'The good wife': un universo femenino con guiños feministas

Última temporada de la famosa serie de TV de Michelle y Robert King

Michelle King y Julianna Margulies, creadora y protagonista de 'The Good Wife' respectivamente.
De derecha a izquierda, Michelle King y Julianna Margulies, creadora y protagonista de 'The Good Wife' respectivamente. Frederick Brown/Getty Images

Hay muchas razones por las que 'The Good Wife' ('La esposa ejemplar') es una serie interesante para el feminismo. Por supuesto, la complejidad de sus personajes femeninos y, en especial, el retrato que hace de una mujer de mediana edad que se reincopora al mundo laboral tras haber asumido un rol de cuidadora y un papel secundario en la carrera política de su marido. Pero también el relato de colaboración y sororidad entre mujeres, la sexualidad en la madurez, el liderazgo político femenino o muchos de los casos legales que se presentan en el día a día en el entorno judicial de Chicago.

En un entorno de gran tensión laboral como el mundo de la política y la abogacía, la serie rompe con ese viejo estereotipo machista que perdura en nuestro día a día: ellas son más competitivas entre ellas cuando trabajan juntas. La amistad entre Diane Lockhart (la feminista de la Segunda Ola que protagoniza Christine Baranski) y Alicia Florrick (Julianna Margulies) se basa en la admiración y respeto profesional entre ambas. Algunos de los mejores diálogos o escenas de la serie nacen de esta relación en la que Diane es clave para que Alicia tome autoconciencia de su libertad y su poder de decisión y ésta le demuestra su lealtad cuando la cosa se pone fea. 

De 'santa' a mujer libre

Además de un excelente universo femenino que abarca varias generaciones (desde las más jóvenes, las hijas de Eli Gould y Alicia, hasta la suegra y la madre de ésta, una hippie que se mantiene fiel a la revolución sexual de los años 70) la serie creada por Michelle y Robert King arranca con la historia de la esposa de un fiscal del estado encarcelado por encándalos sexuales y de corrupción.

Ella deberá encargarse de sacar adelante a su familia y comienza a trabajar desde cero en el bufete de un antiguo compañero de universidad.

A punto de terminar la séptima y definitiva temporada de la serie, Florrick vence inseguridades, hace peripecias para mantener su nuevo trabajo y educar a sus hijos, se enfrenta a la opinión pública, asciende profesionalmente, toma las riendas de su cuerpo y su sexualidad y va desmontando su viejo rol y construyendo una nueva identidad como mujer: una líder metódica, con carácter y templada que no rehúye de su parte emocional.

Es en ese momento cuando se enfrenta a los estereotipos dominantes a la hora de hacer carrera política: debe sostener su papel de 'santa' y 'buena esposa', del que tanto le ha costado deshacerse, para no dañar sus posibilidades y las de el padre de sus hijos de llegar al poder.

Al igual que en 'House of cards', 'Scandal' y otras series de TV actuales, la serie muestra lo desfasado e incoherente del rol de 'Primera Dama' en la política estadounidense.

En esta ficción destaca otro personaje contracorriente: Kalinda Sharma (Archie Panjabi), heroína de acción y brillante negociadora en los despachos, o la abogada Lucca Quin (Cush Jumbo), su principal aliada en la última temporada.

La serie cae en tópicos románticos y clasistas, pero merece la pena verla también por los casos legales que aborda, basados en la actualidad: el acoso sexual en el ejército, la violencia machista, el aborto, la maternidad subrogada,... así como por la carga de empowerment que contiene, y la oportunidad de ver la evolución de una líder política femenina (con muchos guiños a Hillary Clinton) anclada por el amor romántico.

Todo ello a pesar de que Alicia Florrick afirmase en una discusión con su madre que no era feminista.

¿Logrará finalmente librarse de su pasado y sus cadenas?