Taquicardia paroxística supraventricular

Es la arritmia más frecuente en niños después de las extrasístoles

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La taquicardia paroxística supraventricular es muy frecuente en niños. Gary S Chapman | Getty Images

La taquicardia supraventricular paroxística (TSPV) ,también llamada taquicardia auricular paroxística (TAP), este tipo de arritmia, que se inicia en las aurículas, aparece y desaparece de forma repentina. De ahí el nombre de paroxística. Tiene una frecuencia cardíaca uniforme y muy rápida alcanzando los 200 latidos por minuto. Generalmente, el corazón es normal y las taquicardias son más molestas que peligrosas.

Pueden sufrirlas personas de todas las edades, pero estas arritmias son más frecuentes en niños con cardiopatías congénitas o que han tenido alguna cirugía en el corazón.

Causas de la taquicardia supraventricular

Aunque tiene muchas causas, la más frecuente es la aparición de un latido auricular prematuro que envía un impulso a través de una vía anómala a los ventrículos. Es decir, el corazón tiene un sistema formado por un entramado de hilos eléctricos que transmite los impulsos generados. Pero en ocasiones se encuentran vías eléctricas “extras” que enlazan dos puntos a modo de cortocircuito. Cuando el latido entra en esta vía se desencadena la taquicardia. En niños las palpitaciones tiene frecuencias muy altas.

El consumo de alcohol, drogas, el tabaco, y el abuso de bebidas con cafeína puede aumentar el riesgo de sufrir esta frecuencia cardíaca rápida. También algunos medicamentos (antigripales que contengan fenilefrina, diuréticos, aminofilina, beta-antagonistas).

Entre las causas también se encuentra el Síndrome de Wolff-Parkinson-White, denominado así por los nombres de los tres médicos que describieron la presencia de vías anómalas.

De la misma manera que se inicia de forma imprevista también tiene un fin repentino. Puede durar desde pocos minutos a varias horas.

¿Cuáles son los síntomas de esta arritmia paroxística?

Las palpitaciones molestas a menudo acompañadas de debilidad son uno de los síntomas que caracterizan esta frecuencia cardíaca rápida. También son síntomas el pulso rápido, opresión en el pecho, ansiedad y dificultad para respirar. Puede dar también mareos o síncopes si se prolongan o son muy rápidas porque se produce un descenso de presión arterial.

Diagnóstico de la arritmia paroxística

Para detectar esta alteración del sistema eléctrico del corazón se utiliza el electrocardiograma. Pero como son imprevisibles, es necesario un registro de ECG durante 24 horas (Holter), que generalmente capta algún episodio. Esto permite confirmar o sospechar el diagnóstico de vía supernumeraria.  En algunos casos, por persistencia de la taquicardia, se requiere un estudio electrofisiológico que permitirá localizar las vías anómalas e interrumpirlas definitivamente. La administración de adenosina y la aplicación de maniobras sobre el nervio vagal son los procedimientos que se aplican durante la crisis.

Siempre debe realizarse un ecocardiograma para descartar anomalías genéticas, tanto en el tabique interauricular e interventricular (presencia de pequeños agujeros o comunicaciones) o en las válvulas, como el prolapso mitral.

Tratamiento de la taquicardia supraventricular

Cuando la arritmia se presenta de forma intermitente no se necesita tratamiento, ya que este tipo de frecuencia cardíaca rápida no es potencialmente grave sino está asociada a otros problemas cardiacos. En estos casos la arritmia persistente puede llevar a una angina o una insuficiencia cardíaca congestiva.

En casos menos graves, se utilizan varios métodos que estimulan el nervio vago y disminuyen la frecuencia cardíaca para interrumpir los episodios de arritmias como la maniobra de Valsalva (que consiste en retener  el aire de forma forzosa, tapando la nariz y cerrando la boca), sumergir la cara en recipiente con agua fría o toser mientras se está sentado con la parte superior del cuerpo inclinado hacia adelante.

Para detener la taquicardia en caso de emergencia también puede ser necesario un desfibrilador que enviará descargas controladas para recuperar el ritmo cardiaco normal o bien la administración de medicación intravenosa para controlar la frecuencia.

Una vez conseguido el diagnóstico se suele recurrir a la ablación (emisión de ondas por radiofrecuencia que “secciona” la vía) y que requiere un cateterismo, o bien un tratamiento con medicación oral o incluso a la implantación de un marcapasos, una vez anulado el sistema automático del corazón.

 

Referencias:

Taquicardia supraventricular paroxística. Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos. Accedido: 14 de enero de 2016. https://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000183.htm