Resumen de Don Quijote: primera parte, capítulo 19

"De las discretas razones que Sancho pasaba con su amo y de la aventura que le sucedió con un cuerpo muerto, con otros acontecimientos famosos".

Sancho le dice a don Quijote que sospecha que su mala suerte se debe a no haber cumplido un juramento que hizo previamente de "no comer pan a manteles, ni con su mujer folgar". Don Quijote está de acuerdo.

Cae la noche y siguen por el camino en busca de una venta.

De repente ven a la distancia una multitud de luces que se mueven. Cuando se acercan, don Quijote y Sancho ven que son unos veinte "encamisados" montados en mulas y con hachas encendidas. ("Encamisados" son militares con camisas puestas encima del traje para diferenciarse de sus enemigos en un asalto de sorpresa, usualmente de noche.) Traen una litera cubierta de luto. Murmuran entre sí con una voz baja y compasiva. Don Quijote se imagina que llevan a un caballero muerto o herido y que su venganza le corresponde, por lo que les exige que se detengan y que le expliquen quiénes son, de dónde vienen, adónde van y a quién llevan. Los hombres le responden que no pueden darle tanta información porque tienen prisa. Don Quijote se ofende y, mientras detiene por el freno la mula de uno de los encamisados, les dice que si no le contestan, que tendrán que entrar en batalla con él. La mula se asusta y el encamisado montado en ella cae al suelo.

Otro encamisado le insulta a don Quijote, por lo que arremete contra él y los demás de su grupo.

Pero estos "encamisados" en realidad no son militares ni caballeros, sino sacerdotes y por lo tanto no vienen armados y salen corriendo. Y así como don Quijote confundió la identidad de estos hombres, los sacerdotes creen que él es un diablo que quiere quitarles el cuerpo del muerto.

Sancho afirma su creencia en la ilusión del mundo quijotesco cuando dice: "Sin duda este mi amo es tan valiente y esforzado como él dice".

Uno del grupo de sacerdotes no pudo huir por una pierna rota y don Quijote le vuelve a hacer las mismas preguntas. El herido le responde que se llama Alonso López, es un bachiller y que se dirigía a la ciudad de Segovia con los otros sacerdotes para enterrar al cuerpo de un caballero que murió de una peste. Entonces don Quijote se presenta a Alonso y le dice que es un caballero y que es su deber "andar por el mundo enderezando tuertos y desfaciendo agravios".

A esto Alonso le responde: "No sé como pueda ser eso de enderezar tuertos [...], pues a mí de derecho me habéis vuelto tuerto, dejándome una pierna quebrada, la cual no se verá derecha en todos los días de su vida; el agravio que en mí habéis deshecho ha sido dejarme agraviado de manera que me quedaré agraviado para siempre; y harta desventura ha sido topar con vos, que vais buscando aventuras".

Don Quijote insiste en que en los sacerdotes tenían la culpa por venir de noche con hachas y esa apariencia de "cosa mala y del otro mundo". Mientras don Quijote conversa con Alonso, Sancho está buscando comida entre las pertenencias que dejaron atrás los sacerdotes.

Los dos le ayudan al bachiller a montar la mula y Sancho le dice que si los sacerdotes le preguntan quién ha sido el "valeroso" que les responda que fue "don Quijote de la Mancha, que por otro nombre se llama el Caballero de la Triste Figura".

Tras irse el bachiller, don Quijote le pregunta a Sancho por qué le llamó así. Sancho le explica que tiene muy mal aspecto, debido seguramente al cansancio o a la falta de dientes. Aquí entra la metaficción, cuando don Quijote le responde que cree "el sabio", quien está escribiendo la historia de sus hazañas, ha querido darle un nombre apelativo, como otros caballeros y que este sabio puso ese nuevo nombre en el pensamiento y la lengua de Sancho. Don Quijote agrega que desde ahora en adelante quiere usar ese nuevo nombre.

Entonces, el bachiller le dice a don Quijote que queda descomulgado por haber puesto las manos violentamente en cosa sagrada.

(Las notas al pie de la página explican que, por un error o descuido en esta edición, el texto no dice que el bachiller volvió antes de decir esto a don Quijote.) Don Quijote se defiende y dice que creía que eran fantasmas y no sacerdotes, y le recuerda un episodio legendario en el que el Cid Rodrigo de Vivar fue descomulgado. Al final del capítulo, Sancho y don Quijote encuentran un valle para descansar y comer todo que lo que dejaron atrás los sacerdotes.

© About.com. Todos los derechos reservados.