revisiones de seguridad. Al pasar por los puntos de seguridad puedes solicitar una inspección con el detector manual. Aunque no se conocen riesgos por irradiación de las máquinas de seguridad, tienes el derecho de pedir este trato especial.

Alertas por terrorismo. Las alertas por terrorismo significan que puedes durar más tiempo en el aeropuerto y tus vuelos pueden tener retrasos (¡y necesitas snacks adicionales!). Puedes informarte sobre el estatus de la alerta por terrorismo en la página del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos.

Si tu bebé nace mientras estás de viaje. En caso de que tu bebé nazca de emergencia en tu destino, recuerda que no es recomendable que los recién nacidos viajen en avión durante su primera semana de vida. Sus pulmones aún no tienen la capacidad de mantener los niveles de oxígeno necesarios ante la baja presión de la cabina y la altitud.