Riot Grrrl, el 'motín' feminista de las rockeras

Historia y bandas fundamentales para entender el movimiento post-punk feminista

Kathleen Hanna durante una actuación de 'The Julie Ruin'.
Kathleen Hanna durante una actuación de 'The Julie Ruin'. Daniel Boczarski/Redferns via Getty Images

El movimiento Riot Grrrl (cuya traducción aproximada sería "motín de chicas") nace a inicios de la década de los 90, vinculado a la escena hardcore-punk de Washington DC, Portland y Seattle/Olympia y alcanzó su máxima repercusión con el 'grunge'.
Bandas femeninas como Bikini Kill, Bratmobile, Heavens to Betsy, Tiger Trap, Huggy Bear o L7 forjaron una estructura propia para animar a las mujeres a montar sus grupos, con sus propias reglas y temáticas, y hacer frente así al machismo que se respiraba en los sellos discográficos, los festivales, la crítica musical o las canciones de sus propios colegas.

Además de reivindicar su espacio propio, las Riot Grrrl iban más allá: querían un cambio social y estaban en contra del racismo, la represión policial y la imagen que la prensa y la publicidad proyectaba de las mujeres. En sus canciones hablan de acoso sexual, racismo, sexualidad femenina o empoderamiento de la mujer. Divertidas e irónicas, criticaban a las 'gruppies', la cirugía estética y a los vendedores de instrumentos que se reían de las chicas que querían su primera guitarra.

No fueron las primeras. Las Riot Grrrl tomaron el legado de bandas y solistas de los 70 y 80 como Patti Smith, The Runaways o The Slits, que ya abordaban temas feministas. Y a mediados de los 80, las bandas Mecca Normal y Sugar Baby Doll fueron clave en su nacimiento. Pero su filosofía estaba relacionada sobre todo con los fanzines, el arte urbano, el DIY ("hazlo tú misma") y el activismo político. Además de componer y editar sus propios trabajos, las integrantes de estas bandas, que de niñas vieron a sus madres leer La mística de la feminidad (The Feminine Mystique) de Betty Friedan, organizaban reuniones y festivales al margen del sistema, donde las mujeres estaban en las primeras filas y salían al escenario, cogían el micrófono y contaban como habían sido víctimas de malos tratos o abusos.

"No queríamos asimilar los estándares de los chicos acerca de lo que debía o no debía ser", dijo Kathleen Hanna, una de sus impulsoras.

Las Bikini Girl y el origen

No se conoce con seguridad el momento exacto en el que nacieron las Riot Grrrl como movimiento. Algunas versiones sostienen que se formaron tras la International Underground Pop Convention, en Olympia, en agosto de 1991, en una jornada dedicada exclusivamente a las bandas femeninas.

Pero en una entrevista al diario inglés The Guardian, Everet True, de Huggy Bear, explica que la primera reunión fue en el parque Malcolm X de Washington DC.
Sí es unánime que Kathleen Hanna y Tobi Vail, integrantes de la banda Bikini Kill, y Allison Wolfe y Molly Neuman, de Bratmobile, son las mujeres clave en esta etapa inicial, creando un nuevo fanzine que titularon Riot Grrrl.

El término se atribuye a la artista local Jane Smith, quien, tras ver en televisión las protestas contra la policía de Washington por disparar por la espalda a un inmigrante salvadoreño, afirmó: "Necesitamos iniciar una 'revuelta de chicas' ('riot grrrl')". Fue la revista Jigsaw la que publicó por primera vez su grito de guerra "Revolution Grrrl Style Now" ("Revolución del estilo Grrrl ya"), cambiando la palabra inglesa 'girl' por 'grrrl', para contrarrestar las connotaciones sexistas que la sociedad le había adjudicado.

Herencia: Le Tigre, The Gossip y Les Butcherettes

Las Riot Grrrl tuvieron impacto en las mujeres de las comunidades locales que asistían a sus reuniones y conciertos. Encontraron eco con la eclosión del 'grunge' y eran amigas de Kurt Cobain, que las reivindicaba como influencia. No obstante, siempre se mantuvieron en un segundo plano en la cultura oficial de la música, en parte por su carácter anárquico, en parte por el interés por parte de la prensa de diluir su valor artístico e influencia en el rock.

Las menospreciaron al poner la etiqueta Riot Grrrl a bandas como las Spice Girls e incluso un diario británico las tildó de 'feminazis' y aseguraba que odiaban a los hombres. En realidad, aunque lideradas por mujeres, muchas bandas eran mixtas y buscaban incorporar los temas de género a la música alternativa y promover que más mujeres se acercasen al rock para expresar sus ideas y comunicarse. Eso sí, con actitud punk y mucho hardcore en sus melodías.

El movimiento ha seguido vivo hasta nuestros días, gracias a bandas como Le Tigre (proyecto posterior de Kathleen Hanna), Partyline, Free Kitten (liderada por Kim Gordon, de Sonic Youth), The Gossip, Erase Errata o el grupo mexicano Les Butcherettes.
En el año 2000, tuvo lugar el primer Ladyfest en Olympia, la ciudad fundacional de las Riot Grrrl, y nuevas publicaciones como Girls to the front: the true story of the Riot Grrrl revolution tratan de recoger con mayor precisión la memoria y la música de estas chicas "enfadadas" con la industria del rock.

Fuente: 'The history of rock music', de Piero Scaruffi; y 'Girls to the Front: The True Story of the Riot Grrrl Revolution', de Sara Marcus.