¿Recordamos realmente el pasado? La memoria reconstructiva

Recuerdos
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La memoria humana es reconstructiva porque no recordamos el pasado de manera idéntica a como sucedió, como si viéramos un vídeo, sino que recreamos nuestros recuerdos a partir de los trozos de información que poseemos y son modificados e influidos por nuestras ideas de lo que creemos que sucedió o lo que tendría que haber sucedido.

Nuestros recuerdos se ven también influidos por lo que la gente nos cuenta después sobre un acontecimiento determinado o lo que leemos sobre el tema.

El resultado es que nuestros recuerdos suelen estar bastante distorsionados, por mucho que creamos que recordamos la verdad tal y como sucedió.

Un testigo de un crimen puede dar una descripción de lo sucedido cuando le preguntan por primera vez pero, tras meses de interrogaciones por parte de la policía y los abogados, el testimonio puede acabar siendo muy diferente, debido a que la memoria va siendo moldeada, construida y reconstruida cada vez que el testigo trata de evocarla.

La psicóloga cognitiva Elizabeth Loftus realizó interesantes investigaciones sobre la memoria reconstructiva que mostraban cómo interrogar a un testigo de manera sugestiva puede acabar alterando su recuerdo.

En uno de sus experimentos, Loftus mostró a los participantes un vídeo de un accidente automovilístico múltiple. Tras ver el vídeo, le preguntaron a algunos participantes a qué velocidad creían que iban los coches cuando se estrellaron uno contra el otro.

A otros participantes les hicieron la misma pregunta pero sustituyendo la palabra estrellarse por la palabra golpear. El primero grupo (en el que se usó la palabra estrellarse) consideró que los coches iban a una velocidad bastante mayor y, además, una semana más tarde tenían más probabilidades de decir, erróneamente, que quedaron cristales rotos en el lugar del accidente.

En otro experimento, los participantes vieron diapositivas sobre un accidente entre un coche y un peatón. Después, a la mitad les preguntaron si el coche azul que pasó cerca del accidente tenía un portaesquíes en el techo. A la otra mitad le hicieron la misma pregunta pero sin usar la palabra azul. Aquellos a quienes se les preguntó por el coche azul tenían más probabilidades de decir que habían visto un coche azul en las diapositivas, aunque no fuera cierto.

La memoria autobiográfica

¿Qué sucede cuando lo que tratamos de recordar no es un suceso que nada tiene que ver con nosotros sino nuestra propia historia personal? Según las investigaciones, tampoco recordamos nuestra propia historia de un modo tan acertado como deseamos creer.

En primer lugar, no es posible recordar todo lo que nos ha sucedido en la vida. Pero, además, tendemos a revisar y repasar lo sucedido, volver a recordar, reconstruir y organizar nuestros recuerdos en auto-esquemas. Los auto-esquemas son recuerdos, sentimientos y creencias coherentes sobre nosotros mismos que forman un todo con sentido e integrado. Es decir, necesitamos que nuestros recuerdos encajen con la idea general que tenemos de nosotros mismos, de manera que, sin ser conscientes de ello, distorsionamos nuestros recuerdos para hacerlos encajar con dicha idea.

Por ejemplo, si pensamos que nuestra infancia fue muy feliz y tuvimos unos padres cariñosos y atentos, los sucesos que contradigan esa idea se tenderán a olvidar más fácilmente o a distorsionar. Por este motivo, con el tiempo, los recuerdos se van volviendo más coherentes con la idea de nosotros mismos y, a la vez, más inexactos. Es decir, reescribimos nuestra historia personal reconstruyendo nuestros recuerdos.

En otro experimento sobre la memoria, Elizabeth Loftus consiguió implantar falsos recuerdos de experiencias de la infancia en la mente de adultos jóvenes. Para hacerlo, le pidió a un familiar cercano que hablara de esos "recuerdos" como si fueran reales. Por ejemplo, la hermana de uno de los participantes le dijo: "¿Recuerdas cuando tenías 5 años y te perdiste durante varias horas en el centro comercial de la universidad?

Sentiste pánico y un hombre viejo intentó ayudarte. Cuando te encontramos ibas de la mano del hombre y llorando".

Varios días después de haber escuchado la historia, la mayoría de la gente la ha incorporado a su memoria, considerándola una historia cierta que recuerdan perfectamente e incluso pueden añadir detalles, como "el hombre que me ayudó llevaba una camisa de franela".