Resumen de Don Quijote: primera parte, capítulo 7

Capítulo 7:

"De la segunda salida de nuestro buen caballero don Quijote de la Mancha"

Gritos que vienen de la habitación de don Quijote interrumpen el escrutinio de la biblioteca. Cuando el cura llega a su cuarto, don Quijote está despierto, diciendo disparates y dando cuchilladas a enemigos invisibles. Le dice al cura que fue don Ronaldo (un personaje de un libro de caballerías) quien le dio palos, tras lo que le dan de comer y se duerme de nuevo.

Ya todos están convencidos de que don Quijote ha perdido el juicio por lo que deciden seguirle el juego con la esperanza de traerle a razón si le hablan en términos que él entiende.

Después de dos días en la cama, don Quijote se levanta y lo primero que hace es dirigirse a donde estaban sus libros, pero no los halla. Le pregunta al alma por sus libros, y ella le responde que los llevó el mismo diablo, pero entonces su sobrina le corrige y le dice que los llevó un encantador. Don Quijote cree la historia y sospecha que fue el encantador Frestón (otro personaje de ficción).

Por dos semanas, don Quijote se queda tranquilo en su casa y no muestra mucho interés en salir de nuevo hasta que un día le pide a su vecino, Sancho Panza, un labrador simple, que sea su escudero. Para persuadirlo, don Quijote le dice, entre otras cosas, que existe la posibilidad de que en algún futuro tenga su propia isla ("ínsula") para gobernar.

Sancho Panza acepta su propuesta y deja atrás a su mujer e hijos para servirle como escudero.

Preparándose para la segunda salida, don Quijote vende sus pertenencias para tener dinero suficiente y le pide a un amigo que le preste una rodela (escudo pequeño, propio de un infante o gente de pie, dándole a su armadura un aspecto aún más ridículo).

Sancho Panza decide traer su asno, ya que no le gusta caminar mucho.

Una noche, sin despedirse nadie y sin que nadie los vea, salen de sus casas y emprenden la aventura. En el camino hablan de la posibilidad de que Sancho Panza tenga su propia isla o reino y le dice a don Quijote que su esposa no sirve para reina y que le convendría más ser condesa. A esto don Quijote le responde que no debe tener expectativas bajas.

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