Qué es y cómo funciona la cinta kinesiológica

venda neuromuscular
cinta kinesiologica. Foto: © [Youra Pechkin / Getty Images]

A partir de las Olimpiadas de 2008, las cintas kinesiológicas, también llamadas vendajes neuromusculares, se hicieron famosas como auxiliares en el tratamiento de dolores musculares. El hecho de que grandes atletas y figuras famosas del deporte la utilicen, parece prueba suficiente para garantizar su éxito. Y sin embargo, muchos usuarios resultan decepcionados. ¿Es un problema de la cinta o lo que pasa es que no se utilizan adecuadamente?

¿O acaso se espera demasiado de ellas?

Las cintas kinesiológicas no tienen ningún analgésico, o relajante muscular. Están diseñadas de tal forma que no dan soporte al músculo, por lo que no sustituyen a una rodillera, una muñequera o algún otro aparato de soporte. Tampoco interviene en el tratamiento de dolores musculares, aunque sí puede tener algún efecto en la absorción de antiinflamatorios y analgésicos.

¿Efecto placebo?: Así funciona la cinta kinesiológica

Muchos especialistas consideran que el tratamiento con las vendas neuromusculares no es más que el fantástico poder de la mente para inhibir el dolor y sanar al cuerpo, propio de los productos placebo. Dado a que no incorpora nada, a que no interviene en la contracción ni flexión de los músculos, se cree que la cinta puede en realidad no cumplir ninguna función real.

Los defensores de su potencial terapéutico hablan de su influencia en uno de los sistemas del cuerpo más sutiles y difíciles de manipular en la medicina alópata: el sistema linfático.

El sistema linfático es el encargado de drenar las toxinas del cuerpo.

Conoce sobre la terapia de drenaje linfático.

En ocasiones, el sistema linfático se satura, debido a que recibe más toxinas de las que es capaz de eliminar. El problema tiene dos caras. Por un lado, ingerimos demasiadas toxinas (también nuestra piel absorbe grandes cantidades de químicos en el maquillaje, el desodorante y la contaminación del aire), y por otro lado, el sistema linfático se mueve con la contracción muscular: cuando no nos movemos, no funciona.

Esta es uno de los beneficios de caminar y una de las razones por las que el cuidado del sistema linfático puede aliviar enfermedades.

Cuando un músculo está inflamado, la presión entre éste y las capas de la dermis es mayor, dificultando la irrigación sanguínea y el flujo del sistema linfático. Es aquí donde opera la cinta kinesiológica: al pegarse a la piel y contraerla de cierta forma, genera un espacio entre la dermis y el músculo adolorido, aumentando la oxigenación y el drenaje linfático.

Este espacio adicional implica menos dolor provocado por la inflamación y una mayor recuperación muscular.

Sus efectos pueden no ser muy notorios, y son casi nulos si no se aplica adecuadamente. El efecto de las vendas tiende a notarse más cuando hay más inflamación, pues el cuerpo se beneficia del espacio adicional. Los fisioterapeutas especializados en esta técnica argumentan que aplicarla mal puede tener un efecto contraproducente, pero lo cierto es que, mal aplicadas, deben resultar inútiles, pero inofensivas.

Otro aspecto importante a señalar es que las cintas no hacen nada si no hay actividad física.

Las personas no sienten el efecto de manera inmediata. El músculo no obtiene un soporte de la cinta, y no sana en lo absoluto al momento de la aplicación.

Hay una sensación de incomodidad al principio, que resulta de la tensión de la piel. Y si hay capilares abajo, estos se pueden jalar con el pegamento y causar un dolor superficial —este dolor no es contraproducente, pues si bien puede resultar incómodo, aumenta la irrigación sanguínea—.

Pero el trabajo de sanación natural del cuerpo es más acelerado con la cinta y, ya sea por el adormecimiento de la dermis o por el espacio extra, los deportistas reportan beneficios en sus músculos lesionados cuando vuelven a hacer ejercicio.