"Tener pensamientos suicidas ocasionales no es anormal"

Entrevista con la doctora Inés Hidalgo Vicario presidenta de la SEMA

María Inés Hidalgo Vicario
María Inés Hidalgo.

La doctora María Inés  Hidalgo Vicario es pediatra, especialista en medicina de la adolescencia y presidenta de la Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia (SEMA). Hemos hablado con ella para que nos explique los riesgos que corren los adolescentes. La doctora Hidalgo habla en esta entrevista de algunas cuestiones que preocupan mucho a los padres y madres de adolescentes como la anorexia y otros trastornos de la alimentación, el suicidio, los accidentes de tránsito, el consumo de tabaco, alcohol o drogas, los embarazos no deseados o las enfermedades de transmisión sexual.

Y también nos ofrece consejos para que nuestros adolescentes eviten estos peligros y tengan una vida más segura.

Pregunta: ¿Cuáles son los mayores peligros durante la adolescencia?

Respuesta: Las conductas de riesgo. Los accidentes de tráfico son su principal causa de muerte y el 60% de ellos suceden durante el fin de semana y con alcoholemias positivas en cuatro de cada diez; la violencia; el consumo de tabaco, alcohol y otras drogas; las conductas sexuales arriesgadas que les conducen al embarazo no deseado o a las infecciones de trasmisión sexual; trastornos nutricionales como la obesidad o el trastorno del comportamiento alimentario; problemas de relación en la escuela, en la familia o con los amigos; problemas psiquiátricos como la ansiedad y la depresión; el acoso escolar; el maltrato o el uso inadecuado de las nuevas tecnologías de la información y comunicación.

 

Pregunta: A numerosos padres y madres de adolescentes les preocupa mucho la posibilidad de que sus hijas tengan anorexia, ¿qué pueden hacer para evitarlo?

Respuesta:  Los trastornos del comportamiento alimentario (TCA) constituyen un importante problema de salud. Su etiología exacta se desconoce aunque sí se sabe que intervienen diferentes factores. Hay factores predisponentes que son genéticos, biológicos, psicológicos, familiares y socioculturales. También hay factores precipitantes: acontecimientos estresantes en la vida del sujeto como separaciones familiares, ofensas, agresiones o enfermedades; insatisfacción con el peso y la figura; comportamientos alimentarios restrictivos inadecuados; actividad física exigente y los cambios puberales.Y hay otros factores perpetuantes: refuerzo social; aislamiento; malnutrición y problema del entorno con falta de una adecuada respuesta familiar.

Hay poblaciones de más riesgo: bailarinas gimnastas, modelos, y atletas que tiene que controlar su peso y pacientes con enfermedades médicas que afectan a su imagen corporal: obesidad o escoliosis, por ejemplo. La prevención, al igual que el resto de conductas de riesgo, es una adecuada educación para la salud ayudando a modificar conductas y actitudes de riesgo; aumentar la capacidad de crítica ante las modas; explicar la influencia de los medios de comunicación y cuáles son los cambios normales en la pubertad; los peligros de realizar dietas inapropiadas y la necesidad de alimentarse de una forma sana y equilibrada con adecuado ejercicio físico. Es necesario contar con la colaboración de los padres promoviendo la comunicación y el afecto en la familia, por ejemplo comiendo juntos, para que estos acepten los cambios físicos, psicológicos y sociales de sus hijos, sus nuevas relaciones sociales y que les ayuden a resolver conflictos enseñándoles valores y pautas de conducta adecuadas. Deben colaborar los profesionales, la escuela y la sociedad en general (medios de comunicación, comedores escolares, moda y a nivel legislativo).

 

Pregunta: Otra preocupación frecuente entre los padres y madres de adolescentes es el suicidio, ¿Qué pueden hacer estos padres y madres para evitar el riesgo?

Respuesta: Tener ocasionalmente pensamientos suicidas no es anormal, forman parte del desarrollo normal de la infancia y adolescencia cuando se intentan aclarar problemas existenciales y cuando se trata de comprender el sentido de la vida y de la muerte. Los pensamientos suicidas se vuelven anormales cuando ven en la realización de estos su única salida para las dificultades.Hay factores de riesgo poco modificables como el intento previo, el déficit de vinculación afectiva o la orientación sexual. En todas las conductas de riesgo es esencial el apoyo de la familia con una adecuada educación para la salud, estableciendo buena relación de confianza con los hijos y ayudando, tranquilizando y apoyando en los problemas. Es importante que los padres estén alerta ante posibles signos de alarma: tristeza, melancolía, aislamiento social, consumo de tóxicos, disminución de su participación en situaciones placenteras o si regalan sus objetos más entrañables a los amigos o a personas allegadas.

 Nunca se debe infravalorar el intento por muy irreal y fantástico que parezca y hay que consultar a los profesionales sanitarios, psiquiatras infantojuveniles, y colaborar con ellos en el acompañamiento, seguimiento y tratamiento.

 

Pregunta:  Qué aconseja usted a las madres y los padres de adolescentes para que sus hijos pasen por esta etapa lo mejor posible.

Respuesta: Escucharles emitiendo mensajes claros. La negociación es una buena herramienta cotidiana; considerar sus comentarios seriamente; evitar mantener un pulso para ver “quien puede más”; mostrar interés y preocupación por sus actividades; demostrar confianza en el adolescente; resaltar sus atributos positivos; poner recursos a su alcance; respetar la intimidad; resolver los conflictos juntos. Los adolescentes necesitan límites firmes, fáciles y explícitos, y es muy beneficiosa su participación para fijarlos. La comunicación con el hijo es muy importante, es preciso evitar barreras como cuando se les compara con otros, se les dan discursos moralizantes o se resta importancia a sus problemas.