¿Sientes que tu hijo se te va de las manos?

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Las madresy los padres solemos educar sus hijos en los principios que creemos mejores, los alimentamos de la manera que entendemos más saludable, los vestimos según nuestros gustos, les trasmitimos nuestros sentimientos de un modo que consideramos es el ideal para que se desarrollen bien, etc, etc.

Mientras nuestros hijos no son mayores de cuatro o cinco años todo este camino por el que les estamos acompañando es muy fácil de transitar.

Los niños no nos discuten porque actuamos de una manera u otra o por qué les enseñamos unas cosas u otras, más allá de sus ganas de acceder o no ese momento.

 Pero ¿qué pasa cuando el niño empieza a crecer y a no servirle sencillamente un no?

¿Qué pasa cuando aquello en lo que creemos y que pensamos que le hemos transmitido no se ve reflejado en nuestro hijo?

No es fácil aceptar que el niño no está yendo por donde nosotros suponíamos que iba a ir, que su educación, su manera de comportarse, de relacionarse con otros niños y adultos no está yendo en consonancia con la manera de actuar su familia.

 A partir de ahí pueden surgir varios sentimientos en nosotros

  •  Sorpresa: Como padres que antes fueron hijos y que decidieron el lugar a los suyos la misma manera que ellos por el contrario de manera muy diferente, es posible que pensáramos que si unos padres actual de tal manera es seguro que los hijos se comporten en consonancia. Es una gran lección aprender que luego llegan los hijos y ya veremos.
  • Inquietud: Quizás te preguntes qué es lo que habéis hecho mal. Aquellas personas que ponían en duda alguna de vuestras maneras por fin han conseguido haceros dudar sobre si vuestra manera de educar era la correcta. Los niños se nutren de todo lo que ocurre a su alrededor, pero vienen también con su personalidad que puede cambiar, sí, pero ahí está.
  •  Tristeza: Tanto esfuerzo, tanto trabajo, tanto pelearnos con muchas personas y parece como si no hubiera servido para nada. Intentad no verlo así. Es posible que los niños mayores, los adolescentes se alejen de nosotros pero lo que han vivido durante sus primeros años de vidaseguro que han dejado algún poso y es importante confiar en que en algún momento volverán a conectar con tus enseñanzas.
  •  Decepción: Esto puede sacar afuera tu enfado. No ha sido fácil llevar las cosas por donde queríais y ahora vuestro hijo no está respondiendo y eso puede decepcionaros y como consecuencia hacer que os enfadéis. No merece la pena empecinarse en que tus ideas son siempre las mejores; ya que van creciendo quizás sea el momento de abrirse más a un diálogo y que intercambies vuestras opiniones.
  •  Aceptación: Este sentimiento es más fácil cuando ya no eres mamá primeriza y lo has vivido con tu primer hijo. Consigues entender que va creciendo y aunque pueda ser duro o hacerte sentir nostálgica es algo muy bueno para él. Piensa en que tu hijo es alguien que empieza de verdad a caminar a tu lado y dentro de un tiempo más lejos de ti y esa nueva relación que vais a ir estableciendo es también maravillosa

     

    ¿Qué podemos hacer?

    Nuestros hijos están creciendo poco a poco se irán acercando a la adolescenciay a la juventud. Por supuesto que tenemos que aceptar que cada vez van a ser más independientes en su comportamiento pero eso no tiene que hacer que vayamos olvidando los valores que quederíamos transmitirles. Insiste en ellos, adáptalos si es necesario y sobre todo respeta a tu hijo a lo largo de todo este proceso.