Siete propuestas para conciliar y repartir las tareas en casa

El reparto de tareas en casa es clave para una sociedad más igualitaria.
Un padre y sus hijos en el desayuno. Blend Images

Conciliar y repartir las tareas familiares y de la casa sigue siendo motivo de disputa en muchas familias, pareja o cualquier otra forma de convivencia. En pleno siglo XXI, el absentismo familiar del hombre continúa siendo un problema social que implica a empresas e instituciones pero cuya solución comienza con un cambio de actitud en su hogar. ¿Cómo podemos repartir de manera más justa nuestro trabajo en casa?:

  1. Negocia y planifica por tareas: Se trata de enumerar y repartir semanalmente las tareas, encajándolas en el resto de calendario (cursos, trabajo, búsqueda de empleo, visitas médicas, reuniones de la asociación, aficiones...) y teniendo en cuenta las motivaciones y habilidades. Puedes usar una planilla como ésta.
  2. Elimina estereotipos: A la hora de repartir las tareas, elimina cualquier estereotipo de género como pensar que una mujer es más eficaz haciendo la colada y un hombre se encarga mejor de llevar el coche al mecánico. Lo idóneo es rotar los trabajos para que todos y todas aprendan a ser independientes y a cuidarse de sí mismos. Y es un buen momento para compensar la educación sexista recibida y no prolongarla más en el tiempo.
  3. Implica también a tus hijos e hijas: Es positivo delegar en los hijos e hijas responsabilidades que se ajusten a su edad y capacidad e incorporarlos ya a la planificación inicial. Aprenderán a cuidar y a implicarse desde jóvenes en la igualdad. Trata de no hablar despectivamente de las tareas domésticas para que no las perciban como un castigo.
  1. No hay un trabajo principal y otro secundario: Cobrar más o menos es muchas veces consecuencia de una valoración injusta y discriminatoria de los trabajos que realizan las mujeres, la formación o las posibilidades que ha tenido una profesional de promocionar en la empresa. A la hora de negociar el reparto de tareas ningún trabajo debe tener más importancia que otro anque tenga mayor remuneración económica o prestigio social. Sí, en cambio, hay que considerar el tiempo disponible de cada miembro de la pareja.
  1. Haz tu horario en la oficina... y tu horario en casa: No siempre es imprescindible quedarse más tiempo del necesario en la oficina si se toma conciencia real de las obligaciones familiares y personales. Lo mismo ocurre con los permisos para llevar al médico a tus familiares, las bajas por maternidad y paternidad o las reducciones de jornada.  Si eres hombre, utiliza las herramientas que tienes en tu mano para conciliar. O seguirás contribuyendo a que la sociedad crea que la conciliación es solo un asunto femenino.
  2. Hay expresiones todavía comunes que sobran en la vida familiar y de pareja si verdaderamente crees en la igualdad. Por ejemplo: "¿Quiéres que te tienda la ropa?" o "Mi marido me ayuda con las cosas de casa". Pero aún se escuchan...
  3. Disfruta de todo lo positivo de la corresponsabilidad. Además de ser lo justo, es la base para construir un nuevo modelo de masculinidad, poder disfrutar más de tus hijos e hijas, repartir el peso del trabajo fuera de casa, tener una vida de pareja más satisfactoria, cuidarte mejor... El proyecto All Together ha elaborado un decálogo para hombres europeos (pero válido para todos) con los beneficios que tiene la corresponsabilidad. En resumen, repartir el tiempo para ser más feliz.

    La conciliación y la corresponsabilidad es un término que, junto a otros muchos aspectos, tiene que ver con el reparto justo de tareas y obligaciones en el ámbito personal. Es uno de los ejes de las políticas de igualdad, ya que las mujeres se han ido incorporando cada vez más al mercado laboral, pero, en cambio, los hombres no han asumido de igual manera las tareas domésticas y el cuidado.

    Esto se traduce en dobles y hasta triples jornadas para ellas, que en cambio perciben de media menos remuneración económica por su trabajo fuera de casa y tienen más problemas para ascender a puestos directivos. Además de ausencia de tiempo para la vida social, el deporte, el descanso, la participación comunitaria o el ocio.

    Un reparto de tareas equilibrado es, por tanto, un acto de justicia hacia la mujer.

    Fuentes: Guía 'La igualdad, un trabajo en equipo'de la Junta de Andalucía (Instituto Andaluz de la Mujer). Guía sobre corresponsabilidad para hombres. (Diputación Foral de Vizcaya).