Qué hacer si te enamoras de otra persona estando en pareja

Cuando un tercero aparece en tu matrimonio

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Martin Wimmer -E+-Getty Images

Tienes una pareja estable hace ya un tiempo. Han pasado cosas buenas, malas, rutinarias y momentos especiales. Quizá hay hijos en la familia. Cientos de fotografías y planes por delante. Sientes una estabilidad serena y tranquila. La pasión dentro de la pareja no es la misma que al principio, pero los encuentros sexuales son satisfactorios. En definitiva, todo está bien. Hay cosas, detalles, que quisieras cambiar, pero podrías afirmar sin una sombra de duda que estás en una relación buena.

Entonces, de la nada, aparece esa otra persona. No la buscabas, se presenta en tu vida de la manera más casual y no puedes sacártela de la cabeza. Al principio no es más que el gusto privado de una fantasía, un momento de ensoñación. Un "... qué pasaría si...". Después se va convirtiendo en un pensamiento recurrente que se transforma en deseo. Buscas esos momentos estratégicos para encontrarte casualmente. Si es alguien de la oficina, pasas varias veces cerca. O ese extraño del tren. O quizá la decoradora que renueva tu living. 

Todo está en el aire pero cada vez piensas más en esa persona. Hasta que te das cuenta de que pasa lo mismo del otro lado. ves señales claras e inequívocas. La otra persona te busca tanto como tú a ella. 

Es el momento del placer y la felicidad de verse retribuído, no importa nada más que la descarga de adrenalina que rejuvenece todo tu ser. Y, poco después, la culpa y el temor de que tu pareja se entere.

Temor que se hace pánico cuando la relación extramarital pasa las fronteras de lo platónico y se convierte en una relación física y real. Angustia cuando la relación física y puramente sexual no es solo eso. Llega un punto en que te das cuenta de que amas a esta nueva persona y eres amado de la misma forma.

Imposible llevar una doble vida y ser feliz. Tu pareja confía en ti y no quieres defraudarla más de lo que ya lo has hecho sin que se dé ni cuenta. ¿Qué hacer?

La encrucijada 

Ya no es un juego ni un flirteo. Los sentimientos profundos de tres personas están en juego. Empiezas a sopesar, a imaginar tu vida de un lado o del otro. A temer y desear los cambios, a añorar tu vida hasta ahora aún antes de perderla y, al mismo tiempo, a desear salir de esa vida y comenzar una nueva con la otra persona.

¿Qué hacer?

1. Analiza muy bien si realmente sientes un amor profundo por la persona que ha llegado última a tu vida. ¿Es amor? ¿Es pasión? ¿Es simplemente "aire fresco"?

2. Analiza muy profundamente qué sientes por tu pareja actual. Los factores que te pueden haber llevado a fijarte y enamorarte de otra persona. Si hace falta escribe esas cosas que te gustan y las que no te gustan del otro y hasta qué punto te afectan.

3. Analiza y pasa el tiempo que necesites sopesando pros y contras de cambiar tu relación. Los daños colaterales, los detalles económicos y sociales.

4. Por sobre todas las cosas, analiza qué sientes tú. Si es amor de verdad, va a ser difícil el paso siguiente, pero también inevitable.

Tendrás que decirle a tu pareja que tus sentimientos han cambiado y no quieres engañar y traicionar lo vivido hasta ese momento.

Por qué está bien enamorarse de otra persona

Está bien porque es inevitable. nadie decide de quién enamorarse o cuándo hacerlo. Nadie sabe si está amando de verdad hasta que le sucede. Puedes estar acostumbrado a una relación, encariñado o querer a otra persona y descubrir, de pronto, la intensidad de otro tipo de amor cuando llevas casado dos décadas. 

Es cierto que si entra una tercera persona en el cuadro es porque la pareja primigenia tiene fisuras, aunque no se haya dado cuenta. Pero, una vez que descubres un nuevo sentimiento lo suficientemente fuerte como para jugarte por ello... no lo dudes. Sé honesto con el otro y avanza en la vida. Es demasiado corta para que ninguno de los tres la deje pasar sin vivirla.