Sicario: Un vistazo doloroso a la vida de los hispanos en la frontera

Con la actuación magistral de Benicio del Toro

Benicio del Toro en sicario
Alejandro, un sicario del narcotráfico. Liongate

En la última escena de la película Sicario, protagonizada por Benicio del Toro, Josh Brolin y Emily Blunt, el partido de fútbol de unos niños en Ciudad Juárez es interrumpido por una ráfaga de disparos. Los pequeños jugadores y sus padres separan la vista de la pelota para mirar en dirección a los tiros. Poco después la atención regresa a la cancha.

Es algo de la vida diaria enla dolorosa frontera entre México y Estados Unidos.Un efecto del narcotráfico la guerra que se libra para acabar con él.

Una guerra, justamente, en la que las víctimas son los niños y la gente común.

El dolor de los padres

"Entiendo su dolor. Entiendo su venganza", dijo el actor y cineasta puertorriqueño Benicio Del Toro a Hispanos de About.com al hablar de su papel en la aclamada cinta. El astro boricua interpreta a Alejandro, un sicario que presta sus servicios a todo el que le permita acercarse al narcotraficante que asesinó, en Medellín, Colombia, a su esposa y a su hija.

Sin embargo, "no me conecto emocionalmente. ¡Imagínate!", afirmó Del Toro, quien es padre de una niña de cuatro años. Agrega que tiene la capacidad de dejar a los personajes en los foros de filmación. Si no, no podría vivir.

Contrariamente, Maximiliano Hernández, el otro actor hispano con un rol destacado en la película, reconoce que le sucede todo lo contrario. "Mi hijo tiene más o menos la misma edad que el hijo de mi personaje. Fue muy difícil", confesó el artista neoyorquino, de ascendencia hondureña.

Una gran responsabilidad

Tanto Hernández como Del Toro comparten el peso de ser uno de los pocos actores hispanos con éxito en Hollywood, y reconocen que el contraste en la película de la agente del FBI (Blunt), que quiere seguir las reglas a toda costa) con el resto del equipo se parece un poco a la realidad que ellos mismos han encontrado al hacer sus películas.

"A veces hay guionistas que escriben sobre latinos, que no saben bien como es ser latinos. Entonces uno le aporta. Ahí uno se sale de la regla de seguir las líneas (el guión), para que sea más natural", reconoce Benicio Del Toro.

"No es insulto, pero es que hay mucha ignorancia", asegura Hernández, quien dice ser sensible al sufrimiento de la gente latinoamericana por la crisis de violencia. "Yo sé lo que se pasa con las maras (las pandillas)", agrega.

Sus aportes en Sicario se sienten y la película trata con respeto y realismo las difíciles condiciones de los que viven en las orillas del flagelo del narcotráfico. El director Denis Villeneuve logró el balance adecuado entre brutalidad y emoción.

Un éxito sólido

Las cifras de taquilla del primer fin de semana de octubre de 2015, cuando Sicario se estrenó en 2.620 salas de cine de Estados Unidos, hablan de un éxito sólido: Una recaudación de más de $15 millones, lo que se considera excelente para una película de ese estilo. Para mayo de 2016, había recaudado $ 88 millones, entre taquilla mundial y venta de DVDs. El costo de hacerla fue de $30 millones.

Los críticos también han aclamado el trabajo de Blunt y Del Toro, quien ganó el Oscar en 2000, con otra cinta de narcotráfico: Traffic, en la que interpretaba a un policía mexicano.

La única crítica real ha provenido del alcalde de Ciudad Juárez, Enrique Serrano, quien asegura que la cinta "lastima la imagen de los juarenses. Yo los invito a que no la vean", dijo, según el diario El Norte. El funcionario hasta  ha amenazado con demandar a los involucrados en Sicario ante el estreno en México el 11 de diciembre de 2015. Sin embargo, esto no quedó en nada.

También recibió tres nominaciones al Oscar en 2016, por mejor banda sonora original, mejor cinematografía y mejor edición de audio.