Qué hacer cuando los hijos se pelean

Las riñas entre hermanos pueden ser agotadoras para los padres

Peleas
Las peleas entre hermanos son una de las cosas que más enturbian la paz familiar. Jamie Grill/Getty Images

Una de las causas más frecuentes de problemas en la familia son las peleas entre hermanos. Se pelean cuando son pequeños, cuando crecen y en la adolescencia. Precisamente una de las indicaciones de que se han hecho adultos suele ser que esas riñas finalizan.

 

Por qué se pelean

  1. Porque están juntos. Los hermanos pasan mucho tiempo juntos y eso hace que haya más roces. Además suelen compartir cosas: a veces el dormitorio y otras veces solo simples objetos. Comparten además otra cosa mucho más importante, el amor de los padres. Y, en ocasiones, aunque ellos no sean conscientes, lo que los lleva a discutir es precisamente el intento de obtener más amor que el otro o los otros.
  1. Porque son humanos. La necesidad de lucha está en el ser humano. Aunque ahora tenemos una vida fácil no siempre ha sido así para nuestra especie. Nuestros antepasados tuvieron que luchar para alimentarse y para protegerse, así que, sin duda, la evolución favoreció a los que salían victoriosos de aquellas luchas. Y es muy probable que los que consiguieran las victorias fueran los que tenían un espíritu más combativo. La socialización suaviza ese deseo de lucha, lo atempera, pero los niños no han adquirido aún las destrezas sociales que les dan herramientas para sustituir la necesidad de lucha por, por ejemplo, la negociación y el diálogo, así que su forma de enfrentarse a las situaciones que no les gustan es mediante la pelea.
  2. Por celos. Es uno de los sentimientos más frecuentes entre hermanos, además del amor y el cariño. Con frecuencia son los mayores los que tienen celos de los más pequeños, unos celos que vienen del momento en que los que nacieron más tarde les arrebataron el lugar preeminente en la familia. Pero también puede haber celos de los más pequeños hacia los mayores cuando estos disfrutan de algunos privilegios debidos a la edad.

     

    Qué deben hacer los padres

    En general las peleas entre hermanos no tienen mucha importancia, son una de las vías que los niños utilizan para crecer. Si nos fijamos bien podemos ir apreciando cómo cambian con el pasar de los años: en los primeros utilizan solo la fuerza bruta (afortunadamente esa fuerza es en los primeros años escasa porque ellos son pequeños, así que las riñas no son importantes); más tarde van utilizando tácticas y estrategias que indican cómo su cerebro va madurando, como su inteligencia va adquiriendo destrezas.

    Y, por último, acaban cuando su socialización se ha producido con éxito.

    Los padres deben intervenir si las peleas son muy continuadas, si advierten que los niños, o alguno de ellos, sufre con esas discusiones, o, por supuesto, si las discusiones llegan a ser excesivamente fuertes. Pero lo que sí deben hacer cuando sus hijos discuten es hablar con ellos y dejarles algunas cosas claras que servirán para su formación. Hay algunas indicaciones que deben dar a sus hijos y algunas acciones que deben hacer y que servirán para que estos crezcan más sanos desde el punto de vista emocional.

    1. Prohibido golpear. Eso es algo que los niños deben aprender desde que son pequeños. No se puede pegar a nadie. Cuando antes aprendan eso, mejor será su integración y su socialización. Si saben que no pueden golpear además comenzarán antes a desarrollar sus propios mecanismos de negociación lo que les ayudará a mejorar su inteligencia emocional.
    2. No aprovecharse de los débiles. Este punto es especialmente importante con los adolescentes. Y si conseguimos que chicos y chicas asimilen este concepto lograremos evitar la mayoría de las peleas porque lo más frecuente es que estas se multipliquen cuando uno de los hijos llega a la adolescencia. En ese momento las características de esa edad con sus profundos vaivenes emocionales suele provocar que los enfrentamientos de los chicos o las chicas con sus hermanos menores sean constantes.
    1. Evitar los celos. Esa quizá sea la clave para disfrutar de una familia feliz. Si los padres logran que sus hijos no sientan celos unos de otros habrán logrado crear una armonía en la casa que hará que la vida de todos sea mejor.