Recetas alcalinas veganas: Sopa de aguacate

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Sopa de aguacate súper fácil para incorporar en tus menús semanales. Fernanda Beccaglia

(Esta es la conclusión, tercera parte, de "La importancia de una dieta alcalina para una flora intestinal sana". Para leer la primera parte, haz clic aquí.)

Ahora, pasando a la receta en cuestión, esta sopa fría de aguacate puede ser un agregado delicioso y nutritivo a tus menús semanales—alto en enzimas para curar las paredes intestinales, proteína y ácidos grasos esenciales.

Beneficios para la salud de los aguacates

Los aguacates son una fuente deliciosa de ácidos grasos monosaturados los cuales ayudan a reducir el colesterol LDL en la sangre, y sirven como transporte de las vitaminas solubles en grasa (A, D, E, y K), y de fitoquímicos como el betacaroteno y licopeno.

Esta increíble hiper-nutritiva fruta verde no sólo actúa como transporte de vitaminas solubles en grasa pero una taza de aguacate en cubos también contiene 39 por ciento de los requerimientos diarios de vitamina K, 25 por ciento de los requerimientos diarios de vitamina C, y un 22 por ciento de los requerimientos diarios de folato.

Por último, el cuarto paso para curar, regenerar y sellar los intestinos es revertir las emociones negativas.

Una dieta sana no lo es todo. Si tienes una forma de pensar y vivir “tóxica” donde, por ejemplo, pienses negativo, tengas un trabajo que no te haga feliz, estés en una relación nociva, lideas con estrés a diario…bueno, entiendes la idea, no?

Es muy importante cambiar la manera en que piensas y ves la vida. Tus emociones y pensamientos están intrínsicamente relacionados con la salud del cuerpo y obviamente la intestinal. Es más estudios demuestran que la bacteria intestinal responde en formas dañinas a las emociones negativas y al estrés.

Es más, las hormonas secretadas durante estrés contribuye al crecimiento y aumento de la bacteria dañina. Por eso, si tú eres quien sufre de estrés diario, te invito a que pienses qué cambios en tu estilo de vida debes hacer para mejorar tu vida. A veces la respuesta no es tan clara o simplemente no la queremos ver porque lo conocido es a veces más fácil que lo desconocido por más desagradable que sea la situación. Pero cualquiera sea la situación, si te falta claridad busca ayuda. Otra forma de relajarte y eliminar estrés es descansar, reunirte con familiares y amigos, desconectarte de todo, hacer ejercicio, meditar, hacer yoga, tener actividades creativas, conectar con la naturaleza, etc.

Espero que todo esto te haya aclarado un poco el panorama de cómo cuidar, curar y sellar los intestinos de manera fácil, riquísima y súper nutritiva.

Y ahora sin más introducción te dejo preparar esta sopa de aguacate que es una de mis recetas favoritas…¡porque me encantan los aguacates!

Sopa fría de aguacate (estilo mexicana)

Esta receta es del libro electrónico de Lee Holmes “Heal Your Gut”, una guía excelente de información, un programa de 4 semanas, recetas y consejos.

Ingredientes

Rinde 4

  • 2 cdas aceite extra virgen de oliva
  • 1 cebolla amarilla, picada
  • 4 tazas caldo de vegetales (casero o comprado, orgánico, bajo en sal)
  • ½ taza de leche de almendras casera
  • 2 aguacates maduros, sin carozo, pelados y pisados
  • Jugo de 1 limón
  • 1 cda de cáscara de limón rallada (usa orgánico)
  • 1 cdta. pimentón
  • ½ cdta. comino en polvo
  • pizca de cayena
  • 1 diente de ajo, pisado
  • Sal marina celta
  • Pimienta fresca molida, a gusto
  • Limones en cuartos para decorar y acompañar
  • Cebollita verde picada, para servir encima, opcional

Método

En una sartén sobre fuego medio alto coloca aceite de oliva, deja calentar y agrega la cebolla. Saltea hasta que tomen un poquito de color.

Coloca el resto de los ingredientes en un procesador de alimentos y combina bien hasta lograr una textura suave y consistente.

Sirve fría o a temperatura con cebollita verde picada encima y pedacitos de limón a un costado.

Deja tu comentario, quiero saber: ¿Cuál es tu forma favorita de comer aguacates? 

***Descargo: Este artículo no tiene la intención de diagnosticar ni curar. Ante cualquier duda, antes de cambiar tu dieta o estilo de vida, consulta con tu médico de cabecera.