¿Qué sucede durante el orgasmo masculino?

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¿Qué sucede durante el orgasmo masculino?

Orgasmo masculino
©Marrymoonmary/E+/Getty Images

Podría decirse que el orgasmo masculino es mucho más evidente y menos “misterioso” que el femenino. Esto sucede porque casi siempre va asociado a la eyaculación, que es un proceso visible. Si lo analizamos con detenimiento, el orgasmo masculino es digno de admiración por todos los sutiles y afinados mecanismos que lo ponen en funcionamiento en perfecta sincronía.

Orgasmo masculino y eyaculación, ¿cuál es la diferencia?

El orgasmo masculino, al igual que el orgasmo femenino, se refiere a las contracciones musculares rítmicas en la pelvis y otras zonas del cuerpo, que liberan la tensión sexual acumulada, generalmente acompañada de sensaciones físicas y mentales placenteras. Por su parte, la eyaculación consiste en la expulsión de semen por el pene, lo que puede suceder sin que se produzca el orgasmo.

Primero que todo, es importante aclarar que el orgasmo y la eyaculación en el hombre son dos procesos diferentes. Sin embargo, en la mayoría de los hombres y en casi todas las circunstancias, ambos procesos ocurren simultáneamente. Debido a que son procesos distintos, se puede hablar de la posibilidad de que un hombre experimente un orgasmo sin eyaculación. Para entender esto un poco más claramente, recuerda las sensaciones de placer orgásmico que experimentabas cuando te masturbabas, antes de llegar a la adolescencia. Podías tener orgasmos sin eyaculación. Por otro lado, los casos de eyaculación sin orgasmo son menos frecuentes, sin embargo, pueden ocurrir en el caso de hombres que padezcan de algunas enfermedades neurológicas.

Etapas del orgasmo masculino y sus reacciones fisiológicas

El orgasmo masculino con eyaculación ocurre en dos fases sucesivas. En la primera etapa del orgasmo masculino, tras una placentera estimulación sexual, la próstata, las vesículas seminales y los vasos deferentes (conductos por donde se traslada el esperma desde los testículos hacia el pene) inician una serie de contracciones que impulsan el semen dentro de la uretra. Justo cuando empiezan estas contracciones, el hombre experimenta la sensación de que la eyaculación es inevitable, lo que quiere decir que no puede controlarse a voluntad. Esto es completamente normal, ya en ese punto la eyaculación pasa a ser un reflejo automático del organismo. En este punto, lo único que puedes hacer es dejarte llevar, y haberte asegurado de tomar medidas anticonceptivas, como el uso del condón, si tu objetivo no es concebir.

En la segunda etapa del orgasmo masculino, las contracciones de la uretra y del pene se integran a las contracciones de la próstata, y esto genera la eyaculación o emisión del semen por la punta del pene. Debido a la distancia que recorre el semen a través de la uretra, la expulsión del semen hacia el exterior ocurre varios segundos después del punto de inevitabilidad eyaculatoria.

El semen pasa por la uretra, el mismo conducto por donde transita la orina desde la vejiga urinaria. ¿Se mezclan ambos fluidos en la uretra? En condiciones normales no, ya que durante la eyaculación el cuello de la vejiga se cierra herméticamente – evitando que salga la orina – y permite que el semen fluya libremente por la uretra hacia afuera.

¿Qué se siente durante el orgasmo del hombre?

En cuanto a la experiencia interior o subjetiva del orgasmo masculino, suele comenzar con una sensación de calor o presión intensos, a veces acompañada por estremecimientos o sacudidas. Estas sensaciones van asociadas al momento en que la eyaculación es inevitable. Se experimentan también una serie de contracciones rítmicas, a intervalos de 0.8 segundos – igual que las mujeres – de la próstata y órganos auxiliares, músculos del perineo, cuerpo del pene, recto y esfínter anal, que impulsan el semen por su recorrido interno y finalmente lo expulsan hacia fuera durante la eyaculación. Algunos hombres describen esto como una sensación de bombeo. El paso del semen a través de la uretra genera una sensación distinta, como un chorro caliente o una sensación punzante. En general, el hombre experimenta una placentera sensación de descarga y liberación. Después de las tres o cuatro primeras contracciones, éstas van ocurriendo a intervalos mayores y su intensidad disminuye poco a poco.

Las sensaciones internas de placer, gozo, éxtasis y bienestar son muy similares a las que también experimenta una mujer durante el orgasmo. Se puede producir también por unos instantes un estado expandido de consciencia, donde desaparecen los pensamientos, y la persona se encuentra especialmente receptiva, con una capacidad ampliada para percibir la magia y el placer de las sensaciones orgásmicas.

Fuentes:

Komisaruk, B.R., Beyer-Flores, C. y Whipple, B. (2006). The science of orgasm .

Masters, W.H., Johnson, V.E. y Kolodny, R.C. (1987). La sexualidad humana. Tomo 1.