¿Son raros los adolescentes?

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David Shankbone

Ellos se sienten raros, sus padres y sus hermanos los ven raros, la sociedad los retrata como raros… Así que la conclusión lógica de ello es que los adolescentes son raros. Pero si lo pensamos bien veremos que en realidad no lo son.

Para empezar debemos pensar en lo que queremos decir cuando decimos que son raros. Porque raro es aquello que es diferente de la mayoría. Pero los adolescentes se parecen mucho unos a otros.

Lo que sí son es diferentes de cómo eran. No son niños ya pero todavía no son adultos.

A lo que llamamos raro en la adolescencia es en realidad a los procesos mentales que viven los chicos y las chicas a esa edad y que les alejan de la niñez para acercarlos a la madurez.

Entender esos procesos mentales no hará comprender mucho mejor a nuestros hijos adolescentes. También a ellos les viene muy bien saber qué es lo que sucede en sus cerebros durante la adolescencia. Así, si entienden lo que está ocurriendo pueden vivir con menos angustia los cambios.

Cómo evoluciona el cerebro durante la adolescencia

Preadolescencia (entre los 8 y los 11 años). Como ocurre con la adolescencia no hay una edad fija para el periodo anterior a la pubertad. Las niñas suelen comenzarlo antes y los varones, más tarde. Y tampoco hay una duración definida pero suele durar entre uno y tres años. Lo que sí está claro es el momento en el que termina la preadolescencia, justo cuando comienza la pubertad.

En este periodo antes de la pubertad, las niñas y niños van adquiriendo una independencia progresiva de su familia. Ese es el rasgo más característico: la importancia que poco a poco van ganando los amigos en sus vidas. Y en su cerebro se va formando la capacidad de reflexionar sobre sí mismos y sobre los demás, aunque todavía de forma muy precaria.

Primera adolescencia (entre los 11 y los 15 años). Los años de la primera adolescencia que son los años de la pubertad son los más difíciles. En ese tiempo el organismo de los chicos y las chicas va a pasar por todos los cambios que llevarán a la madurez sexual. En esos momentos aumenta su capacidad de comprensión hacia ellos mismos y, sobre todo, de entender a los demás, de entender cómo se sienten los otros. También en este momento empieza a desarrollarse la capacidad moral. Chicas y chicos adquieren conciencia de lo que está bien y lo que está mal y todos los matices entre ambos comportamientos. Ambas destrezas les permiten ir abandonando poco a poco los comportamientos egoístas que protagonizan la niñez. El rasgo más característico en esta etapa es el humor cambiante y poca capacidad de control sobre las emociones.

Final de la adolescencia (entre los 15 y los 19 años). Una vez superada la pubertad, chicas y chicos ya están muy cerca de convertirse, o se han convertido ya, en jóvenes adultos. Tienen completamente desarrollada la capacidad de comprensión de sí mismos e igualmente ya son perfectamente capaces de comprender a los otros. También es en este momento en el que aumenta considerablemente el interés de los chicos y chicas por el futuro.

En este momento tanto el control sobre las emociones como la capacidad moral están ya totalmente desarrollados.

Esa evolución mental que se produce en todas las personas sanas es la que da la impresión de que los chicos y chicas son raros pero en realidad solo es que están viviendo un proceso de transformación.