Reseña de Nada, de Carmen Laforet, primer premio Nadal de novela

Con sólo 23 años, esta escritora cautivó a la crítica

Nada de Carmen Laforet Premio Nadal 1944
Modern Library

En 1944 se concedía por primera vez el prestigioso premio Nadal. Lo recibía la novela Nada (compara precios), la ópera prima de Carmen Laforet. El hecho de que el ganador fuese una persona muy joven y además mujer sorprendió a la crítica de su época, que sin embargo no dudó en alabar la calidad literaria de la novela, de la cual hacemos a continuación un breve resumen y comentarios.

Un resumen de Nada, de Carmen Laforet

Andrea es una joven huérfana de 18 años que llega a Barcelona, justo después de la Guerra Civil, a estudiar Filosofía y Letras.

Es acogida en casa de su familia materna, en un piso de la calle Aribau. La vivienda refleja de alguna manera la situación en la que se encuentran sus ocupantes: otrora un piso cómodo y elegante, ha sido reducido y en él se apiñan muebles viejos, junto con olores desagradables y un desarreglo y descuido permanentes.

Allí viven, entre grandes penurias económicas, la abuela de Andrea, una viejecita cada vez más flaca e indefensa; sus tíos Angustias (una solterona beata), Román (bohemio y provocador) y Juan (un pintor atormentado); el hijo y la esposa de éste, Gloria (una mujer joven, de origen humilde y aparentemente muy ingenua); Antonia, la criada (un personaje sombrío), y Trueno, el perro de Román.

Las peleas entre los hermanos y el control férreo que Angustias pretende ejercer sobre Andrea hacen que las ilusiones que ésta tenía respecto a una vida feliz en la gran ciudad se desvanezcan.

Sólo le quedan las clases de la universidad, donde conoce a Ena, una muchacha encantadora, perteneciente a una familia rica y aparentemente feliz, y a otros jóvenes (todos aspirantes a artistas -pintores, escritores- provenientes de la clase acomodada).

Cuando Angustias decide retirarse a un convento, Andrea se siente liberada y comienza a conocer por su cuenta Barcelona, recorriendo sus calles y recovecos y frecuentando más a sus amigos.

Sin embargo, todo se complica cuando Ena entabla una relación sentimental con Román y se aparta de Andrea.

Paralelamente, las palizas que Juan le propina a Gloria aumentan a niveles insoportables, aunque no son más que el reflejo de sus frustraciones. Lejos de tratar de calmar las cosas, Román se empeña en animarlas, demostrando un odio visceral hacia ambos. La verdad es que Román siente una gran atracción por Gloria y no soporta verse rechazado.

Mientras, Pons, un joven de la universidad, rico y poco atractivo, convence a Andrea para que acuda a una fiesta, casi en calidad de novia. Va, entusiasmada, pero se da cuenta de que no encaja en su ambiente y que no siente nada por su pretendiente, lo cual es interpretado por ella como un fracaso.

Al regresar, se encuentra con la madre de Ena, que le revela que de joven estuvo enamorada de Román, quien le causó un gran daño. Por eso teme que Ena sucumba también a los encantos del tio de Andrea. Lo cierto, sin embargo, es que la amiga estaba al tanto de esta situación y simplemente quería vengar a su madre, haciéndole creer a Román que le interesaba.

Al final, Román se suicida, lo que genera un gran revuelo y dolor entre la familia de Andrea y acrecienta el deterioro psicológico de sus miembros .

Ena se traslada a Madrid junto con su familia y un año después el padre de ella le ofrece trabajo a Andrea, que, por supuesto, acepta. La novela termina con la partida de la protagonista, muy temprano, cuando todos duermen, y con la sensación -en ese momento- de que lo que se lleva de allí, del viejo piso de la calle Aribau, luego de un año, es, precisamente, nada.

Lo que transmite Nada, de Carmen Laforet

Frente a un entorno sombrío, a una Barcelona empobrecida por la Guerra Civil, a una familia devastada por ésta y por el mal manejo de sus relaciones entre sí, aparece una joven llena de optimismo y esperanza en el futuro.

El contraste produce en ella, luego de un año, efectos importantes. Al contrario de lo que piensa, su estadía en el piso de la calle Aribau sí que le deja algo. Le queda la visión y la vivencia de un mundo real, duro y descarnado, del que no se puede escapar.

Pero a su vez la convicción de que puede sobrevivir a él y mantener la esperanza, la lozanía, la fuerza. Le ha dejado, pues, la madurez, aunque un poco prematuramente.

El estilo y la técnica en Nada, de Carmen Laforet

Junto con autores como el Premio nobel de literatura Camilo José Cela, Carmen Laforet forma parte del grupo de escritores de la postguerra que narran sin tapujos la vida de España durante esos años, dejando en evidencia las duras condiciones económicas y morales que aquella había generado.

Con un estilo descarnado, bautizado como tremendismo, desean transmitir gráficamente estas circunstancias. Las palizas de Juan sobre Gloria son un claro ejemplo de este estilo en Nada, de Carmen Laforet.

Asimismo, sin necesidad de comentarios o argumentos políticos, reflejan la gran injusticia social y las diferencias de clases que la confrontación bélica no hizo sino aumentar.

Por otro lado, la autora es original al utilizar la técnica de narrar la novela en primera persona, para darle un toque más intimista, más directo, con descripciones detalladas y metafóricas de los objetos y de los lugares. Todo esto, en su conjunto, hace de Nada una de las novelas más memorables de la literatura española del siglo XX.