Respiración completa (o respiración yóguica)

respiración completa
La respiración completa es nuestra respiración natural y con ella regresamos a la salud, la claridad mental y los niveles de energía que forman parte de nuestro ser. ©billnoll/ Getty Images

La respiración completa o respiración yóguica, no es otra cosa que la respiración natural olvidada, necesaria para tener vitalidad, claridad mental y una salud plena. Los seres humanos adultos tenemos una enorme capacidad pulmonar que, por lo general, está muy desaprovechada. Estamos alejados de nuestros procesos naturales y los vivimos de manera automática, desconectados del cuerpo y de sus necesidades y maravillas.

Tampoco somos conscientes de la importancia para nuestra salud de respirar bien. Mucho menos conocemos su relevancia con respecto a nuestra armonía interior ni su relación con el prana, la energía vital. En últimas, no sabemos qué significa exactamente respirar bien ni cómo se supone que debemos hacerlo.

Por una parte, desconocemos la capacidad de nuestros pulmones. Algunos utilizamos tan poco como una tercera parte de ellos. Hay tres tipos de respiración: respiración abdominal, respiración intercostal y respiración clavicular. Cada una involucra la parte alta, media y baja de los pulmones, respectivamente.

La respiración clavicular es la más superficial posible, elevando los hombros y la clavícula y contrayendo el abdomen. A pesar de que requiere mucho esfuerzo, es la más frecuente, y cuando respiramos así, muy poco oxígeno entra a nuestro organismo. La respiración intercostal se hace expandiendo el tórax, utilizando la parte media de los pulmones, pero aunque es un poco más completa, tampoco es total.

Finalmente, está la respiración abdominal, que emplea la parte baja de los pulmones y que es la que mayor capacidad tiene. Es una respiración más profunda y rítmica. Al inhalar el abdomen se expande, y el diafragma se mueve hacia abajo, ejerciendo presión y dando un masaje a los órganos abdominales.

Al exhalar, el abdomen se contrae y el diafragma se mueve hacia arriba, dando un masaje al corazón. Este cambio de presión, resultado del movimiento amplio y natural del diafragma y el ritmo estable de la respiración, promueve la salud de los órganos internos. Esta última forma de respiración es la mejor, tiene grandes beneficios y es en la que debemos hacer mayor énfasis, pero tampoco es total. Como veremos a continuación, la respiración completa combina los tres tipos.

Cómo practicar la respiración completa

Para regresar a nuestra respiración natural completa (también llamada respiración yóguica) debes estar sentado cómodamente, con la espalda recta. Coloca una mano encima del ombligo y otra en el pecho y respira por la nariz, lenta y profundamente. Siente cómo se expande tu abdomen, luego las costillas y luego la zona de la clavícula. La exhalación también comienza desde abajo y es profunda y prolongada.

La respiración total involucra las tres partes de los pulmones (baja, media y alta) y emplea la capacidad completa del diafragma, que por lo general limitamos elevando los hombros o contrayendo el abdomen. Entonces, para respirar adecuadamente tenemos que emplear la totalidad de los pulmones y expandir completamente el diafragma, comenzando por la respiración abdominal, la intercostal y la clavicular.

 Debemos exhalar también desde abajo, comenzando por el abdomen, en el mismo orden. 

Esta es la respiración natural el yoga intenta recobrar. La razón de este aparentemente sencillo ejercicio es que el yoga es un completo sistema, basando en una antigua ciencia, que ha señalado el papel central de la respiración en el bienestar y desarrollo del ser. La respiración es vida, salud y energía.

Para poner en práctica la respiración yóguica, debemos tener en cuenta la importancia de sus tres etapas: la inhalación, la retención y la exhalación. Exhalar de manera insuficiente es otro de los errores que cometemos al respirar. Si bien inhalamos automáticamente y por lo general de manera superficial, la exhalación a la que estamos habituados es aún más pobre.

Esta exhalación es la parte más importante de la respiración.

Mientras más aire "viejo" se expulse, mayor cantidad de oxígeno y de energía vital entrarán a nuestro organismo. Así, tendremos más salud, energía y paz mental. Es por esto que algunos ejercicios de pranayama, la ciencia del control de la respiración, hacen énfasis en la retención y en la exhalación.

Para respirar bien debemos hacerlo a través de la nariz, con la boca cerrada, inhalando y exhalando plenamente, con la columna vertebral recta y la cabeza erguida, los hombros relajados y utilizando la capacidad pulmonar total. En yoga respiramos por la nariz porque el aire se calienta y se filtra, pero además de esto, porque de esta manera se toma más energía vital (prana). El prana pasa hacia el cerebro y el sistema nervioso central a través de la nariz.

Simplemente regresando a nuestra respiración completa notaremos una transformación.

Fuentes:

Freeman Richard, Awakening the Intelligence of Body and Mind, Shambhala Publications, Boston, 2010.

Parragon Books Ltd., The book of yoga, the Bridgewaterboo Company Limited, Bath, 2010.

Swami Sivananda, Raja yoga, The Divine Life Society, Himalayas, 2010.

Swami Vishnu Devananda, El libro de yoga, Alianza Editorial, Madrid, 2001.

The Sivananda Yoga Center, The Sivananda Companion to Yoga, Gaia Books Limited, New York, 2000.