Timidez, fobia social y trastorno de personalidad por evitación

¿Cuál es la diferencia?

La timidez, la fobia social y el trastorno de personalidad por evitación son tres cosas diferentes, de manera que una persona puede tener fobia social pero no ser tímida, y la timidez no es un trastorno psicológico, sino un modo de ser normal. En este artículo intentaré aclarar cuáles son las diferencias entre los tres.

La timidez es un modo de ser que se caracteriza por el miedo ante todo lo que es nuevo y desconocido, centrándose especialmente en las situaciones sociales, pero no exclusivamente, pues es habitual que una persona tímida tenga miedo a diversas situaciones, debido a esa mayor sensibilidad hacia lo desconocido.

Suele reaccionar buscando el apoyo, compañía y protección de los demás. En las situaciones sociales novedosas o en las que no se siente del todo segura, la persona tímida puede sentir cierto nivel de ansiedad, aunque no evita dichas situaciones. Cuando se siente segura, rodeada de personas familiares a las que aprecia y que la aprecian, sus miedos sociales pueden desaparecer casi por completo, aunque no será una persona atrevida y podrá seguir teniendo una mayor tendencia a sentir vergüenza ante ciertas situaciones sociales. Su infancia puede haber sido perfectamente normal, sana y feliz, pues su forma de ser es innata y no provocada por una infancia adversa.

La fobia social, por el contrario, no es algo con lo que una persona nace; sí puede nacer con cierta predisposición, pero no es un modo de ser normal e innato sino un trastorno psicológico adquirido. Suelen ser personas introvertidas (es decir, orientadas hacia su mundo interior), sensibles y con una capacidad elevada para captar todo lo que sucede a su alrededor, siendo especialmente perceptivas ante las señales sociales emitidas por los demás (un gesto o expresión de rechazo, por ejemplo, es detectado con rapidez).

Por lo general, su infancia se ha caracterizado por algún tipo de rechazo social. Por ejemplo, rechazo, humillación o burlas por parte de sus compañeros o familiares, o bien unos padres que tendían a hacerle sentir vergüenza, especialmente en situaciones sociales. Por ejemplo, padres que dicen con frecuencia a sus hijos “debería darte vergüenza” o “qué ridículo has hecho” o frases similares inductoras de vergüenza.

Dado que la vergüenza es una de las emociones más dolorosas que puede sentir el ser humano, la persona sometida a ella acaba temiendo enormemente las situaciones sociales o a las personas en general, puesto que las personas pueden hacer que se sienta de ese modo y en ciertas situaciones sociales aumenta la probabilidad de que eso pueda suceder. Por ejemplo, en una situación donde mucha gente te está observando hay más probabilidades de que alguien pueda hacer algo que te humille, mientras que estando con pocas personas es menos probable.

La fobia social puede ser generalizada a todas o casi todas las situaciones sociales o puede darse solo en unas pocas situaciones. Dado que la ansiedad es intensa, suelen evitar estas situaciones, o bien las afrontan, pero con un alto grado de ansiedad y malestar que les resulta muy doloroso.

Por otra parte, como decía al principio, la persona con fobia social no necesariamente va a ser tímida. Puede no tener más miedo que los miedos sociales y ser incluso atrevida en otras situaciones (por ejemplo, practicar deportes de riesgo). Algunas personas con fobia social son asertivas y saben hacer valer sus derechos sin dejarse amedrentar por los demás, a veces incluso de una forma agresiva, porque sus miedos sociales les generan ansiedad y les suelen mantener alerta y a la defensiva en sus relaciones con los demás, como si esperaran el daño.

La persona tímida, por el contrario, no está a la defensiva ni espera que los demás vayan a hacerle daño, pero tampoco suele ser asertiva. Mientras que una persona tímida tiene un carácter más bien débil, el fóbico social puede tener un carácter fuerte (aunque no necesariamente).

Lo que a veces sucede es que la persona tímida es más vulnerable, y sus probabilidades de desarrollar fobia social son mayores que para el resto de las personas cuando es sometida a humillación y vergüenza en su infancia; por este motivo, a veces una persona es tanto tímida como fóbica social.

La persona con fobia social puede llevar una vida bastante normal, tener un trabajo que puede estar de acuerdo con sus capacidades o por debajo, según el grado de fobia social, pues sus miedos sociales le pueden frenar en su carrera.

No obstante, es posible que se desenvuelvan bien en ciertos medios sociales, donde tienen claro lo que se espera de ellos y cómo deben comportarse, de manera que pueden funcionar bien en el trabajo. En su vida personal pueden tener más problemas a la hora de encontrar pareja o amigos, pues las relaciones de amistad se desarrollan en ambientes más informales y menos predecibles, que les generan mayor ansiedad.

El trastorno de personalidad por evitación es mucho más complejo. Se trata de una persona que es a la vez tímida, introvertida y con fobia social grave, generalmente víctima de un rechazo y humillación intensos en su infancia, que ha desarrollado unos síntomas de ansiedad social generalizada bastante intensos, que le llevan a evitar casi todas las situaciones sociales. A veces, estas personas también tienen una predisposición innata a la soledad. Es decir, necesitan más soledad y menos contacto social que los demás. Esto hace que necesiten relacionarse con los demás de un modo diferente, que no siempre es aceptado, pues los demás pueden interpretarlo como indiferencia o frialdad, cuando es tan solo una mayor necesidad de soledad debido a su mayor sensibilidad (los estímulos sociales les cansan o agotan con rapidez y necesitan soledad para reponerse). Dado que su forma de relacionarse y sus necesidades sociales pueden ser diferentes a las de las personas que le rodean, le cuesta mucho encajar, lo cual agrava el problema. Así, estas personas pueden acabar dejando los estudios por la ansiedad que sienten, trabajando en algún puesto muy por debajo de su capacidad o incluso no ser capaces de tener un trabajo. La soledad les resulta muy dolorosa y desean encontrar personas con las que relacionarse, tener algunos amigos (nunca van a desear muchos) y alguien con quien compartir la intimidad de una relación de pareja, pero la intensa ansiedad social y la falta de habilidades sociales que suelen tener (por no haber tenido oportunidad de practicar) constituyen para ellos una barrera infranqueable.