Qué tener en cuenta antes de hacer pranayama

meditación
Antes de hacer pranayama es importante encontrar una posición cómoda, y comenzar a respirar con más profundidad y conciencia. Smevir/ Getty Images

Pranayama es la ciencia del control del prana (energía vital) a través de ejercicios de respiración. Constituye la cuarta de las ramas del yoga clásico, el yoga sistematizado por el sabio Patanjali en los Yoga Sutras. En la tradición yóguica se practica pranayama para aumentar la cantidad de oxígeno en el cerebro, lo cual permite aumentar las capacidades mentales y el óptimo funcionamiento de las células, haciendo que nuestro cuerpo sane y alcance su potencial.

Pero además de esto, la forma más gruesa de la energía vital es la respiración. A través del pranayama, los ejercicios de respiración, aumentamos la cantidad de prana que tomamos y almacenamos en nuestros cuerpos sutiles para tener mayor salud radiante, mayor vitalidad y en últimas para llegar al estado de yoga, alcanzando niveles superiores de conciencia. El prana es la fuerza que genera el pensamiento y a través de su manipulación podemos alcanzar un estado de concentración profundo que conduzca a la meditación.

Antes de comenzar a practicar pranayama es importante que comencemos a cambiar patrones de respiración equivocados. Para esto es necesario que nos familiaricemos con nuestra respiración nuestra capacidad pulmonar, los efectos físicos de una respiración adecuada y la sorprendente relación que existe entre nuestra respiración y nuestros estados emocionales y nuestra mente. También que conozcamos la valiosa herramienta para la vida cotidiana que constituye nuestra respiración.

Es tan asombroso como que nos devuelve a nuestro centro y que es una de las principales herramientas que tenemos para tener armonía y paz interior.

Para esto, en yoga se recomienda explorar la respiración abdominal que nos hace consciente de otras parte de los pulmones que por lo general están desaprovechadas y que tiene grandes beneficios físicos y mentales.

Sin embargo, el objetivo del yoga es recuperar la respiración completa (respiración yóguica) que utiliza la parte alta, media y baja de nuestros pulmones y que es rítmica y profunda tanto en el inhalación como en la exhalación.

A medida que inhalamos y exhalamos más profundamente, con conciencia, empezamos a sentirnos llenos de energía y salud, con sosiego y claridad mental. Es por esta preparación mental que nos da la respiración, que el pranayama suele practicarse luego de las asanas (posturas de yoga) y antes de la meditación, aunque también constituye una práctica de yoga en sí misma.

Sigue estos enlaces para conocer más sobre estos temas:

Postura y preparación

Cualquier práctica de yoga requiere de nuestra plena atención y presencia. Los ejercicios de pranayama se pueden practicar en cualquier lugar porque no requiere casi nada (menos espacio físico que las posturas y menos silencio que la meditación): sólo necesitamos un cojín. Pero lo ideal es tener un espacio agradable, que sientas especial, donde te puedas relajar sin interrupciones ni distracciones.

Desconéctate del mundo exterior y trata de silenciar la mente. Es un tiempo para nuestro bienestar y el desarrollo de nuestro ser. Nada más importante.

Hay diversas maneras de sentarse para la práctica de meditación o pranayama. La condición fundamental es la postura. Por una parte, es indispensable que la columna vertebral esté completamente recta (espalda, cuello y cabeza en línea). Por otra parte, debemos estar lo más cómodos posible, con los hombros relajados, la cabeza erguida y soltando la tensión innecesaria. Esto se debe a que si tenemos alguna incomodidad nuestra mente va a estar distraída y es muy importante que estemos enfocados durante los ejercicios de pranayama. 

Para facilitar la postura, se recomienda comenzar por Sukhasana, la postura simple y cómoda de piernas cruzadas, utilizando un cojín para elevar el asiento y mejorar la postura.

Los estudiantes que tengan mayor flexibilidad en las caderas pueden intentar sentarse en Siddhasana: con el apoyo de un conjín, siéntate en el suelo y cruza una pierna de manera que el talón quede en contacto con el perineo. Dobla la otra pierna y lleva el talón frente al primero. Tus manos deben descansar sobre tus rodillas en todos los casos. La posición de loto no es recomendable para comenzar, pues se requiere gran flexibilidad. 

Como toma tiempo acostumbrarse a estar sentado en el suelo con las piernas cruzadas y sin respaldo, es posible utilizar una silla, poniendo los pies firmemente sobre el suelo y asegurándote de que tu espalda está recta. Como el espaldar de la silla suele estar algo inclinado hacia atrás, lo mejor es sentarte sin apoyarte o poner un cojín contra el espaldar de manera que la posición quede recta. Puedes apoyar tus manos sobre una cobija doblada.

Recomendaciones y precauciones

  • Las exhalaciones prolongadas no son recomendables para las personas con depresión o presión arterial baja.
  • Las inhalaciones muy prolongadas no deben ser practicadas por quienes tienen problemas cardiacos o hipertensión.
  • Los ejercicios de pranayama pueden soltar emociones estancadas. Esto es normal, permítete sentir lo que sientes sin juicios. Estás limpiando.
  • Como no estamos acostrumbrados a controlar la respiración, algunas veces comenzamos a sentir un poco de impaciencia o ansiedad cuando empezamos a practicar pranayama. Intenta llevar la atención a la práctica y relajar la mente. Si te distraes, intenta traer de nuevo la concentración al momento presente.
  • No fuerces tus capacidades haciendo los ejercicios. Si sientes alguna incomodidad, respira normalmente. Como siempre, sé sensible a tu cuerpo.
  • Como es el caso con todas las técnicas de yoga, es recomendable tener la orientación de un profesor certificado.

Fuentes:

B. K. S. Iyengar, Yoga Wisdom and Practice, DK Books, New York, 2009.

Fraser Tara, Total Yoga, Duncan Baird Publishers, London, 2007.

The Bridgewater Book Company Limited, The Book of Yoga, Parragon, Bath, 2002.

The Sivananda Yoga Center, The Sivananda Companion to Yoga, fireside, New York, 2000.