Sexo anal: una práctica erótica que no es para todos

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Sexo anal: una práctica erótica que no es para todos

Sexo anal
Sexo anal, ¿una práctica erótica aún prohibida?. ©Mila Ilic/E+/Getty Images

¿Qué es el sexo anal y quiénes lo practican?

El sexo anal es otra alternativa durante el encuentro sexual. Incluye desde besos, caricias y jugueteo erótico alrededor del ano, hasta la penetración en el recto con los dedos, objetos (por ejemplo, juguetes sexuales) y el pene.

Esta forma de relación sexual considerada normal que es practicada tanto por parejas heterosexuales como por parejas homosexuales y, contrario a la creencia popular, no todas las parejas homosexuales practican sexo anal. Tampoco el deseo de un hombre heterosexual por penetrar o ser penetrado a través del ano (con un dedo o juguete sexual) significa que tenga tendencias homosexuales encubiertas. Es simplemente cuestión de preferencias.

¿Por qué es placentero el sexo anal?

Al igual que otras zonas erógenas importantes del cuerpo – como la boca, los senos y los genitales – el ano se encuentra lleno de terminaciones nerviosas que lo hacen receptivo al placer sensual. Es un hecho fisiológico que existe alto nivel de sensibilidad en el ano y el recto, lo que les confiere capacidad para experimentar sensaciones orgásmicas, de acuerdo a las investigaciones realizadas por el equipo de Barry Komisurak en el campo de la psicología y las neurociencias. Por ello, no es de extrañar que el ano sea receptivo a la estimulación erótica y a la penetración.

¿Es el sexo anal una práctica anormal?

El sexo anal es, aún hoy – al igual que la masturbación – un tema tabú en nuestra sociedad occidental y puede ocasionar sentimientos de culpa en muchos de quienes lo practican. En la Edad Media, bajo la fuerte influencia de la iglesia, se le consideró un práctica sexual antinatural en comparación con el coito vaginal.

Después, a principios del siglo XX, Sigmund Freud (padre del psicoanálisis) clasificó el sexo anal dentro de las perversiones sexuales, por lo que no fue considerada una práctica normal en términos psiquiátricos. Esto afianzó mucho más el estigma del sexo anal como una práctica desviada.

Adicionalmente, al ser el ano el lugar por donde se excretan los desperdicios del proceso digestivo, suele considerarse como una parte del cuerpo sucia, contaminada o repugnante. ¿Cómo podría tener una valiosa participación en el acto sexual o ser siquiera el sexo anal algo placentero?

Por todo lo anterior, para algunas personas el sexo anal puede ser una experiencia que se sale de los límites de lo normal y aceptable. Sin embargo, para otras, es una práctica habitual y placentera dentro de su repertorio sexual. Todo dependerá de las creencias y valores de cada persona. Por otro lado, quienes lo practican a veces no lo expresan – por temor al qué dirán – y cuando lo hacen, pueden sentir el prejuicio de la sociedad.

Actualmente, la sexología considera el sexo anal como parte de la sexualidad normal de una pareja. Se habla del sexo anal como la “cuarta zona del orgasmo” para la mujer, además del clítoris, la vagina y el fondo vaginal (cuello uterino). Para los hombres homosexuales, significa la posibilidad de poder disfrutar de la penetración de otro hombre. La cualidad animal e instintiva del sexo anal también puede resultar provocativa y excitante para algunas personas.

¿Cuándo puede el sexo anal considerarse una práctica que se sale de lo “normal”? Esto sucede cuando sólo se consigue satisfacción a través del sexo anal, excluyendo otros tipos de contacto sexual, como la estimulación manual y oral de los genitales, o el coito vaginal. En este caso, la mujer sólo gusta de la penetración anal para llegar al orgasmo, y elimina de su repertorio sexual la estimulación de otras zonas erógenas que también tienen una participación importante en el orgasmo femenino, como el clítoris y la vagina.

Debe haber acuerdo entre la pareja antes de practicar sexo anal

Es muy importante que ambos integrantes de una pareja, ya sea heterosexual u homosexual, estén de acuerdo en practicar el sexo anal. Si a uno le gusta el sexo anal y al otro no, esto puede causar dificultades en la relación. Es necesario conversar sobre el tema y debe existir un consenso al respecto, por lo que jamás el sexo anal debe ser algo forzado o impuesto. Quien gusta del sexo anal debe respetar la decisión de su pareja de no practicarlo. Jamás se debe forzar ni chantajear al otro para tener sexo anal, ya que constituiría una forma de violencia sexual. El sexo anal por la fuerza es traumático a nivel psicológico y físico, porque somete al otro contra su voluntad. Además de las heridas emocionales, puede dejar lesiones y fisuras en el esfínter anal. Nada más alejado del placer y la satisfacción sexual.

Explorar el sexo anal con tu pareja requiere que haya confianza entre ambos. La creación de confianza e intimidad emocional puede requerir de algún tiempo, de mucha comunicación, paciencia y comprensión entre ambos. Cuando existe confianza y respeto mutuo, cualquier forma de práctica sexual estará bien, si ninguno sale herido de ninguna forma, y si ambos disfrutan a plenitud de ese tipo de relación sexual.

Fuentes:

Komisaruk, B.R., Beyer, C. y Whipple, B. “Orgasm”. The Psychologist, 2008, 21(2): 100-103.