Qué hacer para evitar las malas calificaciones escolares

Hay que empezar a actuar al inicio del curso

Hábitos de estudio
Cuando los hijos tienen malas calificaciones en la escuela la vida de muchas familias se ve alterada. Getty Images

Al comienzo del curso pocos padres piensan en las calificaciones de sus hijos adolescentes en la escuela porque falta todavía mucho tiempo para que lleguen, se dicen. Pero eso es un error porque si esperan al final del curso pueden encontrarse con que no sean buenas y en ese momento poco podrán hacer.

Para evitar las malas calificaciones lo mejor es tenerlas en cuenta desde el principio del curso y organizarlo todo de forma que no lleguen.

Es muy importante que desde que comienza el año escolar los padres conversen con sus hijos sobre cómo ven el curso.

Estas conversaciones pueden ser charlas informales pero también será necesario un diálogo más formal para que lo chicos y las chicas informen a sus padres de cómo se sienten en el nuevo curso, cómo es la relación con los compañeros y con los maestros y si creen que pueden tener algún problema.

Además los padres deberán observar cómo están sus hijos, cuál es su estado emocional unas semanas después de que el curso haya comenzado, con quién se relacionan y si dedican tiempo al estudio y a hacer sus tareas.

Atención si ocurre algo de esto:

  1. Si el adolescente obtuvo malas calificaciones el curso anterior, hay que comenzar a actuar sin dudas desde el inicio del nuevo curso.
  2. Si unas semanas después del comienzo del curso observamos que el adolescente no se adapta bien al nuevo curso, no entiende a sus maestros o no se siente cómodo en la escuela.
  1. Si el adolescente muestra desinterés por la escuela o no está interesado en los estudios.
  2. Si se recibe un aviso de la escuela o los maestros sobre la actitud del adolescente en la clase.

 

Qué hacer en esos casos

Lo primero que deben hacer los padres es descubrir el motivo por el que las cosas no funcionan bien en la escuela.

Los motivos pueden ser muy variados, a veces será la propia actitud del adolescente pero pueden existir otras causas:

 

  • Posible bullying. Uno de los síntomas más frecuentes del bullying o acoso escolar es que baja el rendimiento de los adolescentes que lo sufren. Por eso si de pronto el rendimiento de tu hijo o su interés por la escuela cambia profundamente, asegúrate de que no sea objeto de acoso escolar.
  • Problemas emocionales. La adolescencia es una época compleja desde el punto de vista emocional. Pueden aparecer algunas enfermedades mentales como la depresión, los trastornos de la alimentación y otros que pueden afectar al rendimiento escolar. Por eso es importante asegurarse de la salud emocional de los chicos cuando el rendimiento baja y descartar una enfermedad de ese tipo.
  • Falta de interés. Algunos adolescentes enfocan la rebeldía propia de esa edad en despreciar la escuela y el aprendizaje. Es su fórmula para mostrar que son mayores. Por su propio interés, sus padres deberán establecer una buena comunicación con ellos para asegurarse de que no ocurre eso o de que si ocurre es posible revertirlo.
  • Falta de entendimiento. A algunos chicos les cuesta más una materia que otra; en otros casos, es un profesor al que no entienden o no han aprendido bien a estudiar. Los padres deberán hacer un esfuerzo en estos casos para conseguir que sus hijos sepan estudiar.
  • Malos profesores. Los padres de los adolescentes deberán tener mucho cuidado de no culpar siempre a la escuela o a los maestros cuando el rendimiento sea bajos pero eso no quiere decir que, en ocasiones, no sea responsabilidad de estos. Por eso es importante que los padres se aseguren de que los maestros son adecuados, se informen de cómo son las calificaciones del resto de los alumnos o si hay muchos compañeros que también tienen problemas con el mismo profesor. En ese caso es imprescindible el diálogo con la dirección de la escuela.

 

Cuatro pasos para que las cosas vayan bien en la escuela

  1. Diálogo. Aunque los chicos digan que ya son mayores, los padres de los adolescentes deberán seguir ocupándose de cómo van en la escuela y para ello es bueno mantener un diálogo fluido con sus maestros.
  1. Responsabilidad. No conseguiremos que los adolescentes sean más responsables exigiéndoles que obtengan las calificaciones más altas. No todos los chicos o las chicas tienen la misma capacidad. Nosotros como padres conocemos bien las de nuestros hijos así que nuestra responsabilidad será la de pedirles que lleguen donde nosotros sabemos que pueden llegar. Y, fundamentalmente, que la exigencia sea que cumplan con sus obligaciones como estudiantes, nunca obtener una determinada calificación.
  2. Disciplina. La disciplina es imprescindible no solo para que los adolescentes vayan bien en la escuela sino para formar su personalidad de cara a su futuro como adultos.
  3. Comunicación. Una buena comunicación entre padres e hijos es la base fundamental para su crecimiento, para conseguir que estén motivados y también para que el curso trascurra con resultados positivos.