Ten expectativas altas para tus hijos

Ellos harán lo que tú esperas

viendo para arriba
Ve para arriba para esperar lo mejor de tus hijos. © Dmitry Elagin | Dreamstime.com

Si quieres ver reflejadas las expectativas de los padres de familia sobre la conducta de sus hijos, observa a un grupo de niños en alguna actividad afuera de su casa y lejos de sus papás.

Yo tuve esta oportunidad en mi gimnasio el otro día. Eran las 9:00 de la mañana, y llegaron los niños de primaria para participar en su curso de verano. Hubo niños obedientes y tranquilos, que seguían instrucciones sin problema.

Y hubo todo lo contrario: dos que tres chicos que se negaban a hacer caso a ninguna indicación que se les diera.

Me puse a pensar que lo que estaba viendo no venía del curso de verano, sino de los hábitos formados diariamente en casa. Los niños tranquilos estaban acostumbrados a seguir reglas y respetar límites. Los otros pequeños no parecían tener ninguna experiencia de este tipo.

En la educación de tus hijos, es clave que tú como papá o mamá tengas expectativas claras para ellos. Los niños necesitan y merecen que sus papás esperen grandes cosas de ellos. No esperar nada en particular garantiza que tus hijos no se esfuercen por cumplir las normas más básicas para la convivencia.

Ayuda a tus hijos a integrarse en actividades fuera de casa teniendo las siguientes expectativas para ellos:

  • Que sean educados.

    Desde chicos, tus hijos deben saber que tú esperas una respuesta educada a cualquier petición tuya. No se vale gruñir y patalear cuando tú les pidas que vengan a comer o que vayan a lavarse los dientes y ponerse la pijama.

    De hecho, ellos necesitan saber que tú no recibirás respuestas groseras de nadie en tu casa.

    Dentro de tu casa, deben esperarse las palabras mágicas (“por favor” y “gracias”) en uso diario y por costumbre entre todos los miembros de la familia. Desde que estén chicos, practica esta costumbre con tus hijos para que se haga automática.

  • Que pongan atención.

    En casa, cuando tú les hablas a tus hijos, tu expectativa clara es que dejen lo que estén haciendo y te atiendan. Comunicas esta expectativa dando prioridad a la atención cortés cuando alguien esté hablando.

    Pueden practicar esta costumbre en la mesa durante la comida, exigiendo que todos participen en la plática sin interrumpir y escuchando con atención a los demás.

    No permitas que tus hijos ignoren a alguien quien está hablando ni que interrumpan. Deben saber que la comunicación es un intercambio donde los participantes hablan y escuchan por turnos, y que todos merecen ser escuchados.

  • Que sean pacientes.

    Tus hijos no deben crecer creyendo que tienen derecho a una respuesta inmediata cuando quieran algo. Por difícil que sea, no te acostumbres a brincar cada vez que oigas una voz infantil.

    Es muy importante que tus hijos sepan esperar su turno; así les ayudarás a no frustrarse. En el mundo afuera de la casa tendrán que aceptar que no siempre pueden tener lo que quieren al instante.

  • Que hagan su mejor esfuerzo.

    Tu expectativa para tus hijos no es que siempre ganen, o que saquen calificaciones perfectas en la escuela. Sin embargo, deben saber que tú esperas que siempre harán su mejor esfuerzo.

    En casa puedes poner la muestra: tus hijos deben saber que para ti en tu trabajo y en tu papel de papá o mamá, un esfuerzo mediocre no es opción.

    Por lo mismo, esperas que cada uno de ellos siempre ponga todo de su parte para desempeñar el mejor papel posible tanto en la escuela como en la casa y en actividades extracurriculares y deportivas.

  • Que sean ordenados.

    Tú trabajas mucho para tener un hogar bonito. Tus hijos deben saber que tu expectativa es que la casa se mantenga limpia con el esfuerzo de todos.

    Desde chicos, cada uno de tus hijos debe acostumbrarse a colaborar en los quehaceres de la casa, y sobre todo, mantener su propio espacio ordenado y limpio.

  • Que respeten la estructura familiar.

    Tus expectativas, más que nada, definen el ambiente de tu casa. Los valores que identifican a tu familia son verdades aceptadas por todos, y llegan a ser actitudes y hábitos que trascienden las puertas del hogar.

    Es fácil reconocer al niño afortunado quien cuenta con esta estructura en casa, porque se adapta sin problemas a las expectativas de convivencia de otros grupos afuera de casa. Es el niño que sabe seguir las instrucciones del coach de soccer y cumplir su función como miembro del equipo. Es el niño que sabe respetar a sus mayores y atender sus indicaciones para integrarse de forma segura a actividades en un campamento. Es el niño que sabe construir amistades positivas basadas en el respeto y la buena comunicación.

    Dales a tus hijos las herramientas para el éxito, dejándoles saber que siempre esperas lo mejor de ellos.