¿Quieres aumentar tu atractivo físico? Cambia tu forma de comportarte

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Digital Vision / Getty Images

Cuando los demás juzgan tu grado de atractivo físico, no se limitan tan solo a observarte como si miraran una fotografía y a emitir una conclusión en base a tu físico. En realidad, y sin ser conscientes de ello, las personas tienen en cuenta mucha más información que están obteniendo de ti al interactuar contigo o incluso algún tipo de información que han conseguido de ti mediante la descripción de un amigo (o enemigo).

Imagina que estás en una reunión y entra en la habitación una persona que te parece tremendamente atractiva. Se sienta y comienza a hablar con el resto del grupo. Cinco minutos después, ha perdido casi todo su atractivo y hasta te preguntas cómo es posible que te gustara tanto al entrar. “Creo que no me fijé bien”, piensas. Pero lo más probable es que su forma de ser te haya resultado desagradable y esa percepción ha hecho que pierda gran parte de su atractivo físico.

Por supuesto, lo mismo puede suceder a la inversa. Si te miras al espejo y ves una persona poco atractiva físicamente pero que sabe ser encantadora en su trato con los demás, es muy probable que te perciban como alguien mucho más atractivo.

En un estudio realizado por Yan Zhang y sus colaboradores, enseñaron a un grupo de personas 60 fotografías de mujeres desconocidas, todas ellas con expresiones faciales neutras, y les pidieron que evaluaran su grado de atractivo.

Dos semanas después, los participantes valoraron de nuevo las mismas fotografías. Sin embargo, en esta segunda ocasión, un grupo de fotos iba acompañado de descripciones positivas, como honesta, decente, etc.; otro grupo presentaba descripciones negativas, como mezquina o mala persona y un tercer grupo de fotos no iba acompañado de descripción alguna.

En la primera evaluación no hubo diferencias entre los tres grupos; en cambio, en la segunda, acompañada de las descripciones, los participantes dijeron que eran más atractivas las fotos de las mujeres a las que se describía con cualidades positivas, mientras que consideraron menos atractivas a aquellas mujeres descritas de un modo negativo. Así pues, tu personalidad se refleja también en tu físico y te hace más o menos atractivo a los ojos de los demás.

Pero, ¿ocurre esto solo con desconocidos o nos sucede también con aquellas personas que conocemos mejor? Una serie de estudios realizados por Kevin Kniffin y David Sloan Wilson, de la Universidad de Wisconsin-Madison, mostraron que cuanto más te guste una persona, más la respetes y más familiar te resulte, más atractiva físicamente te va a parecer. Y esto es así para ambos sexos. En cambio, cuando son extraños los que valoran esa fotografía, opinan de manera muy diferente.

Los investigadores comentan un suceso curioso ocurrido durante esta investigación: cuando una mujer vio la foto de un conocido al que no había visto desde hacía más de 30 años, no solo lo consideró el menos atractivo de todos, sino que incluso sentía repulsión hacia él.

A los investigadores les sorprendió porque tanto a ellos como a un extraño que valoró las fotos, les parecía una persona normal, de atractivo medio. No obstante, la cara de la mujer aparecía llena de asco mientras describía lo horrible que era como persona. Es decir, el desagrado que sentía por el modo de ser del hombre lo había transformado, a sus ojos, en un ser terriblemente feo.

En otro de estos estudios, les pidieron a un grupo de universitarios que valoraran a sus compañeros de un equipo de remo en cuanto a su nivel de talento, esfuerzo, respeto, atractivo físico y cuánto les gustaba en general como persona. Así mismo, pidieron también a extraños que hicieran valoraciones del atractivo físico. De nuevo, las valoraciones de los extraños no coincidían en absoluto con las valoraciones de las personas que los conocían: cuanto más te guste alguien como persona, más atractiva te parece físicamente.

Y lo mismo sucede a la inversa: un miembro del equipo era visto como el vago y muy poco valorado por sus compañeros. Como era de esperar, todos lo consideraron físicamente feo. Por el contrario, el más valorado de todos, considerado incluso como un buen candidato para el equipo olímpico, fue considerado por todos como el más atractivo físicamente. Sin embargo, los extraños que no sabían nada de estos dos hombres no percibieron esta diferencia tan grande.

Otro estudio de los mismos investigadores mostró cómo el atractivo físico que los demás perciben al conocerte por primera vez puede cambiar tras varios días de convivencia. Un grupo de estudiantes de un curso de seis semanas de arqueología hicieron valoraciones de sus compañeros respecto al nivel de familiaridad, inteligencia, esfuerzo, atractivo físico y cuánto les gustaban como persona tanto al comenzar el curso (cuando eran desconocidos) como al finalizarlo. De nuevo, se obtuvieron los mismos resultados. En concreto, destaca el caso de una mujer que obtuvo una media de 3,25 en cuanto a atractivo físico al comenzar el curso. Al pasar los días, se fue convirtiendo en una de las más populares, trabajadora y que mejor caía a los demás. Al final del curso, su puntuación en atractivo físico había subido hasta un sorprendente siete.

Por tanto, si te consideras una persona fea y piensas que no hay nada que puedas hacer para cambiarlo, te equivocas. Tu atractivo físico no está ni el espejo ni en tu cuerpo, sino en los ojos de los demás y ellos te percibirán como una persona mucho más guapa y atractiva si eres amable, agradable, los tratas con respeto y muestras toda una serie de cualidades positivas.

Así, como truco de belleza universal para ambos sexos, echa un vistazo a los artículos sobre las virtudes y fortalezas humanas porque en ellos aprenderás acerca de las cualidades más positivas de las personas y cómo fomentarlas.