Técnica básica del masaje sensual en pareja

Cómo dar un masaje erótico y qué caricias realizar

Masaje sensual en pareja
©B2M Productions/Getty Images

Un masaje sensual es una maravillosa oportunidad de sorprender y complacer a tu pareja. Dar y recibir un masaje puede ser una experiencia poderosamente erótica para ambos. También puede cohesionar a la pareja, ya que permite el intercambio emocional en una clima de intimidad, confianza y entrega.

Masajear es sinónimo de tocar, y tocar es comunicar. A través del masaje se comunican las necesidades, sentimientos y el estado de ánimo de la persona que lo da.

Se crea un canal de comunicación donde la persona que da el masaje habla con la persona que lo recibe, y ella le responde con su cuerpo.

Aprovecha tus encuentros sexuales para acariciar la piel y el cuerpo del otro en toda su extensión. Ya se trate de una relación que está comenzando o una de años, las caricias sensuales despertarán la pasión y en muchos casos, emociones y afectos más profundos entre la pareja.

Cómo prepararte para dar un masaje sensual

1. Prepararte para dar una sesión de masaje sensual y relajante es en sí una experiencia que estimulará todos tus sentidos. Elige el momento ideal y convierte el lugar en un espacio sensual, a través de una iluminación suave, colores cálidos y alegres, música envolvente, ropa acariciante y aromas seductores, para ir despertando profundamente el erotismo y creando una expectativa positiva hacia el masaje.

2. Antes de dar un masaje, relájate muy bien.

No hagas un masaje cuando te encuentres cansado o molesto, ya que el contacto entre una pareja puede ser tan íntimo, que incluso los sentimientos pueden transmitirse a través del contacto físico. Para comenzar a relajarte puedes pedirte a tu pareja que masajee suavemente tus hombros primero, así habrás recibido unas deliciosas y cariñosas caricias antes de comenzar.

A continuación, abrácense y respiren ambos al unísono para relajarse, sintiendo la calidez de sus cuerpos. Después, respiren juntos de manera alternada, es decir, cuando uno inspira, el otro espira, y viceversa. Así, las mentes y los cuerpos se abrirán a la experiencia de dar y recibir el masaje.

3. Despeja tu mente de pensamientos y juicios y concéntrate en el masaje. Respira de manera profunda y serena, permitiendo que la respiración relaje tus músculos. Estarás más centrado y tu pareja se podrá relajar a su vez al percibir tu tranquilidad interior. Desde este estado, comienza el masaje y recuerda que el contacto debe ser realizado de manera muy sensual para que la sensación sea totalmente placentera. De este modo, tu pareja no sentirá tus movimientos como una invasión a su cuerpo. El masaje debe ser muy sutil si notas que tu amante está tenso o bloqueado. Algunas personas no están acostumbradas a ser tocadas ni acariciadas y se pueden sentir incómodas o vulnerables ante este tipo de contacto. A veces ayuda decirles que cierren los ojos o poner una luz muy tenue – por ejemplo, velas – para que se sientan menos “desnudas” emocionalmente. A medida que se crea un clima de mayor intimidad emocional, durante la sesión y en las siguientes, tu pareja aceptará más fácilmente el contacto de tus manos.

4. Deja volar tu imaginación y creatividad, suelta los juicios y permite que tu manos caminen sensualmente sobre todo el cuerpo de la persona amada. Sonríe, di palabras cariñosas, mírala suavemente a los ojos y siente tus manos sobre la deliciosa piel de tu pareja. Acepta con alegría y gratitud ese momento tan cercano. La experiencia será inolvidable para ambos.

5. Permite que el contacto erótico se produzca, si esa es la consecuencia natural del masaje. Después de todo, se trata de un masaje sensual que les ayudará a disfrutar más de la intimidad sexual.

3 tipos de caricias para este masaje erótico

1. Frotar suavemente

Es una caricia que te permitirá conocer y acariciar mejor el cuerpo de tu pareja. Aplica un poco de aceite de masaje en tus manos y frótalas un poco. Luego coloca tus palmas y dedos relajados sobre la espalda de tu pareja.

Desliza tus manos suavemente hacia abajo, hasta su baja espalda, justo antes de llegar a los glúteos y regresa nuevamente hacia arriba, a la altura de la nuca. Trata de ubicar posibles nudos de tensión en los hombros y parte superior de la espalda, de manera sutil, y frota allí suavemente, sin perder el contacto sensual. Si levantas una mano, mantén la otra sobre el cuerpo de tu pareja, de forma que siempre se mantenga el contacto físico. La otra persona se sentirá así siempre acompañada y querida.

2. Amasar sensualmente

Es un movimiento enérgico, similar a como se amasa la arcilla. Funciona muy bien para liberar la tensión acumulada, especialmente en las áreas del cuerpo que tienen músculos grandes, como la espalda, los glúteos, los muslos y las pantorrillas. Aplica aceite para masajes en tus manos, frótalas y presiona un poco la zona entre tu pulgar y el resto de los dedos, sin pellizcar. A continuación, hala el músculo hacia ti, presionándolo entre tus dedos con firmeza y suavidad, como si estuvieras amasando con cuidado e intención. Recuerda ponerte más aceite, si sientes que tus dedos no se deslizan con facilidad. Alterna tus manos, presionando, empujando y levantando la piel.

3. Presionar seductoramente

Consiste en presionar áreas pequeñas y específicas, lo que produce una sensación muy relajante y placentera. Presiona la zona con la yema del dedo pulgar y haz movimientos rotatorios para que el masaje llegue hasta zonas más profundas y liberen tensiones con gentileza. Este tipo de fricción tiene un efecto analgésico y estimula la circulación de la sangre. Una zona que puede responder eróticamente a este contacto son los glúteos.