Resumen de Don Quijote: primera parte, capítulo 21

Capítulo 21:

"Que trata de la alta aventura y rica ganancia del yelmo de Mambrino, con otras cosas sucedidas a nuestro invencible caballero"

Comienza a llover mientras siguen por el camino. A la distancia don Quijote ve a un hombre a caballo con una cosa en la cabeza que brilla como si fuera de oro y le dice a Sancho que es el yelmo de Mambrino sobre el que hizo el juramento. Sancho tiene sus dudas: "Lo que veo y columbro [...] no es sino un hombre sobre un asno, pardo como el mío, que trae sobre su cabeza una cosa que relumbra".

En realidad es un barbero que ha puesto su bacía de lata encima de su cabeza para protegerse de la lluvia. Don Quijote arremete contra el barbero y le exige que le entregue el "yelmo". Para evitar el golpe de la lanza, el barbero se cae del asno y Sancho recoge la bacía del suelo. Don Quijote se prueba el "yelmo", pero como le queda grande y le falta la celada dice: "Sin duda que el pagano a cuya medida se forjó primero esta famosa celada, debía de tener grandísima la cabeza; y lo peor dello es que le falta la mitad".

Sancho se ríe porque sabe que es una bacía simple, pero a don Quijote no le hace ninguna gracia y dice que a lo mejor el yelmo cayó en manos de alguien quien fundió la mitad para aprovecharse del oro y convirtió la otra mitad en algo que se parece a una bacía de barbero. El barbero sale corriendo, y Sancho le pregunta a su amo qué deben hacer con su asno, pero don Quijote le responde que no se acostumbra a despojar a los que vence.

Almuerzan y siguen por el camino sin rumbo fijo.

Sancho le dice a don Quijote que le preocupa que en esos lugares remotos no benefician de sus aventuras porque no hay quien las vea para escribir sobre ellas y sugiere que se pongan al servicio de un emperador o príncipe grande ya que recibirían remuneración y no faltaría quien escriba sobre sus hazañas.

No le parece mala idea a don Quijote, pero dice que primero deben buscar sus propias aventuras y cobrar fama para que sean elogiados cuando entren por las puertas de la ciudad, para que el rey lo reciba con besos y para que la infanta se enamore de él y se casen. Don Quijote describe esta fantasía con lujo de detalle y agrega que Sancho también recibirá su merecido y se casará con una de las doncellas de la infanta. Sólo le preocupa su linaje, dado que si no desciende de la realeza, pues por más famoso que sea, el rey no querrá dejar que se case con su hija.

Le explica a Sancho que hay dos tipos de linajes: "unos que traen y deriban su descendencia de príncipes y monarcas, a quien poco a poco el tiempo ha deshecho, y han acabado en punta, como pirámide puesta al revés; otros tuvieron principio de gente baja, y van subiendo de grado en grado hasta llegar a ser grandes señores". Don Quijote es del segundo tipo de linaje, le explica a Sancho, pero aunque sea hijo de azacán, la infanta lo aceptará por señor y esposo. Y si no, la robará.

Eventualmente llegará a ser rey, dice, y Sancho conde, pero le advierte a su escudero que tendrá que afeitarse con más frecuencia, por lo que Sancho decide que tendrá su propio barbero que lo seguirá a todas partes.

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