Siete consejos para encajar un imprevisto en nuestro día a día

Sobrevivir a nuevas obligaciones en nuestra rutina familiar

Para bien o para mal, la mayoría vivimos en un mundo hiperocupado. Tenemos las horas del día medidas y distribuidas e incluso así, nos falta tiempo.

Cuando creemos que no cabe más en nuestro horario ocurre un imprevisto que nos desbarata toda la organización.

Esta sobrecarga conlleva un esfuerzo físico y mental. Eso hace que seamos más vulnerables a enfermar y a estallar en situaciones que antes podía manejar.

Vamos a buscar una fórmula para poder sobrevivir a este stress:

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Aceptar lo que está ocurriendo:

Imagen cortesía de Graur Codrin/ FreeDigitalPhotos.net

Desde el ingreso de nuestra madre en un hospital, a la rotura de la pierna de nuestro marido, pasando por la inesperada alergia de nuestro hijo al sol o la depresión de alguien muy querido, nos va a costar unos días el renunciar a esa rutina diaria que habíamos creado. la vida está llena de imprevistos y no debemos esperar que sea un balsa constante por que no es real.

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Crear una estrategia:

Sentarse y a organizar cómo vamos a recolocar las horas que el resto de asuntos siguen requiriendo. Ir improvisando puede funcionar si es algo de dos o tres días. Cuando se prolongue va a necesitar un plan para que todo funcione.

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Precindir de aquello que se pueda retrasar:

Todo lo que solemos hacer, nos parece que no se puede dejar así como así, pero la realidad es que hay ocasiones en que renunciar al gimnasio o a nuestro paseo diario se hace imprescindible. Si usted siente que sí lo es, va a tener que sacar de sus horarios otra cosa. Valore que es de verdad lo más importante y lo más urgente.

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Evitar descargarnos con los demás:

Puede que los adultos entiendan por lo que están pasando, pero los niños no saben de qué manera lo que está sucediendo le afecta a usted. No tienen la culpa, nadie la tiene. Ni usted. Cuide mucho este aspecto, peor tampoco se castigue si en algún momento pierde el control. Eso sí, recuerde que los niños no tiene recursos mentales para responderle.

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Pedir ayuda:

Usted sola no va a poder con todo. Su pareja ha de estar ahí, los dos a uno, pero quizás también haya que echar mano de ahorros para contratar ayuda o de familiares y amigos para cooperar. ¿Recuerdan a esa amiga que siempre les dice: Si quieres me quedo con los niños una tarde? Ha llegado el momento de aceptar esa ayuda. Lo mismo para vecinos, compañeros de trabajo que ofrecieron un trueque de horarios si hacía falta y cosas así.

Intente recordar todo aquel que alguna vez ofreció algo y tómele la palabra. Los necesita.

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Dormir:

Tiene que hacerlo como antes e incluso más. Intente acostarse de manera que duerma un mínimo de siete horas. No dormir lo suficiente afecta al sistema inmunológico y puede convertirse en el camino directo a que usted enferme. Y ya sabe que ... ¡una madre no puede enfermar! :)

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Comer:

Esto es lo primero que se va a resentir en su día a día: aquí de nuevo les sugiero tirar de ahorros o de personas que les hagan comidas a usted y su familia. Tres o cuatro días comiendo sandwich o comidas precocinadas no hacen mal a nadie, pero si la situación se prolonga, tiene que buscar la manera de que la alimentación familiar vuelva a ser lo mejor posible.

Si la situación se prolonga:

Tendrá que potenciar todo lo dicho, revisarlo y sobre todo aceptar lo que está pasando .

Recuerde que para poder cuidar, primero necesitamos estar sanos nosotros. No es egoísmo, es ser conscientes. Si usted enferma física o emocionalmente no va a poder ayudar.

Recuerde pedir ayuda: Muchísimas personas están dispuestas a cooperar en caso de emergencias. Usted se lo merece.