¿Qué es un ensayo filosófico?

¿Qué es un ensayo filosófico?

Persona escribiendo un ensayo
Escribiendo ensayos. Getty

Un ensayo filosófico es aquel que trata un tema propio de la filosofía desde un punto de vista crítico y reflexivo.

La esencia de los ensayos radica en la voz propia del autor para expresar sus ideas.. Esta expresión puede darse en cualquier campo de la ciencia o el arte, lógicamente.

Ensayo filosófico, ensayos críticos, ensayos expositivos.

Cabe siempre recordar que estamos hablando de un solo tipo de obra.

El ensayo, como género, tiene por rasgo fundamental que expresa una visión personal, un conjunto de ideas propias de quien las escribe. Y a diferencia de otros escritos donde se siguen pautas o ciertos formalismos en su redacción, el ensayo en ese aspecto otorga una plena libertad a su autor.

Las expresiones, ensayo crítico, ensayo expositivo, ensayo argumentativo o filosófico, en verdad, hacen referencia a un mismo concepto.

¿Cómo se escribe un ensayo filosófico?

En este artículo, se habla de una guia paso a paso para escribir un ensayo. Se recomienda una lectura cuidadosa y analizar cada punto.

Se trata más bien de consejos prácticos para iniciarse en lo que respecta a la redacción de este tipo de obra. Sin olvidar que la esencia de este escrito, es la libertad del ensayista al componer su obra.

Características de un ensayo filosófico

  • Como todo ensayo, expresa el pensamiento propio de su autor

  • Estructura libre. No existe un proceso de redacción formal que deba seguirse al momento de escribir.

  • Como su nombre lo indica, la temática va en relación con alguna disciplina propia de la filosofía

Ejemplos de ensayos filosóficos

A continuación, se recopilan algunos fragmentos de obras que pertenecen a reconocidos ensayistas de la lengua española.

Ensayo Verdad y Vida, de Miguel de Unamuno.

Kierkegaard dividía las verdades en esenciales y accidentales, y los pragmatistas modernos, a cuya cabeza va Guillermo James, juzgan de una verdad o principio científico según sus consecuencias prácticas. Y así, a uno que dice creer haya habitantes en Saturno, le preguntan cuál de las cosas que ahora hace no haría o cuál de las que no hace haría en caso de no creer que haya habitantes en tal planeta, o en qué se modificaría su conducta si cambiase de opinión a tal respecto. Y si contesta que en nada, le replican que ni eso es creer cosa alguna ni nada que se le parezca.

Pero este criterio así tomado —y debo confesar que no lo toman así, tan toscamente, los sumos de la escuela— es de una estrechez inaceptable. El culto a la verdad por la verdad misma es uno de los ejercicios que más eleva el espíritu y lo fortifica.

Fragmento del ensayo “Ética”, de Jaime Balmes

Hay en todos los hombres ideas morales. Bueno, malo, virtud, vicio, lícito, ilícito, derecho, deber, obligación, culpa, responsabilidad, demérito, son palabras que emplea el ignorante, como el sabio} en todos tiempos y países: éste es un lenguaje perfectamente entendido por todo el linaje humano, sean cuales fueren las diferencias en cuanto a la ampliación del significado a casos especiales.

Las cuestiones de los filósofos sobre la naturaleza de las ideas morales confirman la existencia de las mismas; no se buscaría lo que son, si no se supiese que son. No cabe señalar un hecho más general que éste; no cabe designar un orden de ideas de que nos sea más imposible despojarnos: el hombre encuentra en sí propio tanta resistencia a prescindir de la existencia del orden moral, como de la del mundo que percibe con los sentidos.