Santa Teresa de Jesús

Biografía de la santa que reformó la Orden del Carmelo

Photo © Wikimedia Commons/Peter Paul Rubens

Teresa de Cepeda y Ahumada, nombre original de la santa, nació en Ávila en 1515.
Creció en un hogar culto y religioso. Mientras que su padre le inculcaba, desde muy niña, el gusto por la lectura de los romanceros y los libros de caballería, su madre se ocupaba de enseñarle a orar y a ser devota de la Virgen y algunos santos.
Esa educación disciplinada y fervorosa explicaría, más adelante, esos versos febriles, presentes en muchas de sus Cartas.

Y que contribuirían a construir su carrera literaria, aquella que la convirtió en una gran representante femenina del Siglo de Oro español.​

Teresa ya había escuchado el llamado de Dios cuando su madre muere, en 1528. Tres años después, cuando cumple quince años, su padre la interna en el convento de San María de Gracia.
Aquejada por una enfermedad, y aún indecisa en su conversión a monja, abandona el convento. Sin embargo, confirma su vocación e ingresa al convento de la Encarnación, y en 1534 profesa.

Se especula mucho acerca de las enfermedades que acompañaron a la santa, durante sus primeros años de vida. No obstante, Pierre Vercelletto y Michel Bonduelle, en su libro Épilepsie et état mystique: la maladie de Sainte Thérèse d'Avila, sostienen que en 1537, Teresa de Ávila tuvo una crisis epiléptica, y que los éxtasis y apariciones divinas que ella da cuenta entre 1559 y 1560, se le atribuyen a las secuelas de ese incidente en los dos lobulos temporales.

Precisamente en 1560, Teresa tuvo una de sus más poderosas visiones: la de Jesús resucitado.
Después de este hecho quedó convencida de sus aspiraciones hacia la perfección; y por ello, propuso su famosa reforma de la Orden del Carmelo. Esta planeaba restaurar el rigor de la vida de los eremitas del Monte Carmelo, suavizada por el papa Eugenio IV, en 1432.


Entre otras cosas, la reforma teresiana establecía la práctica de la oración y del ayuno, el no poseer rentas ni propiedades, guardar silencio y descalzarse.

Con la base de esta reforma, luchó por la fundación de una nueva orden: el permiso fue concedido por el papa Pio IV en 1562. De esta manera, en el convento de San José, y con la incorporación de cuatro novicias, se fundó en Ávila la nueva Orden de las Carmelitas Descalzas de San José.
Con este importante logro, Teresa de Ávila comenzó en 1567 su infatigable labor de fundar conventos dentro del territorio español. Pero esto no fue nada fácil. En el camino encontró muchas dificultades. Una de estas fueron las calumnias contra los descalzos que difundieron algunos opositores de la reforma, como Miguel de la Columna y Baltasar de Jesús, quienes incómodos, tal vez, de que una mujer les enseñase como obedecer la antigua regla del Carmelo, la acusaron de loca o farsante. Sin embargo, esto no detuvo a la apasionada Teresa quien, a pesar de estar muy grave de salud, pudo enterarse de la fundación en Granada, del décimosexto convento de carmelitas.
Murió en Alba de Tormes el 4 de octubre de 1582.
El papa Pablo VI la proclamó Doctora de la Iglesia el 27 de septiembre de 1970.

Obra Literaria

- Libro de la vida - Camino de perfección - El castillo interior o Las moradas - Libro de las Constituciones - Libro de las Fundaciones - Libro de las Relaciones - Conceptos del amor de Dios - Exclamaciones o meditaciones del alma a su Dios - Cartas de Santa Teresa

Bibliografía

Biblioteca virtual Miguel de Cervantes