Quedarte en casa o salir a trabajar: ¿cuál es mejor?

Cómo puedes ofrecer las mejores oportunidades a tus hijos

En mi escuela, me vino a consultar una maestra embarazada esperando a su primer hijo. “Amo a mis alumnos,” me dijo, afligida. “Pero quiero dedicarme bien a mi hijo cuando nazca. Sin embargo, me da miedo aburrirme en casa, mientras que no quiero arrepentirme de no pasar tiempo con el bebé. ¿Qué hago?”

Todas las mamás somos diferentes, y tenemos situaciones distintas que nos retan a escoger lo mejor para nuestros hijos.

No hay reglas fijas sobre el arreglo más adecuado. Si tú estás considerando cambiar tu situación laboral, ya sea por quedarte en casa o por salir a integrarte a un trabajo, puedes pensar en lo siguiente.

  1. ¿Cuáles son tus propias creencias sobre la educación de los hijos?

    Muy dentro de ti, ¿piensas que, a todo momento, nadie mejor que tú puede cuidar a tus hijos? ¿O consideras que debes invertir tus esfuerzos para ofrecerles oportunidades especiales que cuestan dinero?

    Es importante identificar tus propios sentimientos antes de tomar una decisión, porque tendrás que estar tranquila que estás haciendo lo mejor para que todos estén contentos. Tu actividad principal durante el día, ya sea trabajar o quedarte en casa, no debe generar sentimientos de culpa.

  2. ¿Cuál es tu situación económica?

    ¿Realmente necesitas trabajar? Para ti, un trabajo sería principalmente:

    • ¿El medio para comprar lo necesario en el súper y pagar la renta?
    • ¿Una manera de invertir dinero en una buena escuela para tus hijos?
    • ¿Un modo de poder cumplir ciertos gustos a tus hijos, como el pago de un club deportivo, viajes y paseos?
    • ¿Algo necesario para ti y parte de tu identidad como profesional?

    Si eres el único sostén de tu casa, entonces no tienes elección. Siéntate feliz de poder mantener a tus hijos y darles lo básico que necesitan para vivir. Aprovecha la oportunidad de enseñarles cuánto los quieres y exígeles respeto por tu labor.

    Si trabajas para dar mejores oportunidades educativas o un mejor nivel de vida a tus hijos, tal vez sí tienes opción de canjear tu presencia en casa por las extras que ofrece tu situación laboral. En este caso tendrás que medir la importancia de los “plus” en contra de las ventajas de convivir más horas con los hijos.

    Si las cosas que contribuyes a la vida de tus hijos por medio de tu trabajo son importantes oportunidades de disfrutar una mejor calidad de opciones, tal vez nadie estará feliz de perderlas. Sin embargo, para decidir debes tomar en cuenta las verdaderas necesidades tuyas y las de tus hijos.

    Por último, si trabajas porque tu puesto en el mundo laboral está íntimamente ligado con tu identidad, dejar el trabajo para estar con tus hijos representará un gran sacrificio personal. Habrá que valorar si este sacrificio sea necesario, porque será un gran reto aceptarlo felizmente.

    Muy dentro de ti podrás guardar rencor hacia tus hijos (quienes nada tienen que ver) por quitarte algo que te hace sentir completa.

    Por otro lado, tu desempeño exitoso en el trabajo puede generar orgullo en la familia, y ser un gran ejemplo para tus hijos, y tus hijas especialmente.

  1. ¿Qué piensa tu esposo?

    Si tienes pareja y siempre han trabajado los dos, cambiará la situación cuando uno de ustedes se queda permanentemente en casa.

  2. Hay una tendencia de compartir las tareas del hogar cuando los dos trabajan, y tratar de equilibrar entre los dos el tiempo con los hijos. Ahora si planeas quedarte en casa necesitas aclarar las expectativas: ¿tú siempre serás el chofer, la cocinera y la supervisora de las tareas escolares, o esperas que tu esposo participe?

    Quedarte en casa es una nueva chamba, y será prudente definir responsabilidades desde un inicio, para seguir trabajando en equipo por el bien de los hijos y de la relación familiar.

  1. ¿Cómo te ves dentro de cinco años?

    La respuesta a esta pregunta te podrá revelar en dónde está tu corazón. Si todavía te visualizas en casa, manejando felizmente los asuntos del hogar, a lo mejor esta opción te conviene.

  2. Si te imaginas otra vez trabajando, en lo que sea, lo más seguro es que tu situación en casa será temporal, y que lo disfrutarás por el rato que sientas que sea necesario. Cuando ves que tus hijos crecen, regresarás felizmente a trabajar fuera de la casa.

    Finalmente, si te ves en el mismo trabajo en un puesto más alto, estarás cumpliendo tu destino si sigues en la chamba y haces arreglos para dedicar tiempo de calidad a tus hijos. Tu futuro no será brillante si suprimes esta parte de tu personalidad por cumplir con una obligación imaginada.

  3. Conócete a ti misma.

    No hay receta ni regla que garantiza el mejor beneficio para tus hijos. Si te quedas en casa, hazlo con alegría y entusiasmo. Tendrás la gran dicha de compartir momentos únicos cuando tus hijos hagan las cosas por primera vez, y todo en tu presencia.

Busca la forma de aprovechar cada instante para crear en casa un ambiente sano y fértil para el aprendizaje.

Si te vas a trabajar, organiza muy bien tu tiempo para cumplir con tus hijos estando con ellos en los momentos que más les importen.

En tu horario semanal, bloquea ciertos días y horas que son sagrados para tus hijos, y no permitas que los asuntos laborales intervengan.

Tus hijos beneficiarán en cualquiera de los dos escenarios, sobre todo cuando tengan a una mamá feliz.