Reseña de Cambia tus palabras, cambia tu vida, de Joyce Meyer

Un libro de autoayuda con acento cristiano

Cambia tus palabras, cambia tu vida, de Joyce Meyer
FaithWords

Dentro de los libros de autoayuda más populares en español, resalta Cambia tus palabras, cambia tu vida, de la predicadora carismática evangélica Joyce Meyer. Se trata del único trabajo dentro de este grupo que orienta sus planteamientos desde la perspectiva de las enseñanzas cristianas, pero con insistencia en el optimismo y la positividad, como explicamos en este conciso resumen y comentarios.

La idea central de Cambia tus palabras, cambia tu vida, de Joyce Meyer

El postulado básico del libro Cambia tus palabras, cambia tu vida, de Joyce Meyer, es que las palabras poseen un poder enorme -muchísimo mayor del que estamos conscientes- sobre las demás personas e incluso sobre nosotros mismos, nuestro ánimo y nuestro futuro.

El cómo digamos algo es a veces más trascendente del que digamos.

En consecuencia, es imprescindible que aprendamos a utilizar las palabras adecuadas, para convertir nuestra charla cotidiana en un instrumento de sanación, mejora y positividad. Meyer no sólo sustenta su argumento en hechos de la vida diaria, sino en pasajes de la Biblia que se refieren, precisamente, a la importancia de la palabra.

Como comentario al margen, podemos agregar que, de hecho, el valor de las palabras es reconocido como fundamental en el campo no sólo de la publicidad, sino de la política y la ideología. Los regímenes dictatoriales, tanto de derecha como de izquierda, lo consideran básico, como bien satiriza George Orwell en su novela 1984, en la que explica la creación de una neolengua por parte del Estado, como elemento de control y dominación.

El contenido de Cambia tus palabras, cambia tu vida, de Joyce Meyer

El libro Cambia tus palabras, cambia tu vida, de Joyce Meyer está estructurado en varios temas, comenzando con la explicación de la idea central, en el impacto de las palabras.

A continuación nos expone como “domesticar la lengua”, incluyendo consejos de cuando hablar y cuando callar. Esto último está muy relacionado con un tema que trata más adelante y que titula ¿Realmente tengo que dar mi opinión?, en la que deja en claro que ser sincero no significa estar expresando abiertamente opiniones que pueden herir o afectar a las demás personas.

Muchas veces es mejor callar, sin que eso sea sinónimo de mentir.

También aborda temas no sólo sobre la oportunidad para hablar, sino específicamente sobre el contenido de nuestras palabras, que deben reflejar nuestra fe y no nuestro temor o pesimismo. Asimismo, con el título “la corrosión de quejas”, enfatiza el daño que incluso a nosotros mismos nos puede hacer el continuo lamento por todo.

Un aspecto igualmente resaltante es el capítulo, al final del libro, con “El diccionario de la Palabra de Dios”, con citas de la Biblia, ordenadas por temas, que recomienda leer en voz alta.

Sobre Joyce Meyer, la autora de Cambia tus palabras, cambia tu vida

Una de las pocas mujeres dentro de la lista de los predicadores más influyentes de los Estados Unidos (en inglés), Joyce Meyer fundó su propio ministerio en 1985, y desde 1993 presenta programas de televisión en los que transmite sus creencias cristianas y brinda consejos para llevar una vida más feliz. Además de conferencias y seminarios, Meyer ha escrito más de 70 libros en los que resume su forma de ver la vida desde el punto de vista religioso. Traducidos a varios idiomas, en español encontramos varios de ellos (compara precios).

Nacida en un hogar humilde, afrontó bastantes sufrimientos y dificultades, hasta que en 1967 se casó con el que ha sido su marido desde entonces, Dave Meyer, quien además es su más cercano colaborador.

Han tenido cuatro hijos.

Aunque su popularidad como tele-evangelista parece deberse a sus mensajes de optimismo, perseverancia y fe frente a las adversidades, algunos la catalogan dentro de lo que se conoce como el Evangelio de la prosperidad, que propugna que el éxito económico es una evidencia externa del favor de Dios. Ello puede venir de la circunstancia de que Meyer vive una existencia muy cómoda y, si se quiere, opulenta.