Respeta la intimidad de tu hijo adolescente

Y aprender a conseguir que te tenga confianza

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Los adolescentes suelen defender su intimidad con ardor. Tom Murphy (CC)

La intimidad es la reserva para uno mismo de la propia persona y algunos de sus actos. Y es la propia persona la que decide compartir o no su intimidad. Eso es así en todas las personas a partir de la adolescencia, cuando los seres humanos empiezan a ser plenamente conscientes de su individualidad.

La mayoría de los adolescentes pasan por etapas en las que protegen su intimidad con mucho celo, sobre todo de sus padres.

Y estos se preocupan porque, de pronto, desconocen a sus hijos o hijas. No saben nada de ellos, de lo que piensan, de lo que sienten o de lo que hacen.

No es una buena situación pero puede corregirse.

Lo que debes hacer para que tu hijo te abra su intimidad

  • Respeto. Lo más importante es que respetes su decisión de intimidad. Él o ella es quien debe decidir a qué partes de su intimidad accedes. Es tu hijo o hija quien decide qué te cuenta, cuándo te lo cuenta y cómo te lo cuenta.
  • Apoyo. Es importante que cuando tu hijo o hija te cuente algo íntimo le muestres tu apoyo. Apoyarlo a apoyarla no quiere decir que estés siempre de acuerdo con él o ella. Si no estás de acuerdo con algo que tu hijo o hija haya hecho debes decírselo pero como opinión no como imposición, excepto si tu hijo o hija está en la primera fase de su adolescencia y sus actos suponen un riesgo grave para su ida. Si ese no es el caso, está bien que le expliques que no compartes lo que ha hecho pero que respetas que es su decisión.
  • Comprensión. Debes comprender lo que te cuente tu hijo o hija pero también debes comprender lo que no te cuenta. Es preciso que sepas que a partir de ese momento se guardará cosas para sí mismo o sí misma.
  • Compartir. Tú también debes compartir parte de tu intimidad con tu hijo o hija. La forma de enseñar a tu hijo o hija a compartir su intimidad es compartiendo a su vez la tuya con él o ella. No quiere decir eso que estés obligado a contarles a tus hijos cualquier aspecto de tu intimidad pero sí es bueno que compartas con ellos aquellas cuestiones con las que te sientas cómodo. Decidir qué les cuentas a tus hijos te ayudará a entender que ellos también guarden cosas de sí mismos que no comparten contigo.

    Lo que no debes hacer

    • Espiarle. Si un adolescente se siente espiado por sus padres guardará con mucho más celo su intimidad. Así que un buen consejo es que no lo espíes. Si quieres saber algo es mucho más efectivo ser franco con él o ella y preguntarle. Si aun así, tu hijo o hija no te cuenta nada deberás hacer un esfuerzo para ganarte su confianza. Pero recuerda que si se siente espiado nunca lo conseguirás.
    • Traicionarle. Algo que los adolescentes no perdonan es que sus padres traicionen su intimidad. Si ellos han hecho partícipes a su padre o su madre de algún aspecto íntimo de su vida se sentirán traicionados si estos se lo cuentan a alguien, incluso si se trata del otro progenitor.
    • Hacer crítica negativa. Admite a tu hijo como es y no hagas crítica negativa de sus acciones. Si hace cosas que no te gustan o con las que no estás de acuerdo, debes recordar que tu función es la de educarle así que esfuérzate en hacerlo pero la crítica negativa no es la mejor forma de conseguirlo. Explicarle lo que no te gusta de sus acciones ofreciéndole alternativas positivas y explicando siempre por qué razón no te gusta es la forma de conseguir que cambie.