Santa Gemma Galgani: Visiones, estigmas y milagros

Milagros famosos y menos conocidos de Santa Gemma Galgani

Santa Gemma Galgani
Santa Gemma Galgani siguió haciendo milagros después de su muerte. © Dominio público

Gemma Galgani experimentó visiones extraordinarias y estigmas durante su corta vida. También fue intercesora de milagros después de su muerte.

Los estigmas

En la víspera de la fiesta del Sagrado Corazón, el 8 de junio de 1899, le aparecieron los estigmas en las manos a Gemma Galgani por primera vez.

Durante años siguientes, a Gemma le siguieron apareciendo los estigmas regularmente a las 8:00 p.m. los jueves por la noche, y le duraban hasta las 3:00 p.m. del viernes siguiente.

Gemma sangraba profusamente durante estos episodios. Los observadores podían tocar las heridas en esos momentos y ver la sangre, pero cuando el sangrado se detenía, la piel se cerraba y se curaba. No quedaban rastros de heridas ni cicatrices.

Visiones de Jesús

Gemma fue una santa que experimentó visiones de ángeles y de Jesús.

Ella describió una de estas visiones en su autobiografía:

"Hija mía," Jesús dijo abrazándome, "me entrego enteramente a ti y serás enteramente mía."

Veía claramente que Jesús se había llevado a mis padres y a veces esto me hacía sentir desanimada, porque me creía abandonada. Esa mañana me quejé a Jesús respecto a esto y él, siempre tan bueno y tierno, me dijo:

"Hija mía, yo siempre estaré contigo. Voy a ser tu padre y ella (indicando a nuestra Madre de los Dolores) será tu madre. Quien está en mis manos nunca puede carecer de ayuda paternal. Nunca te faltará nada a pesar de que te he quitado todo consuelo terrenal y apoyo. Ven, acércate a mí, tú eres mi hija. ¿No estás feliz de ser la hija de Jesús y de María?"

Los afectos abrumadores a los que Jesús dio lugar en mi corazón me impidieron responder.

Milagros después de su muerte

Después de su muerte en 1903, se le atribuyeron numerosos milagros. Los tres más famosos son los que la Iglesia Católica investigó durante el proceso de canonización de Gemma.

Un milagro involucró a una anciana a la que los médicos le habían diagnosticado cáncer terminal del estómago.

Cuando las personas colocaron una reliquia de Gemma en el cuerpo de la mujer y oraron por su sanación, la mujer se quedó dormida. A la mañana siguiente y se despertó sana. Los médicos confirmaron que el cáncer había desaparecido por completo.

El segundo milagro ocurrió cuando una niña de 10 años de edad, que tenía úlceras cancerosas en el cuello y en la parte izquierda de la mandíbula que no habían podido ser  tratadas con éxito mediante la cirugía y otras intervenciones médicas, colocó una foto de Gemma directamente en sus úlceras y oró: "Gemma, mírame y ten piedad de mí; ¡por favor cúrame!". Inmediatamente después, los médicos informaron que la niña se curó tanto de las úlceras como del cáncer.

El tercer milagro que la Iglesia Católica investigó fue el de un granjero que tenía un tumor ulceroso en una pierna. Le había crecido tan grande que le impedía caminar. La hija del hombre utilizó una reliquia de Gemma para hacer la señal de la cruz sobre el tumor de su padre y orar por su sanación. Al día siguiente, el tumor había desaparecido. La piel de la pierna del hombre había regresado a un estado normal.

Aunque la misma Gemma reconocía que ella podría ser simplemente una histérica, los investigadores se convencieron de que nunca hubo falsificación.

El decreto de canonización de Gemma evita mencionar los estigmas. Sólo cita a Gemma como un "ejemplo vivo de lo que debe ser el sufrimiento cristiano”. Es decir, sufrir en espíritu de fe, penitencia y caridad".

Gemma es la patrona de los farmacéuticos, los huérfanos y los hospitales. Más recientemente, se le ha identificado como patrona de los solitarios, debido al aislamiento que tuvo que soportar.

Gemma murió de tuberculosis a la edad de veinticinco años.